Epílogo apocalíptico de un gobierno
Al analizar la historia de los pueblos, observamos episodios y situaciones que se repiten dramáticamente. Los exabruptos que sufre el partido Arnulfista parecieran estar marcados en su destino: los múltiples golpes sufridos por su gestor y líder populista, confirman esta hipótesis al haber recibido un Estado en ruinas en 1990, resquebrajado por más de veinte años de dictadura, ver corrupción; la reitera y es verificada por la actual transición apocalíptica, orquestada por un amnésico que evidentemente ha olvidado la nobleza, la elegancia y el desprendimiento, que ubicara en un elevado nivel de gobernante al licenciado Guillermo Endara del PA.
Durante cinco años, los panameños hemos sido convidados de piedra ante los desmanes de un gobierno caracterizado por una profunda insensibilidad social, sellada por la soberbia, la arrogancia de su autoridad unipersonal; secundada por una asamblea incondicional amén de sus tentáculos en el llamado "poder" judicial, incrementado a la enésima potencia con la aprobación de la "sala negra" en la Corte.
Desde el contundente rechazo del pueblo panameño el 30 de agosto de 1998, cada una de las acciones gubernamentales reflejan el claro objetivo de crear un clima de desasosiego increscendo hasta la ingobernabilidad el 1". de septiembre de 1999, que pretenden lograr a través de nombramientos por cinco años o más, por reformar a la estructura del gobierno, por medio de decretos, leyes y todos los recursos a su disposición.
Si existiera algún ritual masónico con el poder de desbocar a los jinetes del Apocalipsis , liberar tormenta y con gran estruendo devastar este pequeño istmo y hacerlo englutir por los dos mares, hay suficientes evidencias para concluir que tal ritual sería ejecutado. En tal caso a Mireya Moscoso y su equipo de gobierno no le quedará otra alternativa que dar un adiós hasta la próxima reencarnación con perspectivas mejor predestinadas.
Afortunadamente, la historia de la humanidad contiene múltiples evidencias que prueban contundentemente que la energía del bien es superior a la del mal, que la maldad es un bumerán que regresa multiplicado a su gestor.
La bondad del corazón de Mireya Moscoso, su compromiso con un populismo actualizado: ofrecer a los desvalidos una educación liberadora, las condiciones de salud que garanticen un cuerpo y mente óptimos para la productividad y creatividad, una estructura económica que sin estrangular a los ricos, propicie mejores condiciones de vida para los pobres, representan un poder que saldrá victorioso ante las maquiavélicas intenciones de quien, llevado por sus obsesiones, está imprimiendo un nefasto epílogo a su triste gestión de gobierno y el Partido Arnulfista saldrá fortalecido ante este nuevo exabrupto en su historia.
Durante cinco años, los panameños hemos sido convidados de piedra ante los desmanes de un gobierno caracterizado por una profunda insensibilidad social, sellada por la soberbia, la arrogancia de su autoridad unipersonal; secundada por una asamblea incondicional amén de sus tentáculos en el llamado "poder" judicial, incrementado a la enésima potencia con la aprobación de la "sala negra" en la Corte.
Desde el contundente rechazo del pueblo panameño el 30 de agosto de 1998, cada una de las acciones gubernamentales reflejan el claro objetivo de crear un clima de desasosiego increscendo hasta la ingobernabilidad el 1". de septiembre de 1999, que pretenden lograr a través de nombramientos por cinco años o más, por reformar a la estructura del gobierno, por medio de decretos, leyes y todos los recursos a su disposición.
Si existiera algún ritual masónico con el poder de desbocar a los jinetes del Apocalipsis , liberar tormenta y con gran estruendo devastar este pequeño istmo y hacerlo englutir por los dos mares, hay suficientes evidencias para concluir que tal ritual sería ejecutado. En tal caso a Mireya Moscoso y su equipo de gobierno no le quedará otra alternativa que dar un adiós hasta la próxima reencarnación con perspectivas mejor predestinadas.
Afortunadamente, la historia de la humanidad contiene múltiples evidencias que prueban contundentemente que la energía del bien es superior a la del mal, que la maldad es un bumerán que regresa multiplicado a su gestor.
La bondad del corazón de Mireya Moscoso, su compromiso con un populismo actualizado: ofrecer a los desvalidos una educación liberadora, las condiciones de salud que garanticen un cuerpo y mente óptimos para la productividad y creatividad, una estructura económica que sin estrangular a los ricos, propicie mejores condiciones de vida para los pobres, representan un poder que saldrá victorioso ante las maquiavélicas intenciones de quien, llevado por sus obsesiones, está imprimiendo un nefasto epílogo a su triste gestión de gobierno y el Partido Arnulfista saldrá fortalecido ante este nuevo exabrupto en su historia.