¿Erró Mireya?
El artículo 200 de la Constitución militarista aún vigente en Panamá, establece que: "La Corte Suprema de Justicia estará compuesta del número de Magistrados que determine la Ley, nombrados mediante acuerdo del Consejo de Gabinete, con sujeción a la aprobación del Organo Legislativo, para un período de diez años..." Por su parte, el artículo 194 de la misma carta fundamental reza: "El Consejo de Gabinete es la reunión del Presidente, quien lo presidirá, o del Encargado de la Presidencia, con los Vicepresidentes de la República y los Ministros de Estado." Mientras que el artículo 195 en su numeral 2, señala entre las funciones del Consejo de Gabinete: "Acordar con el Presidente de la República los nombramientos de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Procurador General de la Nación, del Procurador de la Administración, y de sus respectivos suplentes, con sujeción a la aprobación de la Asamblea Legislativa."
No hace falta tener estudios de Derecho para que, una vez leídos los anteriores artículos normativos, se entienda claramente su contenido y alcance. En caso de querer darle una interpretación distinta a la letra y espíritu de los mismos, el procedimiento indica que ello corresponde a la Corte Suprema de Justicia. Es un hecho público y notorio la repulsa que produjo en amplios sectores de la ciudadanía los mecanismos que se utilizaron para lograr la aprobación de los últimos tres magistrados nombrados. En su momento, y cuando había que decirlo, muchos ciudadanos levantamos nuestra voz de rechazo y se advirtió el error que cometían tanto el Ejecutivo como el Legislativo, en su papel de Organos.
Surge, entonces, la primera de varias interrogantes: ¿Por qué razón el hoy aspirante a la candidatura presidencial por parte del Partido Arnulfista, ciudadano José Miguel Alemán, quien -desde el 1º de septiembre de 1999 hasta hace escasamente un mes- fungía como Ministro de Relaciones Exteriores, declara a través de una emisora de la localidad, que: "ha sido un error de la presidenta Mireya Moscoso y un error de Ernesto Pérez Balladares postular a allegados políticos a la Corte Suprema de Justicia"? ¿A quién pretende engañar con esa clase de afirmaciones propias de quien pretende jugar a "la lleva" con asuntos tan serios? ¿Por qué la personalización, si él sabe muy bien que Mireya no erró sola?
Las actas de los consejos de Gabinete, así como las gacetas oficiales en las cuales aparecen los nombramientos "mediante acuerdo de Consejo de Gabinete" de magistrados de la Corte Suprema de Justicia hechos durante la presidencia de Mireya Moscoso, conservan todos y cada uno de ellos, la firma del ciudadano José Miguel Alemán, miembro de pleno derecho del Consejo de Gabinete. En ninguna acta aparece observación alguna de desacuerdo con dichos nombramientos por parte del otrora canciller.
Así tenemos que, cronológicamente: César Pereira Burgos, Adán Arnulfo Arjona, Alberto Cigarruista, Winston Spadafora Franco y Aníbal Salas Céspedes, al igual que sus respectivos suplentes, contaron en su momento con "el apoyo firme, incondicional y decidido" del pupilo de Fulele que ahora declara que sólo "Mireya erró", pero él no. Reveladora confesión del desconocimiento de que el Organo Ejecutivo panameño no es unipersonal sino pluripersonal, y que no es simple sino complejo. Grave afirmación al pretender "limpiarse" con la presidenta para evadir su responsabilidad pública.
Ante la ya iniciada campaña electoral en un país tan carente de transparencia y donde no faltan aquellos que para satisfacer sus aspiraciones personales no vacilan en reptar como las serpientes en lugar de caminar por la vida con la conciencia tranquila, los ciudadanos tenemos que estar muy vigilantes y ser muy exigentes con las declaraciones que emanen de los precandidatos y candidatos a cargos de elección. No se les pude dejar pasar ninguna porque después, hasta ellos mismos terminan creyéndosela. No podemos permitir que la demagogia impere impune de la mano de la corrupción. ¿Hasta cuándo?
La doble moral que encierra la irrespetuosa declaración del precandidato Alemán, nos lleva a recordar el apéndice primero de La paz perpetua, en la cual Inmanuel Kant se preguntaba, si moral y política pueden regirse por un principio común, o si, por el contrario, quien debe comportarse moralmente ha de apartarse de la política, mientras que el político a su vez, ha de encerrar la moral bajo llave y tirar la llave al mar.
El mismo Kant señala que el político puede usar la astucia, pero sólo si respeta el límite que le impone la exigencia moral de tratar a cada persona como un fin en sí misma y no como un simple medio. "La inteligencia entendida como capacidad de instrumentalizar las cosas como medios para los propios fines, tiene un límite: el de las personas, que no deben ser tratadas como instrumentos, sino respetadas como iguales".
(mabernal@sinfo.net)
No hace falta tener estudios de Derecho para que, una vez leídos los anteriores artículos normativos, se entienda claramente su contenido y alcance. En caso de querer darle una interpretación distinta a la letra y espíritu de los mismos, el procedimiento indica que ello corresponde a la Corte Suprema de Justicia. Es un hecho público y notorio la repulsa que produjo en amplios sectores de la ciudadanía los mecanismos que se utilizaron para lograr la aprobación de los últimos tres magistrados nombrados. En su momento, y cuando había que decirlo, muchos ciudadanos levantamos nuestra voz de rechazo y se advirtió el error que cometían tanto el Ejecutivo como el Legislativo, en su papel de Organos.
Surge, entonces, la primera de varias interrogantes: ¿Por qué razón el hoy aspirante a la candidatura presidencial por parte del Partido Arnulfista, ciudadano José Miguel Alemán, quien -desde el 1º de septiembre de 1999 hasta hace escasamente un mes- fungía como Ministro de Relaciones Exteriores, declara a través de una emisora de la localidad, que: "ha sido un error de la presidenta Mireya Moscoso y un error de Ernesto Pérez Balladares postular a allegados políticos a la Corte Suprema de Justicia"? ¿A quién pretende engañar con esa clase de afirmaciones propias de quien pretende jugar a "la lleva" con asuntos tan serios? ¿Por qué la personalización, si él sabe muy bien que Mireya no erró sola?
Las actas de los consejos de Gabinete, así como las gacetas oficiales en las cuales aparecen los nombramientos "mediante acuerdo de Consejo de Gabinete" de magistrados de la Corte Suprema de Justicia hechos durante la presidencia de Mireya Moscoso, conservan todos y cada uno de ellos, la firma del ciudadano José Miguel Alemán, miembro de pleno derecho del Consejo de Gabinete. En ninguna acta aparece observación alguna de desacuerdo con dichos nombramientos por parte del otrora canciller.
Así tenemos que, cronológicamente: César Pereira Burgos, Adán Arnulfo Arjona, Alberto Cigarruista, Winston Spadafora Franco y Aníbal Salas Céspedes, al igual que sus respectivos suplentes, contaron en su momento con "el apoyo firme, incondicional y decidido" del pupilo de Fulele que ahora declara que sólo "Mireya erró", pero él no. Reveladora confesión del desconocimiento de que el Organo Ejecutivo panameño no es unipersonal sino pluripersonal, y que no es simple sino complejo. Grave afirmación al pretender "limpiarse" con la presidenta para evadir su responsabilidad pública.
Ante la ya iniciada campaña electoral en un país tan carente de transparencia y donde no faltan aquellos que para satisfacer sus aspiraciones personales no vacilan en reptar como las serpientes en lugar de caminar por la vida con la conciencia tranquila, los ciudadanos tenemos que estar muy vigilantes y ser muy exigentes con las declaraciones que emanen de los precandidatos y candidatos a cargos de elección. No se les pude dejar pasar ninguna porque después, hasta ellos mismos terminan creyéndosela. No podemos permitir que la demagogia impere impune de la mano de la corrupción. ¿Hasta cuándo?
La doble moral que encierra la irrespetuosa declaración del precandidato Alemán, nos lleva a recordar el apéndice primero de La paz perpetua, en la cual Inmanuel Kant se preguntaba, si moral y política pueden regirse por un principio común, o si, por el contrario, quien debe comportarse moralmente ha de apartarse de la política, mientras que el político a su vez, ha de encerrar la moral bajo llave y tirar la llave al mar.
El mismo Kant señala que el político puede usar la astucia, pero sólo si respeta el límite que le impone la exigencia moral de tratar a cada persona como un fin en sí misma y no como un simple medio. "La inteligencia entendida como capacidad de instrumentalizar las cosas como medios para los propios fines, tiene un límite: el de las personas, que no deben ser tratadas como instrumentos, sino respetadas como iguales".
(mabernal@sinfo.net)