Entre encuestas y "politólogos"
Si mi memoria no me falla, la primera vez que una encuesta fuese publicada en un medio de comunicación social fue la de un periódico afín al régimen militar de la época, que "vaticinaba" la victoria abrumadora del candidato presidencial de COLINA sobre Guillermo Endara en las elecciones de 1989.
Quizás motivado por ello es que no me termino de fiar de las mismas, ya que soy un convencido de que por mas marchas, concentraciones y debates apasionados que se puedan dar dentro de un torneo electoral, lo que cuenta al final de todo es el voto ciudadano que termina siendo una manifestación personal, fría y calculadora del ciudadano, en la que pesan más sus intereses personales que los programas de gobierno.
No obstante, es obvio que las encuestas se vuelven una herramienta útil de trabajo para cualquier politólogo serio que se dedique a analizar la política criolla. Sin embargo, como es sabido, existen en nuestro medio una serie de charlatanes sin conocimiento alguno de la Ciencia Política que se dedican a hacer afirmaciones temerarias y totalmente fuera de contexto.
En ese sentido, me permitiré mencionar el caso de un columnista dominical (Sáez Llorens, La Prensa 15/03/04 y 26/03/06), en el cual mencionaba en dos de sus artículos que luego de finalizada la gestión de la presidenta Moscoso, él vaticinaba "el sepelio de la mujer gobernante en Panamá, al menos durante varios próximos lustros", lo que hoy, sin lugar a dudas y viendo las preferencias electorales a favor de una precandidata presidencial que marcan las presentes encuestas, es una bofetada ciudadana a tanta ignorancia mostrada por alguien que presumía de "politólogo".
Puedo dar mucho más ejemplos en donde nuestros "politólogos criollos" han mostrado ser especialistas en "adivinar el pasado", ya que hacen toda una serie de afirmaciones basados en elecciones anteriores sin entender claramente que "podrá ser el mismo río, pero no sus mismas aguas", y que pasada cada elección las variantes y premisas pueden cambiar dramáticamente, a pesar de ser las mismas.
"Las encuestas no mienten", lo que puede suceder es que sean manipulados sus resultados y tergiversado su análisis para influir en el ciudadano, muy dado a la idiosincrasia de "votar a ganador", para que el tenga una percepción muy diferente de los que sucede realmente en la arena política lo que va en detrimento del ejercicio democrático de elegir a nuestros gobernantes de manera libre a través de elecciones generales y no mediante encuestas amañadas.