Error garrafal
Un error garrafal, propiciado por los detractores del proyecto de ampliación del Canal debido a una interpretación equivocada de la Constitución, se ha cometido en la ley que convoca al referéndum. Lo paradójico es que, además del debate democrático, las principales víctimas de esta decisión, serán muchos promotores del "No", que sin comprender sus consecuencias, prácticamente clamaron por incluir el artículo mordaza. Su intención de impedir que los funcionarios pudieran promover la divulgación del proyecto -dizque para evitar el abuso de los recursos públicos- les rebotará como bumerán político a todos aquellos que, a su vez, sean servidores públicos. La norma que prohíbe la divulgación, que algunos entienden como promoción del "Sí" también aplica a la promoción del "No" durante las horas laborales, y se aplica tanto a los funcionarios que no son de elección popular como a los profesores universitarios de los centros estatales de educación superior, a los dirigentes magisteriales del sector público y a los dirigentes de las asociaciones de empleados. Algo más para discutir sería, cuáles son las "horas laborables" para un funcionario que trabaja de noche, como sería el caso de algunos docentes, con lo cual la realización de los debates públicos, probablemente tendría que ser de madrugada. Como está redactado el artículo en comento, podría violentar el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad de cátedra y podría ser tachado de "desviación de poder" al pretender extender la prohibición constitucional, a actividades consustanciales a la democracia, como el debate público de proyectos de Estado.
Este artículo es un desacierto y bien haría el presidente en devolver la Ley sin sancionar a la Asamblea Nacional para que lo elimine. No tiene ningún sentido pretender que el debate más importante al que se enfrentará la Nación en este principio del siglo XXI, quede reducido a sendas y superficiales campañas publicitarias, porque los voceros más motivados del "Sí" y del "No", deban guardar un absurdo silencio a causa de una norma disparatada.
Este artículo es un desacierto y bien haría el presidente en devolver la Ley sin sancionar a la Asamblea Nacional para que lo elimine. No tiene ningún sentido pretender que el debate más importante al que se enfrentará la Nación en este principio del siglo XXI, quede reducido a sendas y superficiales campañas publicitarias, porque los voceros más motivados del "Sí" y del "No", deban guardar un absurdo silencio a causa de una norma disparatada.