Entre guardias y décimas
Fue la Agencia de Noticias Xinhua de China la primera en notificarnos sobre la proyectada presencia de la Guardia Civil de Minnesota en labores de Acción Cívica en Panamá, a partir de enero de 2000. "¿Viola dicha presencia los Tratados del Canal?" ¡Por supuesto que sí, manifestamos, sin pensarlo mucho. Violaría varios artículos del Tratado de Neutralidad y en particular el V, que dispone con claridad que sólo Panamá tendrá instalaciones, fuerzas militares y sitios de defensa en su territorio.
Nuestra inmediata respuesta no constituye un reflejo de alguna rutina establecida conforme a la cual nosotros invariablemente acusamos a Estados Unidos de violar tratados. Ahora bien, es verdad que sus gobiernos han violado sin excepción todos los tratados existentes entre, y en torno a, nuestras naciones desde 1846. Sin duda alguna, podríamos postular a Estados Unidos -con voluminosa evidencia- ante el "Guinness Records", como violadores en grado superlativo de tratados internacionales.
Pero muy temprano nos llamó el licenciado Rolando Vidal, desde Radio Exitosa, para solicitar nuestra opinión en torno a las actividades de la Guardia Civil: ¿Violarían los Tratados del Canal? ¿Cuáles son las implicaciones de dicha presencia y de dicha violación? A pesar de problemas que confrontamos con la voz, lanzamos al aire nuestra opinión: "Por supuesto que un acuerdo semejante violaría el Tratado de Neutralidad, porque la Guardia Civil sólo tiene de civil el nombre. Su presencia tendría carácter militar aun en el caso de que sus miembros no usen uniforme militar ni porten armas, en vista de que el Tratado de Neutralidad prohíbe toda presencia militar extranjera, sin discriminar funciones, propósitos o duración de dicha presencia".
Como lo ha explicado el excanciller Juan Antonio Tack en El Universal del pasado domingo, sólo hay que visitar Internet y averiguar acerca del carácter militar de la Guardia Civil. Basta, por otro lado, afirmar que la Acción Cívica es un programa concebido en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional cuyos brazos ejecutores por excelencia son las fuerzas armadas de Estados Unidos.
A través de dicha emisora manifestamos también que la presencia de la Guardia Civil en Panamá dejaría muy maltrecha la imagen internacional de nuestro país porque daría continuidad al coloniaje y tutelaje militar que esperábamos dar por terminado (entre fulgores de gloria) el 31 de diciembre de 1999, además de que apareceríamos nuevamente como trampolín de Estados Unidos en sus aventuras regionales, de las cuales la Guardia Civil sería únicamente la punta del iceberg. Llama a sospecha el hecho de que uno de los objetivos de dicha Guardia es el tema de la seguridad.
Expresamos igualmente que los gobiernos de Panamá y Estados Unidos no pueden, desde el punto de vista jurídico, acordar ningún compromiso de tipo militar que roce con el Tratado de Neutralidad o con el Protocolo de Adhesión a dicho tratado, sin antes consultar y recabar la aprobación de los restantes 40 signatarios de este último instrumento, so pena de violar gravemente no solo el mencionado Protocolo sino la propia Convención de Viena sobre el Derecho de Tratados.
Apenas hace media hora recibí una llamada de la Agencia (japonesa) de Noticias Kyodo, desde México, y adivinen cuál fue la pregunta. No la hicieron. Nos informaron que acaban de confirmar que el presidente de Estados Unidos se reunirá con doña Mireya Moscoso el 19 de octubre. "¿De qué hablarán, en su opinión?"
De confirmarse la noticia-les manifesté-obviamente doña Mireya le asegurará a Clinton que Panamá está plenamente capacitada para garantizar el funcionamiento eficiente del Canal; le hablará de las futuras mejoras e inversiones en el Canal; le conversará sobre la necesidad de adoptar un nuevo enfoque en nuestras relaciones recíprocas y de nuevas formas de cooperación; le planteará el problema de los polígonos de tiro y de otras áreas contaminadas en el resto del país.
Por su parte, Clinton querrá escuchar los conceptos de doña Mireya sobre nuestras relaciones y el Canal, para saber si tiene alguna concepción estratégica (no creemos que la tenga) sobre el Istmo. El mandatario le conversará sobre la importancia de la lucha regional contra el narcotráfico, la narcoguerrilla y otras narcomanías de Estados Unidos (no tocará el tema de los narcomilitares y los narcodiplomáticos).
Y entonces saltó la liebre: "¿Y no cree usted que conversarán sobre la presencia de la Guardia Civil en Panamá y de las 250,000 firmas que han enviado al Congreso para exigir que Estados Unidos mantenga una presencia en el Canal?"
Respuesta: No, no creemos que Clinton toque el tema de las 250,000 firmas porque su política es de cumplir con los Tratados del Canal y salir el 31 de diciembre de 1999. Un tema que podría abordar Clinton sería el de los "FOL" (Forward Operating Location), semejantes a los acuerdos que tienen con Aruba y Ecuador, pero dudo que, al final, el presidente le haga esa concesión a los republicanos. Más bien éste será un tema que iniciarían con el canciller Alemán. Tampoco creemos que Clinton considere digno de mencionar el tema de la Guardia Civil de Minnesota porque, en realidad, es un tema irrelevante, impertinente e innecesario y conflictivo.
"¿Y no cree usted que el presidente Clinton aproveche y le proponga a su mandataria la presencia militar directa en Panamá?" Personalmente-manifestamos-no lo creemos posible ni prudente. Sería poco considerado por parte de Clinton poner a doña Mireya en aprietos cuando faltan pocos días para que nos entreguen el Canal.
Aun cuando siempre les doy la bienvenida, creo que los medios de comunicación deben entrevistar primero a los miembros del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores.
Cansado de repetir las mismas cosas, me encuentro ahora escribiendo décimas para cantarle al pueblo panameño de aquí al 31 de diciembre. Por eso mi última décima (primer premio en el Concurso Extraordinario de Décimas de la Autoridad del Canal en la modalidad de espinela con redondilla) se inicia así: "Entre fulgores de gloria// nuestra oprimida nación// con heroísmo y tesón// alcanza al fin la victoria".
Quiero ser optimista.
Nuestra inmediata respuesta no constituye un reflejo de alguna rutina establecida conforme a la cual nosotros invariablemente acusamos a Estados Unidos de violar tratados. Ahora bien, es verdad que sus gobiernos han violado sin excepción todos los tratados existentes entre, y en torno a, nuestras naciones desde 1846. Sin duda alguna, podríamos postular a Estados Unidos -con voluminosa evidencia- ante el "Guinness Records", como violadores en grado superlativo de tratados internacionales.
Pero muy temprano nos llamó el licenciado Rolando Vidal, desde Radio Exitosa, para solicitar nuestra opinión en torno a las actividades de la Guardia Civil: ¿Violarían los Tratados del Canal? ¿Cuáles son las implicaciones de dicha presencia y de dicha violación? A pesar de problemas que confrontamos con la voz, lanzamos al aire nuestra opinión: "Por supuesto que un acuerdo semejante violaría el Tratado de Neutralidad, porque la Guardia Civil sólo tiene de civil el nombre. Su presencia tendría carácter militar aun en el caso de que sus miembros no usen uniforme militar ni porten armas, en vista de que el Tratado de Neutralidad prohíbe toda presencia militar extranjera, sin discriminar funciones, propósitos o duración de dicha presencia".
Como lo ha explicado el excanciller Juan Antonio Tack en El Universal del pasado domingo, sólo hay que visitar Internet y averiguar acerca del carácter militar de la Guardia Civil. Basta, por otro lado, afirmar que la Acción Cívica es un programa concebido en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional cuyos brazos ejecutores por excelencia son las fuerzas armadas de Estados Unidos.
A través de dicha emisora manifestamos también que la presencia de la Guardia Civil en Panamá dejaría muy maltrecha la imagen internacional de nuestro país porque daría continuidad al coloniaje y tutelaje militar que esperábamos dar por terminado (entre fulgores de gloria) el 31 de diciembre de 1999, además de que apareceríamos nuevamente como trampolín de Estados Unidos en sus aventuras regionales, de las cuales la Guardia Civil sería únicamente la punta del iceberg. Llama a sospecha el hecho de que uno de los objetivos de dicha Guardia es el tema de la seguridad.
Expresamos igualmente que los gobiernos de Panamá y Estados Unidos no pueden, desde el punto de vista jurídico, acordar ningún compromiso de tipo militar que roce con el Tratado de Neutralidad o con el Protocolo de Adhesión a dicho tratado, sin antes consultar y recabar la aprobación de los restantes 40 signatarios de este último instrumento, so pena de violar gravemente no solo el mencionado Protocolo sino la propia Convención de Viena sobre el Derecho de Tratados.
Apenas hace media hora recibí una llamada de la Agencia (japonesa) de Noticias Kyodo, desde México, y adivinen cuál fue la pregunta. No la hicieron. Nos informaron que acaban de confirmar que el presidente de Estados Unidos se reunirá con doña Mireya Moscoso el 19 de octubre. "¿De qué hablarán, en su opinión?"
De confirmarse la noticia-les manifesté-obviamente doña Mireya le asegurará a Clinton que Panamá está plenamente capacitada para garantizar el funcionamiento eficiente del Canal; le hablará de las futuras mejoras e inversiones en el Canal; le conversará sobre la necesidad de adoptar un nuevo enfoque en nuestras relaciones recíprocas y de nuevas formas de cooperación; le planteará el problema de los polígonos de tiro y de otras áreas contaminadas en el resto del país.
Por su parte, Clinton querrá escuchar los conceptos de doña Mireya sobre nuestras relaciones y el Canal, para saber si tiene alguna concepción estratégica (no creemos que la tenga) sobre el Istmo. El mandatario le conversará sobre la importancia de la lucha regional contra el narcotráfico, la narcoguerrilla y otras narcomanías de Estados Unidos (no tocará el tema de los narcomilitares y los narcodiplomáticos).
Y entonces saltó la liebre: "¿Y no cree usted que conversarán sobre la presencia de la Guardia Civil en Panamá y de las 250,000 firmas que han enviado al Congreso para exigir que Estados Unidos mantenga una presencia en el Canal?"
Respuesta: No, no creemos que Clinton toque el tema de las 250,000 firmas porque su política es de cumplir con los Tratados del Canal y salir el 31 de diciembre de 1999. Un tema que podría abordar Clinton sería el de los "FOL" (Forward Operating Location), semejantes a los acuerdos que tienen con Aruba y Ecuador, pero dudo que, al final, el presidente le haga esa concesión a los republicanos. Más bien éste será un tema que iniciarían con el canciller Alemán. Tampoco creemos que Clinton considere digno de mencionar el tema de la Guardia Civil de Minnesota porque, en realidad, es un tema irrelevante, impertinente e innecesario y conflictivo.
"¿Y no cree usted que el presidente Clinton aproveche y le proponga a su mandataria la presencia militar directa en Panamá?" Personalmente-manifestamos-no lo creemos posible ni prudente. Sería poco considerado por parte de Clinton poner a doña Mireya en aprietos cuando faltan pocos días para que nos entreguen el Canal.
Aun cuando siempre les doy la bienvenida, creo que los medios de comunicación deben entrevistar primero a los miembros del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores.
Cansado de repetir las mismas cosas, me encuentro ahora escribiendo décimas para cantarle al pueblo panameño de aquí al 31 de diciembre. Por eso mi última décima (primer premio en el Concurso Extraordinario de Décimas de la Autoridad del Canal en la modalidad de espinela con redondilla) se inicia así: "Entre fulgores de gloria// nuestra oprimida nación// con heroísmo y tesón// alcanza al fin la victoria".
Quiero ser optimista.