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Enojarse no es bueno


El enojo es un movimiento del ánimo que, como resultado de algo que contraría o perjudica, predispone contra una persona o cosa. A su vez, enojarse proviene del verbo enojar, que significa molestar, enfadar, enfurecer, irritar, sacar de quicio.
El enojo o enfado tiene muchas causas, como por ejemplo, el repetido comportamiento inadecuado de nuestros hijos e hijas, el estrés causado por la acelerada vida que llevamos o por el embotellamiento del tránsito, especialmente en esta época de fiestas; situaciones que nos enfadan y que con más frecuencia de lo que se piensa, vamos acumulando por dentro y, generalmente, nos conducen a un dolor de cabeza. La relación que existe entre el enfado y los dolores de cabeza ha sido comprobada por el Dr. Robert Nicholson, de la Universidad de Saint Louis y principal responsable de un estudio publicado en la revista médica Headache. El estudio involucró la participación de 422 personas adultas, de las que 171 sufrían de dolor de cabeza, las que fueron analizadas psicológicamente, respecto al carácter y a la cuantificación de la frecuencia y severidad de los dolores de cabeza, si la persona sufría de ansiedad o depresión.
Los resultados del análisis revelaron que el enfado puede ser un ingrediente más entre los que interaccionan entre sí provocándonos dolor de cabeza, tanto o más que la depresión o la ansiedad, en especial, si se mantiene internamente la ira y el enojo. El médico no recomienda exactamente que se exteriorice el enfado, ya que en ocasiones no es la mejor opción. Lo que sí propone es aprender a controlar y a combatir las emociones de ira, a través de: -Hacer tres inspiraciones profundas, pues esto ayuda a disminuir la tensión que el enfado provoca en el cuerpo. -Comprender porqué estamos enfadados/as y descubrir cuáles son las situaciones, personas o eventos que nos despiertan la ira para poder evitarlo. -Expresarnos, pero sin herir a otras personas, explicando a los demás cómo nos sentimos de una forma tranquila y comunicativa. Si hacer esto puede representar nuestro despido, divorcio o incluso nuestra muerte, es mejor hablar con un amigo o amiga que con la persona que ha provocado la ira. -Cambiar de entorno dando un paseo durante cinco minutos para tomar un poco de aire fresco. Si estamos en un tranque vehicular, pongamos la radio y cantemos a pleno pulmón, sin importar lo que piensen los demás. -Perdonar a quien es causante de nuestra ira o enfado. Tal vez es lo más difícil, pero es lo más efectivo.
Sigue al pie de la letra estas sencillas reglas, dejando que las cosas que están fuera de nuestro control se las lleve el viento. Ten presente que sólo puedes cambiarte a ti mismo/a y tus respuestas frente a los demás, no lo que los otros/as te hagan. Si como dice la escritora Harriet Rubin, "Hace falta alimentar la ira para mantenerla encendida", entonces, enfadarse no soluciona la situación, así que mantengamos apagada la mecha de la ira para no enfermarnos.

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