Errónea precipitación
Hace escasos días publicamos un editorial bajo el título "Una de cal y otra de arena". Ponderábamos, entonces, la admirable rapidez con la cual nuestras autoridades, en la mayoría de los casos, descubren y apresan delincuentes de todo tipo. Hoy, muy a nuestro pesar, las criticamos.
No hace mucho tiempo supieron de que en una de nuestras playas había un cargamento de cocaína en espera de ser recogido por los interesados. Ni cortas ni perezosas, corrieron a incautarla. Hace unos días también se supo de una bolsa de la que se suponía que su contenido era droga, estaba oculta en una zanja en espera de ser recogida. Corrieron a buscarla y la incautaron. ¡Sorpresa! La bolsa contenía cocaína y más de dos millones de dólares.
No tuvieron las autoridades, en ambos casos, la perspicacia de montar una estratégica vigilancia y mantenerse en espera de quienes irían a recoger la carga. Perdieron de vista que si es importante descubrir cargamentos de drogas e incautarlos, más lo es apresar a los narcotraficantes, puesto que narcotraficante encarcelado no puede traficar.