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Enriquecimiento ilícito


La política es una actividad encomiable cuando en ella participan los más capacitados e integérrimos ciudadanos inspirados por un patriótico sentimiento de servicio al país y a sus conciudadanos.

Por otra parte es el camino a seguir por una turba de mediocres, incapaces y aventureros que entran en él para hacer carrera, ganar confianza pública y escalar posiciones en las que puedan enriquecerse prontamente y a como de lugar.

Abundan hoy en día, afortunadamente, aleccionadores ejemplos de un despertar vigoroso de la justicia en el ámbito de nuestra Latinoamérica. Ex mandatarios y ministros de Estado, diputados y senadores y toda una pléyade de funcionarios que se enriquecieron indebidamente aprovechándose

de las posiciones que tuvieron en sus respectivos países, están purgando penas en la cárcel o siendo reclamados internacionalmente por conducto de la INTERPOL dondequiera que se hayan refugiado.

Los tiempos cambiaron. Ya no puede haber dictador alguno ni personajes otrora poderosos a quienes les llegó el ocaso, que puedan sentirse seguros y disfrutar, con sus fortunas mal habidas, de una vida muelle en tierras lejanas a las suyas.

En las elecciones generales a celebrarse en el año 2009, el pueblo panameño tendrá una bella oportunidad para votar a conciencia y con sapiencia. Entendamos que en democracia, aunque todos pueden aspirar, no todos son merecedores. Ella debe ser entendida como una aristocracia del pensamiento y baluarte de la probidad y por tanto conviene votar tras un adecuado escrutinio.

101 años de Panamá América

 
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