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Entre más amistad, más claridad


La pasión política es una cualidad de los panameños. Por esa pasión se han desintegrado familias y se ha polarizado la sociedad. La pasión es intransigente y en la intransigencia no hay cabida a la reflexión. Todo lo que hace mi enemigo político es malo; en tanto, las acciones de mi copartidario hay que apoyarlas aunque riñan con la ética. Actuamos en el marco de este credo, generalizando el adagio que señala: "el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y el amigo de mi enemigo, también enemigo mío es". Sin embargo, suceden hechos que nos obligan, al menos, a mirarlos con atención.
El Gobierno de los Estado Unidos de América le ha revocado la visa a un ex presidente panameño. Cada país se reserva el derecho de admitir en su territorio a las personas que estimen conveniente; no obstante, han establecido una serie de normas para otorgarlas y otras para retirarlas. Cualquier persona a la que se la niegan o se la retiran, le asiste todo el derecho a preguntar ¿por qué? Ahora bien, si se trata de una persona que dirigió el país, como Presidente Constitucional, es obligación del Gobierno Nacional formular oficialmente esa pregunta. Digo esto porque la revocatoria de la visa por parte de los Estados Unidos al ex presidente Pérez Balladares es un asunto grave, tan grave que tiene que ser tratado como un asunto de Estado. De Estado a Estado, porque entre países amigos la transparencia ha de ser la piedra angular. Espero que al ser leído este artículo, el gobierno panameño haya solicitado las pruebas que utilizó el gobierno norteamericano para semejante medida; porque guardar silencio es aceptar que acciones llevadas a cabo por gobernantes panameños de ayer o de hoy, dentro de nuestra territorialidad, sean dirimidas en otros escenarios.
Si las pruebas existen y se involucra al ex Presidente en actos ilícitos, soy el primero en exigir un juicio dentro de la rigurosidad de las leyes panameñas; pero si no se entregan las pruebas o las mismas no existen, aparte de considerarse una agresión al Estado Panameño, habrá suficientes argumentos para pensar se trata de un "pase de factura", o bien, un "mensaje" a la actual mandataria, o parte de una agenda oculta; argumentos que en nada contribuyen a mantener las armoniosas relaciones que deben existir entre ambos países.
"Entre más amistad, más claridad" debe exigirle la presidenta Moscoso al gobierno de los Estados Unidos, y agregar: "los tribunales panameños son los únicos facultados para juzgar a un ex presidente constitucional; favor entregarnos todo lo que existe en su contra".

101 años de Panamá América

 
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