¿Es injusto?
En medio de un paro médico, contra el cual las autoridades gubernamentales han arremetido con actitudes procaces y vergonzosas, los panameños nos vamos enterando de algunas "cositas" que producen muchos escalofríos ciudadanos.
En menos de 48 horas se sabe, finalmente, del robo de un millón de balboas en el Ministerio de Educación, de las bondades del aumento del peaje en los corredores y del próximo aumento de las tarifas eléctricas y de los pasajes; de la aprobación del presupuesto general del Estado más alto en toda la historia republicana; que la fecha del 28 de noviembre y del 9 de enero ya no es la fecha; y, la cerecita del "sundae": ?la inflación podría elevar costos de la ampliación?.
Mientras tanto, seguimos sin saber quién o quiénes mataron a Vanesa Márquez y a Gina García, ni porqué el Estado panameño se niega a acatar las sentencias y requerimientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En medio de lo anterior, la situación por la que atraviesa en nuestro país, la denominada "administración de justicia", nos recuerda lo que muy atinadamente Francisco Rubiales señala en su obra ?Democracia Secuestrada? (Almuzara, 2005), que ?Los únicos cambios importantes introducidos en el sistema de justicia han sido los terminológicos. A la sospecha se le denomina ahora indicio, prevención o presunción de culpabilidad, a los delatores se les llama arrepentidos; a la abjuración, autocrítica; a los inquisidores, instructores; a la tortura, persuasión; a la inquisición, servicios secretos?.
Huérfanos de iniciativas que correspondan a las realidades del sistema judicial, los rectores del mismo bajo la conducción y directrices de otro Órgano del Estado, no han encontrado nada mejor que una desatinada y desafina campaña publicitaria que no presagia nada positivo a la urgente y necesaria modernización de las estructuras e instrumentos que deben sirven para proteger, defender, mejorar las garantías individuales y sociales de todos los habitantes de Panamá.
En efecto, el eje de la campaña gira en torno a la concepción, según ellos, que ?es injusto cuando se acusa a los funcionarios judiciales de falta de compromiso con la Justicia?, al tiempo que ponen a un juez que, en su momento, se identificó con Vladimiro Montesinos a lloriquear y a una funcionaria directora de Recursos Humanos del Órgano Judicial, con la cursilería de la historia de Lola, la nadadora. Francamente!!!
Y como si fuera poco lo anterior, también sale el futuro presidente de la Corte Suprema de Justicia, en la televisión en esta campaña publicitaria engañosa que lo único que logra es desprestigiar más la deteriorada imagen de la Justicia. ¡Definitivamente, eso Sí es injusto!