Erradicar la corrupción
Erradicar la corrupción en todos los aspectos de vida del país, es fortalecer los principios democráticos, de libertad y de justicia social tan necesarios para alcanzar el bienestar y engrandecimiento de la nación. No hacerlo constituiría la frustración más grande para una república que ha venido esperando, por mucho tiempo, el cumplimiento de las promesas eleccionarias.
Uno de los anhelos más grandes del pueblo panameño es ver la erradicación total de la corrupción que ha venido, a través de los años, quebrando de manera implacable nuestros valores éticos y morales, deteriorando la imagen de Panamá y convirtiéndola, dolorosamente, en tierra para delinquir.
Nuestra patria está muy afectada a consecuencia de la corrupción existente y se requiere de una investigación profunda, muy alejada de intereses políticos y de ambiciones de poder para que se logre el objetivo que anhela la ciudadanía: Ver en el banco de los acusados a todos aquellos funcionarios que se han aprovechado de sus posiciones para causar perjuicio a los caros intereses de la nación. El momento que vive el país es crucial y por ningún motivo debemos permitir que pierda el propósito de rescatar para las generaciones presentes y futuras, los valores éticos y morales que son los únicos capaces de fortalecer la moral ciudadana y conducir a la comunidad nacional al progreso y a su desarrollo integral.
No podemos negar el interés que mueve al líder de Patria Nueva, cumplir con la promesa de "cero corrupción" expresada a todos los panameños durante la campaña eleccionaria; siempre lo hemos observado martillando sobre el tema con sinceridad, sin temores y decidido a que esta corrupción del pasado no contamine la gestión de su gobierno; su prédica está llena de buenas intenciones, de esperanzas, de cambios de actitud que llevan a pensar, en que muy pronto, el país encontrará el camino de la honestidad, del decoro, de la responsabilidad ciudadana y del adecentamiento de todas las instituciones del Estado, pero el señor Presidente no debe estar solo en esta tarea de tanta importancia. Sus más cercanos colaboradores tienen que estar preparados y junto a él, dar el golpe de gracia a tan maligno flagelo; también debe estar la sociedad civil que hoy reclama, con vehemencia, la reapertura del Caso CEMIS, la extradición del ex director del Banco Nacional, hoy asilado en la hermana nación mexicana, la investigación de las partidas discrecionales de la ex presidenta Mireya Moscoso, las denuncias en torno a la Caja de Ahorros, y muchos otros casos que mantienen un estado de desconfianza y frustración en todos los sectores de la república. Dentro de muy pocos días el Señor Presidente, Martín Torrijos Espino tendrá la gran responsabilidad de nombrar el nuevo Procurador de la Nación y el pueblo confía en que seleccionará a un panameño o panameña que por su capacidad, profesionalismo, honestidad e independencia, realice una magnífica labor en beneficio del fortalecimiento de nuestros valores cívicos y morales y logrará las investigaciones que sean necesarias para limpiar al territorio nacional del virus de la corrupción. Un Procurador o Procuradora con plena conciencia de sus responsabilidades, comprometidos con los intereses de la patria, decididos a que la justicia resplandezca en nuestro país y que aquellos que delincan, vengan de donde vengan, tengan que ir a la cárcel sin contemplaciones; un Procurador o Procuradora que acabe con la impunidad existente y que como en Costa Rica, brinden un ejemplo de civismo y responsabilidad ciudadana que nos coloque en un lugar de importancia en el liderazgo contra la corrupción en el continente.
Si usted no lucha y pule todo lo que tiene dentro, no se va a respetar. Use todo lo que tiene para superarse, pues toda persona que se conoce, se respeta y además tiene confianza en sus propias fuerzas, va a triunfar en la vida. Lamentablemente, hay que competir en el ambiente en que nos desenvolvemos, en el trabajo, etc. Pero esto no es tan importante como competir con uno mismo para avanzar más en la vida, para vencer nuestros propios "records" y seguir superándonos.
Conózcase usted mismo, no se subestime ni se sobre-valore, por el contrario, júzguese desapasionadamente.
Hay muchas personas que no se atreven a ir adelante, porque no se conocen realmente y no se respetan a sí mismos. Valorarse correctamente, así como justamente, es el paso decisivo que usted debe dar para empezar a respetarse. Es enfocar positivamente la vida y decidirse a luchar por el puesto que Dios quiere que tengamos.
Aprenda a respetarse, a quererse, pues el que no se quiere a sí mismo, no quiere a nadie. Es importante que usted se respete, que se quiera y valore, porque en la medida que lo haga querrá y valorará mucho más a los demás.
Le invito a que adquiera un mayor respeto por usted mismo. "Haga con su barro un palacio y no una cueva". Y usted puede hacerlo, pues es la misma tierra, el mismo barro que los demás. En la vida unos hacen palacios, otros hacen cuevas.
¿Qué va a hacer usted? Sepa que muchos han empezado de muy abajo y han triunfado.
Abraham Lincoln nació en una cuna humilde y lentamente supo situarse en el lugar que le correspondía.
¡Adelante! Fe en Dios, fe en usted, fe en la vida. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!
Uno de los anhelos más grandes del pueblo panameño es ver la erradicación total de la corrupción que ha venido, a través de los años, quebrando de manera implacable nuestros valores éticos y morales, deteriorando la imagen de Panamá y convirtiéndola, dolorosamente, en tierra para delinquir.
Nuestra patria está muy afectada a consecuencia de la corrupción existente y se requiere de una investigación profunda, muy alejada de intereses políticos y de ambiciones de poder para que se logre el objetivo que anhela la ciudadanía: Ver en el banco de los acusados a todos aquellos funcionarios que se han aprovechado de sus posiciones para causar perjuicio a los caros intereses de la nación. El momento que vive el país es crucial y por ningún motivo debemos permitir que pierda el propósito de rescatar para las generaciones presentes y futuras, los valores éticos y morales que son los únicos capaces de fortalecer la moral ciudadana y conducir a la comunidad nacional al progreso y a su desarrollo integral.
No podemos negar el interés que mueve al líder de Patria Nueva, cumplir con la promesa de "cero corrupción" expresada a todos los panameños durante la campaña eleccionaria; siempre lo hemos observado martillando sobre el tema con sinceridad, sin temores y decidido a que esta corrupción del pasado no contamine la gestión de su gobierno; su prédica está llena de buenas intenciones, de esperanzas, de cambios de actitud que llevan a pensar, en que muy pronto, el país encontrará el camino de la honestidad, del decoro, de la responsabilidad ciudadana y del adecentamiento de todas las instituciones del Estado, pero el señor Presidente no debe estar solo en esta tarea de tanta importancia. Sus más cercanos colaboradores tienen que estar preparados y junto a él, dar el golpe de gracia a tan maligno flagelo; también debe estar la sociedad civil que hoy reclama, con vehemencia, la reapertura del Caso CEMIS, la extradición del ex director del Banco Nacional, hoy asilado en la hermana nación mexicana, la investigación de las partidas discrecionales de la ex presidenta Mireya Moscoso, las denuncias en torno a la Caja de Ahorros, y muchos otros casos que mantienen un estado de desconfianza y frustración en todos los sectores de la república. Dentro de muy pocos días el Señor Presidente, Martín Torrijos Espino tendrá la gran responsabilidad de nombrar el nuevo Procurador de la Nación y el pueblo confía en que seleccionará a un panameño o panameña que por su capacidad, profesionalismo, honestidad e independencia, realice una magnífica labor en beneficio del fortalecimiento de nuestros valores cívicos y morales y logrará las investigaciones que sean necesarias para limpiar al territorio nacional del virus de la corrupción. Un Procurador o Procuradora con plena conciencia de sus responsabilidades, comprometidos con los intereses de la patria, decididos a que la justicia resplandezca en nuestro país y que aquellos que delincan, vengan de donde vengan, tengan que ir a la cárcel sin contemplaciones; un Procurador o Procuradora que acabe con la impunidad existente y que como en Costa Rica, brinden un ejemplo de civismo y responsabilidad ciudadana que nos coloque en un lugar de importancia en el liderazgo contra la corrupción en el continente.
Si usted no lucha y pule todo lo que tiene dentro, no se va a respetar. Use todo lo que tiene para superarse, pues toda persona que se conoce, se respeta y además tiene confianza en sus propias fuerzas, va a triunfar en la vida. Lamentablemente, hay que competir en el ambiente en que nos desenvolvemos, en el trabajo, etc. Pero esto no es tan importante como competir con uno mismo para avanzar más en la vida, para vencer nuestros propios "records" y seguir superándonos.
Conózcase usted mismo, no se subestime ni se sobre-valore, por el contrario, júzguese desapasionadamente.
Hay muchas personas que no se atreven a ir adelante, porque no se conocen realmente y no se respetan a sí mismos. Valorarse correctamente, así como justamente, es el paso decisivo que usted debe dar para empezar a respetarse. Es enfocar positivamente la vida y decidirse a luchar por el puesto que Dios quiere que tengamos.
Aprenda a respetarse, a quererse, pues el que no se quiere a sí mismo, no quiere a nadie. Es importante que usted se respete, que se quiera y valore, porque en la medida que lo haga querrá y valorará mucho más a los demás.
Le invito a que adquiera un mayor respeto por usted mismo. "Haga con su barro un palacio y no una cueva". Y usted puede hacerlo, pues es la misma tierra, el mismo barro que los demás. En la vida unos hacen palacios, otros hacen cuevas.
¿Qué va a hacer usted? Sepa que muchos han empezado de muy abajo y han triunfado.
Abraham Lincoln nació en una cuna humilde y lentamente supo situarse en el lugar que le correspondía.
¡Adelante! Fe en Dios, fe en usted, fe en la vida. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!