Entre la ceguera y el harakiri
Cuando se anunció que Winston Spadafora aspiraba a Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, nadie lo creía, porque la opinión pública pensaba que el Ministro de Gobierno y Justicia se estaba preparando no sólo para la candidatura presidencial para el 2004, sino para controlar el Partido Arnulfista. Este criterio generalizado surgía, entre otras razones, por su nivel de aceptación en las encuestas, el cual era mucho mayor que el que tuvo su encarnizado detractor Arias Calderón cuando fue titular de Gobierno y Justicia, por su imagen de profesional sensato y su excelente desempeño en la lucha por la democracia. A pesar de lo expuesto, se ha confirmado el interés de Spadafora de ser Magistrado de la Corte.
Esta actitud de Spadafora no corresponde a la de un político partidista. Cualquier político partidista se aferra al poder, sobre todo al poder cuando se es Premier y si tiene posibilidades de optar por una candidatura presidencial con opciones de triunfo. Spadafora intenta apartarse de la política y pretende volver a su vocación jurídica. Pretende dedicarse a dirimir controversias, a preparar fallos, a investigar la doctrina y la jurisprudencia. Mas, sujetos que se dicen "políticos" se oponen a su retiro a los claustros de la justicia, pero no se oponen los políticos aliados, que deberían pedir que se quede en la trinchera partidaria, sino que se oponen sus adversarios políticos.
En un acto de suprema miopía, intentan boicotear su candidatura en un afán opositor absurdo. Es posible que Spadafora no obtenga los votos para magistrado por decisión de las fuerzas de la oposición y logren con ello que Spadafora, entonces, se vea obligado a permanecer en la faena política y quizás, sea catapultado a la candidatura presidencial con buena opción para ser Presidente de la República en el 2004. Cualquier "político opositor" con lucidez le abriría a Spadafora la puerta de entrada a la Corte Suprema, a sabiendas que los políticos partidistas cuando entran a ésta se despojan de sus apetitos políticos y se visten con el ropaje imparcial del magistrado.
Cerrarle la puerta de la Corte Suprema a Spadafora es un acto de ceguera de la oposición y cuidado que en 2004 todos digamos con Spadafora "No hay mal que por bien no venga", y observaremos el triunfo de Spadafora y el arnulfismo por la torpeza de la oposición política que, al no elegirlo Magistrado de la Corte, se hizo un harakiri tropical.
Esta actitud de Spadafora no corresponde a la de un político partidista. Cualquier político partidista se aferra al poder, sobre todo al poder cuando se es Premier y si tiene posibilidades de optar por una candidatura presidencial con opciones de triunfo. Spadafora intenta apartarse de la política y pretende volver a su vocación jurídica. Pretende dedicarse a dirimir controversias, a preparar fallos, a investigar la doctrina y la jurisprudencia. Mas, sujetos que se dicen "políticos" se oponen a su retiro a los claustros de la justicia, pero no se oponen los políticos aliados, que deberían pedir que se quede en la trinchera partidaria, sino que se oponen sus adversarios políticos.
En un acto de suprema miopía, intentan boicotear su candidatura en un afán opositor absurdo. Es posible que Spadafora no obtenga los votos para magistrado por decisión de las fuerzas de la oposición y logren con ello que Spadafora, entonces, se vea obligado a permanecer en la faena política y quizás, sea catapultado a la candidatura presidencial con buena opción para ser Presidente de la República en el 2004. Cualquier "político opositor" con lucidez le abriría a Spadafora la puerta de entrada a la Corte Suprema, a sabiendas que los políticos partidistas cuando entran a ésta se despojan de sus apetitos políticos y se visten con el ropaje imparcial del magistrado.
Cerrarle la puerta de la Corte Suprema a Spadafora es un acto de ceguera de la oposición y cuidado que en 2004 todos digamos con Spadafora "No hay mal que por bien no venga", y observaremos el triunfo de Spadafora y el arnulfismo por la torpeza de la oposición política que, al no elegirlo Magistrado de la Corte, se hizo un harakiri tropical.