Entre el gobierno y los gobernados
Es posible que entre las tantas responsabilidades que se le atribuyen al Ejecutivo, el país se halle enredado entre lo que debe hacerse y quién lo debe realizar. Sin embargo, para disipar las razonables críticas que vienen incrementándose cada día en nuestro país, es importante que se fortalezca la comunicación entre el gobierno y sus gobernados.
Pues, un verdadero diálogo entre gobernantes y gobernados sólo puede ser eficaz si todas las decisiones son, en todo momento, sometidas al escrutinio público. No obstante, en el panorama panameño hay profundas desigualdades entre las formas de comunicación que el PRD promueve por un lado a nivel micro y, por otro lado, en el contexto macro de los grandes cambios que realiza o propone. Por ejemplo, a través de los consejos de gabinete ampliados con redición de cuentas en las provincias, ha mejorado notoriamente la "auditoría ciudadana" a nivel comunitario. En cambio, los grandes proyectos legales, las diversas propuestas y las decisiones gubernamentales son, en general, muy mal comunicadas o escasamente sustentadas. De allí la pésima calificación (a nivel de los sondeos de opinión) que reportan la mayoría de los ministros de Estado del gobierno de Torrijos.
Lo grave es que existe una preocupante tendencia de los miembros del Ejecutivo de seguir tomando imprevistas iniciativas legales sin dar explicaciones previas de lo que desea el Gobierno con estas propuestas. Pareciera que se pretende ocultar una inconfesable estrategia que consiste hacer que el Legislativo sea el único que cargue con las culpas y pague los platos rotos. El más reciente caso fue el de la ministra Olga Gólcher, quien propuso un sorpresivo proyecto para eliminar la PTJ. Y entre los sorprendidos figuraba nada menos que la procuradora general Ana Matilde Gómez, una alta funcionaria del Estado a quien, más que ningún otro, debió corresponderle legítimamente haber sido debidamente consultada y atendida sus recomendaciones.
Si no se mejora la comunicación entre los propios funcionarios estatales, la comprensión ciudadana quedará afectada por las "segundas agendas" que se manejan y enturbian la política, alejándola de las soluciones para combatir lo que realmente está ocurriendo.