Erradicar la polio: un sueño a punto de cumplirse
Entre aquellos que vamos cumpliendo años suele ser un sentimiento compartido el del rápido paso del tiempo. La vida, con sus oportunidades, se nos escapa entre los dedos, y llegamos a ciertas edades preguntándonos cómo ha sucedido que nos hicimos propósitos que nunca hemos cumplido. Ocurre lo mismo con los buenos propósitos de las empresas, los gobiernos y las agencias internacionales fundadas con el fin de reducir la pobreza, el analfabetismo, las muertes por enfermedades o el hambre. Pero a veces nos encontramos con que un esfuerzo compartido nos hace llegar buenas noticias respecto a la salud mundial que desafían al rápido, y a veces baldío, paso del tiempo, y que quedan ocultas entre la notoriedad alcanzada por los brotes de otras enfermedades más llamativas, antiguas o nuevas.
Tras quince años de esfuerzos, más de tres mil millones de dólares invertidos y el trabajo conjunto de más de 200 países, el año 2005 será, si aún se realiza un pequeño esfuerzo extra, el de la erradicación de la polio en el mundo.
La Iniciativa Global de Erradicación de la Polio, la campaña de salud pública más grande de la historia, está a punto de cumplir su objetivo. Únicamente en seis países (Nigeria, India, Pakistán, Níger, Afganistán y Egipto) la polio sigue siendo una enfermedad endémica, y sus gobiernos firmaron el pasado 15 de enero, en la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra, un compromiso para conseguir acabar con la transmisión del poliovirus para finales de 2004.
Desde que en 1988 se inició la campaña masiva de vacunación mundial que constituye el corazón de la iniciativa, el número de casos declarados de polio ha disminuido de 350,000 en 1988 a unos 1,200 en 2003; y los países endémicos han pasado de 125 a sólo 7. Pero los esfuerzos de los próximos meses para completar la vacunación de los niños menores de cinco años serán clave para el éxito de esta operación, después de la amenaza (y la llamada de atención) que supusieron las epidemias producidas en India en 2002 y Nigeria en 2003.
La polio es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa causada por un virus que afecta principalmente a niños menores de tres años (que suponen el 50% de los nuevos casos). El virus produce parálisis, casi siempre permanente, provocada por la destrucción de las neuronas motoras que activan los músculos, cuya degeneración produce que los músculos afectados no sean funcionales.
Después de haber sido un problema principal de salud pública en los países industrializados en los años 30 y 40, con el desarrollo de la vacunación extensiva a finales de los años 50 y principios de los 60, la polio fue controlada y eliminada su gravedad en muchos países.
El sueño de Albert Sabin, el descubridor de la vacuna moderna de virus vivos atenuados, quien la donó a la OMS para posibilitar su acceso universal, está a punto de cumplirse. Un avance en la mejora de la salud pública mundial que demuestra por medio de la mejor prevención posible, la vacunación, que una alianza entre gobiernos, agencias internacionales y el sector privado por acabar con una enfermedad devastadora consigue los efectos esperados. Se necesita, eso sí, un compromiso político duradero, los medios económicos y el personal necesario y su empleo de modo eficiente.
Esperamos que la erradicación de la polio que sea un ejemplo. Una intervención internacional conjunta similar será esencial para la consecución a nivel global de otros objetivos de salud, especialmente aquellos que se puedan alcanzar mediante el uso extensivo de vacunas.
*Farmacéutica y experta en cooperación sanitaria Agencia de información Solidaria
(arancha@desojo.com)
Tras quince años de esfuerzos, más de tres mil millones de dólares invertidos y el trabajo conjunto de más de 200 países, el año 2005 será, si aún se realiza un pequeño esfuerzo extra, el de la erradicación de la polio en el mundo.
La Iniciativa Global de Erradicación de la Polio, la campaña de salud pública más grande de la historia, está a punto de cumplir su objetivo. Únicamente en seis países (Nigeria, India, Pakistán, Níger, Afganistán y Egipto) la polio sigue siendo una enfermedad endémica, y sus gobiernos firmaron el pasado 15 de enero, en la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra, un compromiso para conseguir acabar con la transmisión del poliovirus para finales de 2004.
Desde que en 1988 se inició la campaña masiva de vacunación mundial que constituye el corazón de la iniciativa, el número de casos declarados de polio ha disminuido de 350,000 en 1988 a unos 1,200 en 2003; y los países endémicos han pasado de 125 a sólo 7. Pero los esfuerzos de los próximos meses para completar la vacunación de los niños menores de cinco años serán clave para el éxito de esta operación, después de la amenaza (y la llamada de atención) que supusieron las epidemias producidas en India en 2002 y Nigeria en 2003.
La polio es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa causada por un virus que afecta principalmente a niños menores de tres años (que suponen el 50% de los nuevos casos). El virus produce parálisis, casi siempre permanente, provocada por la destrucción de las neuronas motoras que activan los músculos, cuya degeneración produce que los músculos afectados no sean funcionales.
Después de haber sido un problema principal de salud pública en los países industrializados en los años 30 y 40, con el desarrollo de la vacunación extensiva a finales de los años 50 y principios de los 60, la polio fue controlada y eliminada su gravedad en muchos países.
El sueño de Albert Sabin, el descubridor de la vacuna moderna de virus vivos atenuados, quien la donó a la OMS para posibilitar su acceso universal, está a punto de cumplirse. Un avance en la mejora de la salud pública mundial que demuestra por medio de la mejor prevención posible, la vacunación, que una alianza entre gobiernos, agencias internacionales y el sector privado por acabar con una enfermedad devastadora consigue los efectos esperados. Se necesita, eso sí, un compromiso político duradero, los medios económicos y el personal necesario y su empleo de modo eficiente.
Esperamos que la erradicación de la polio que sea un ejemplo. Una intervención internacional conjunta similar será esencial para la consecución a nivel global de otros objetivos de salud, especialmente aquellos que se puedan alcanzar mediante el uso extensivo de vacunas.
*Farmacéutica y experta en cooperación sanitaria Agencia de información Solidaria
(arancha@desojo.com)