Entre el infierno y la gloria
El ser humano ha sido dotado para hacer cosas buenas y malas. En la selección de una y otra actúan factores individuales y de presión colectiva. Toda persona tiene la posibilidad de optar por una o por otra, considerando que las buenas le labran un camino altamente beneficioso para esa persona y su familia, en tanto que las malas pueden malograr su destino y en ocasiones hasta el de aquellos que dice querer. Tal es el caso de deportistas que contando con la posibilidad de un futuro brillante que les permita superar las limitaciones en las que se han desarrollado, se dejan arrastrar por las viejas costumbres, las malas amistades o los vicios, y desprecian las oportunidades que les da la vida. Pareciera que, en lugar de posibilidades beneficiosas, creen que esos momentos de gloria son patentes de corso para transgredir las leyes o las normas legales de convivencia. Navegan entre el infierno de su pasado y la gloria que le prometen las oportunidades, incapaces de reconocer que la voluntad es el factor que separa a los hombres de los adolescentes inmaduros. Debían reconocer y aprovechar aquellos escalones que pueden transformar su vida, de tragedia en felicidad y no incurrir una y otra vez en estupideces que sólo le cerrarán todas las puertas que ahora tienen abiertas.