Entre simbiosis política y parásitos electoreros
En nuestra tradición electoral, y enmarcada como estrategia de los diferentes colectivos políticos para vencer en las elecciones presidenciales y tener el control del Organo Legislativo, se encuentran las alianzas partidistas que, al final y dependiendo de los votos aportados a las diferentes candidaturas, terminan siendo la necesaria referencia democrática en la distribución de la cuota de poder gubernamental.
A priori, pareciera que toda alianza electoral debería devenir en una necesaria simbiosis política, ya que debería conllevar beneficios para una o todas las partes sin la aparición de efectos negativos, puesto que se aplica el sofisma político de "más nunca es menos", pero eso no necesariamente es cierto. En ciertas ocasiones algunos partidos políticos terminan siendo un efecto negativo en contra de la alianza en su conjunto.
En política se deben valorar las distintas variables para poder conocer con exactitud los costos versus los beneficios que devendrán de las alianzas políticas que asuman los colectivos ya que, por ejemplo, pareciera que en el presente torneo electoral la candidata de la alianza oficialista deberá cargar a sus hombros a dos lastres políticos como lo son la antigua Democracia Cristiana que, a lo sumo, le podrá brindar el "abrazo civilista" por parte de Ricardo Arias Calderón para tratar de que los ciudadanos olvidemos el pasado noriegato de Balbina y, así mismo del Partido Liberal que, al final no será más que un parásito electoral en esa alianza como quedó demostrado en las elecciones de 1994 cuando su presidente resulto beneficiado con una curul de legislador sin un aporte significativo a favor de la candidatura presidencial de Mireya Moscoso.
Muy distinta es la situación en la Oposición, donde la decisión del Ing. Juan Carlos Varela, candidato del panameñismo, de anteponer sus legítimas aspiraciones presidenciales en aras de una gran alianza de oposición, permitiría estructurar una correcta simbiosis política en la cual el candidato Martinelli será beneficiado con una mayor estructura opositora, y el panameñismo podrá ejecutar programas sociales comprendidos en las propuestas ofertadas por el Ing. Varela al electorado.
Sin duda, el Partido Panameñista le daría al gobierno de Martinelli la necesaria gobernabilidad democrática para hacer los cambios necesarios que requiere y reclama la sociedad panameña y, sobre todo, evitará cualquier intento de consumar un fraude electoral por parte del gobierno, pues la avalancha de votos que aportará el panameñismo a favor de la dupla Martinelli-Varela en estas elecciones sepultarán a la candidata oficial y se constituirá, muy probablemente, en su tumba política.