Entendiendo a los adolescentes
Muchos estudiosos de la conducta humana han dedicado tiempo y esfuerzos para tratar de comprender esta etapa del desarrollo por la que todo adulto, hombre y mujer han transitado sin que la hayan definido categóricamente, a pesar de tener puntos de coincidencia y es que como seres únicos e irrepetibles, cada uno de nosotros (as) afrontamos esta etapa del desarrollo posterior a la pubertad de acuerdo a múltiples factores.
Uno de los pilares que sustentan la transición sana de la adolescencia a la etapa adulta son los valores que dan sentido y rumbo a nuestra vida, los cuales se fomentan en primera instancia en el hogar y se refuerzan en el ámbito escolar, iglesia y sociedad.
El y la adolescente, frágil en la estructura de su personalidad y estabilidad emocional, lleno (a) de dudas e inquietudes, generalmente con una débil autoestima, muy susceptible a los comentarios inapropiados a que es objeto por parte de figuras significativas (familiares, docentes, amigos) tiende a buscar poder en los pares o grupos que identifica como fuertes y de valor, entre ellos las bandas y pandillas.
Sólo el amor sincero e incondicional propiciado en el seno familiar donde los progenitores se convierten en verdaderos modelos significativos y se experimenta la presencia de un Dios de amor y misericordia, el y la joven puede transitar por esta fase del desarrollo manteniéndose íntegro (a) fuerte, digno, (a) y adquirir una identidad propia sin tener que copiar modelos inadecuados con un sin número de antivalores que los lleva a atentar contra su vida y la de otros.
Esta población en crecimiento y formación psicológica, emocional, afectiva, idealista, que incrementa cada día sus potencialidades, y razonamiento abstracto, que busca su identidad, ser reconocido y escuchado, que defiende sus ideales y es altruista, que lucha por aceptar y entender los cambios que en todas las esferas está experimentando, resulta ser una persona sensible que requiere de nuestra comprensión, entendimiento, guía y aceptación. A pesar de estar luchando por su autonomía y emancipación del seno familiar, debido a la competitividad y exigencias sociales, aún requiere del apoyo materno y paterno para alcanzar su auto realización personal y profesional, y aunque resulte un poco renuente a abrir los oídos al consejo, permanece atento y con los ojos fijos en los modelos que considera significativos, manteniéndose receptible al apoyo del adulto.
El poco conocimiento de las características biopsicosociales propias de esta edad turbulenta y su manejo inapropiado puede marcar para siempre en forma negativa a esta población, que puede llegar a manifestar conductas inadecuadas y a organizarse en grupos donde su símbolo de identificación va ligado al antivalor de la agresión y violencia como una forma de hacerse sentir y manifestar dominio y poder.
Esto resulta en ellos, el único medio por falta de alternativas en esta sociedad tan desigual e injusta, de expresarse y manifestar sus frustraciones, impotencia, limitaciones y así por una vía inapropiada lograr ser centro de atención, reconocidos y valorados.
Cambiemos el odio y resentimiento por amor, la impotencia por valor, las diferencias por igualdades, el amortajamiento por libertad, el rechazo por aceptación, él castigo por consejo y guía, la rigidez por tolerancia, la discriminación por incorporación, los antivalores por valores significativos y comprometámonos todos a ponernos al día en los cambios abruptos y diarios de las pautas sociales y culturales para comprender y estar a tono con estos (as) jóvenes adolescentes que requieren de la aceptación, así como del apoyo y guía espiritual sincero e incondicional.
El Tribunal Electoral tambíen cuenta con mayor autonomía, pues los recursos contra investigaciones electorales serán de conocimiento exclusivo de esta entidad normativa.
Por su parte, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) manifestó que las reformas representan avances en materia constitucional, pero no desarrollan todas las aspiraciones de los panameños sobre la modernización del Estado, el fortalecimiento de las instituciones y la competitividad.
El país requiere de un elemento completo, entre muchos otros, de seguridad jurídica, para terminar con el flagelo de la corrupción, el cual en muchas de sus formas está contenido en la variedad de leyes formales, incluso amparado por normas de nuestra Carta Magna", señaló la organización.
Uno de los pilares que sustentan la transición sana de la adolescencia a la etapa adulta son los valores que dan sentido y rumbo a nuestra vida, los cuales se fomentan en primera instancia en el hogar y se refuerzan en el ámbito escolar, iglesia y sociedad.
El y la adolescente, frágil en la estructura de su personalidad y estabilidad emocional, lleno (a) de dudas e inquietudes, generalmente con una débil autoestima, muy susceptible a los comentarios inapropiados a que es objeto por parte de figuras significativas (familiares, docentes, amigos) tiende a buscar poder en los pares o grupos que identifica como fuertes y de valor, entre ellos las bandas y pandillas.
Sólo el amor sincero e incondicional propiciado en el seno familiar donde los progenitores se convierten en verdaderos modelos significativos y se experimenta la presencia de un Dios de amor y misericordia, el y la joven puede transitar por esta fase del desarrollo manteniéndose íntegro (a) fuerte, digno, (a) y adquirir una identidad propia sin tener que copiar modelos inadecuados con un sin número de antivalores que los lleva a atentar contra su vida y la de otros.
Esta población en crecimiento y formación psicológica, emocional, afectiva, idealista, que incrementa cada día sus potencialidades, y razonamiento abstracto, que busca su identidad, ser reconocido y escuchado, que defiende sus ideales y es altruista, que lucha por aceptar y entender los cambios que en todas las esferas está experimentando, resulta ser una persona sensible que requiere de nuestra comprensión, entendimiento, guía y aceptación. A pesar de estar luchando por su autonomía y emancipación del seno familiar, debido a la competitividad y exigencias sociales, aún requiere del apoyo materno y paterno para alcanzar su auto realización personal y profesional, y aunque resulte un poco renuente a abrir los oídos al consejo, permanece atento y con los ojos fijos en los modelos que considera significativos, manteniéndose receptible al apoyo del adulto.
El poco conocimiento de las características biopsicosociales propias de esta edad turbulenta y su manejo inapropiado puede marcar para siempre en forma negativa a esta población, que puede llegar a manifestar conductas inadecuadas y a organizarse en grupos donde su símbolo de identificación va ligado al antivalor de la agresión y violencia como una forma de hacerse sentir y manifestar dominio y poder.
Esto resulta en ellos, el único medio por falta de alternativas en esta sociedad tan desigual e injusta, de expresarse y manifestar sus frustraciones, impotencia, limitaciones y así por una vía inapropiada lograr ser centro de atención, reconocidos y valorados.
Cambiemos el odio y resentimiento por amor, la impotencia por valor, las diferencias por igualdades, el amortajamiento por libertad, el rechazo por aceptación, él castigo por consejo y guía, la rigidez por tolerancia, la discriminación por incorporación, los antivalores por valores significativos y comprometámonos todos a ponernos al día en los cambios abruptos y diarios de las pautas sociales y culturales para comprender y estar a tono con estos (as) jóvenes adolescentes que requieren de la aceptación, así como del apoyo y guía espiritual sincero e incondicional.
El Tribunal Electoral tambíen cuenta con mayor autonomía, pues los recursos contra investigaciones electorales serán de conocimiento exclusivo de esta entidad normativa.
Por su parte, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) manifestó que las reformas representan avances en materia constitucional, pero no desarrollan todas las aspiraciones de los panameños sobre la modernización del Estado, el fortalecimiento de las instituciones y la competitividad.
El país requiere de un elemento completo, entre muchos otros, de seguridad jurídica, para terminar con el flagelo de la corrupción, el cual en muchas de sus formas está contenido en la variedad de leyes formales, incluso amparado por normas de nuestra Carta Magna", señaló la organización.