Entre la ONU y el G-20
Dos acontecimientos internacionales tuvieron lugar la semana pasada: la Asamblea General de la ONU y la reunión del G-20. La primera en Nueva York, se distinguió por las discrepancias entre ricos y pobres, fue escenario de amenazas, sarcasmo, acusaciones, imprudencias, insultos, groserías, falacias, etc.
Todo parece indicar que el mundo está convulsionado y que el futuro del dialogo Norte-Sur u Oeste-Este (conservadores/liberales versus populistas/izquierdista) se agrava, amén de las eternas disputas entre árabes e israelíes, blancos y negros, asiáticos y americanos y el resucitado diálogo Sur-Sur disparejo de Chávez en Margarita.
La segunda en Pittsburg brilló por ser más mesurada, fue una reunión de ricos, los pobres o chicos se quedaron por fuera; sin embargo allí no hubo ni gritos, ni amenazas, ni falacias, ni ataques. La regla general de este grupo: “es que siempre tenemos que estar unidos y de acuerdo para enfrentar los retos”. Allí Lula y Cristina se ríen y están contentos, en la ONU ¡amenazan y atacan! No los entendemos. El problemas de los pobres nuevo ricos (populistas inválidos) es que no están a la altura de los ricos-ricos, por sus amplios complejos y resentimientos. Ese parece ser el origen del caos en las Naciones Desunidas del 2009.
Nos llama la atención la participación de Lula y Kitchner que representan países ricos con grandes poblaciones pobres, que deben observar dos morales, una para la ONU y la otra para el G-20.
Los casos más contradictorios son lo de ambos, que juegan a dos aguas, una con los populistas carnívoros del mundo, tales: Chávez, Morales, Correa, Kadafi y Bongo JR. y después se cambian de traje para abrazar a Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Harper, Hatoyama, Calderon, Chung Un-chan y otros ideológicamente diferentes a ellos. Entonces nos preguntamos, ¿con quién de verdad están estos dos líderes? ¿Con la ONU desunida o con el G-20?
En el caso de los brasileños, nos inquieta su incursión en los asuntos de Honduras, pues conocen muy mal las idiosincrasias de nuestros pueblos, y no los consideramos los más competentes para reemplazar a los gringos, como potencia económica rica en este continente. Al igual que argentinos y mexicanos no son aún líderes expertos.
El populismo carnívoro seguirá perdiendo terreno en América Latina con las elecciones de Lobo en Honduras, Lacalle en Uruguay y Piñera en Chile, así como el populismo vegetariano está perdiendo terreno en Europa, con la reelección de Ángela Merkel en Alemania el domingo, la cual logró junto a los liberales de centro vencer ampliamente a los Social Demócratas, que solo obtuvieron 22% de votos, en su calidad de miembros de la Internacional Socialista, amiga de los populistas vegetarianos y carnívoros del planeta.