¿Es o no racismo?
Recientemente tuve la oportunidad de leer un artículo en El Panamá América, que retrataba el asunto de la discriminación racial y la lucha por su erradicación en el país. Me sentí muy sorprendida y bastante extrañada al leer el episodio ocurrido a una estudiante en un colegio, donde se nos informaba cómo se le había impedido la entrada a ese plantel por el mero hecho de llevar un peinado con "moñitos".
No puedo creer que estas situaciones las estemos viviendo aquí, pues siempre confié que en nuestra tierra prevalecía el respeto a las diferencias, lo cual hace de Panamá uno de los países más pacíficos y acogedores del mundo. Todos sabemos las dramáticas historias vividas en naciones como Suráfrica, producto de la intolerancia y no saber convivir con base en las diferencias. En Panamá podemos decir con la boca llena y dar gracias a Dios que no hemos vivido situaciones como ésas y que sí sabemos respetarnos, por lo menos así lo pensaba. No obstante, las cosas han cambiado en los últimos tiempos.
Al leer aquel artículo, recordé mi vida en Africa, específicamente en la isla de Cabo Verde, donde viví por casi 14 años y tuve la oportunidad de trabajar en algunos colegios y de ocupar cargos de liderazgo, lo que me permitió conocer muy de cerca las conductas de los jóvenes.
En el año 200, por ejemplo, hubo la necesidad de ejecutar, a nivel del consejo de disciplina, un reglamento para el uso del uniforme. No fue difícil, pues se buscó envolver a los alumnos que, definitivamente, son y serán los principales protagonistas en la ejecución de cualquier proyecto que tenga relación con la vida escolar. Sin embargo, a lo largo de varias reflexiones, surgieron algunas actitudes más o menos flexibles y otras más o menos rígidas, pero todas ellas nos llevaban a una cuestión esencial: los derechos del alumno. El factor "cabello", el uso de aretes, sobre todo en los estudiantes del sexo masculino, etc., son algunos de los ejemplos que se presentaron en los debates.
El análisis de esas preocupaciones levantó varias propuestas y sugerencias llevando al grupo a optar por dejar a los estudiantes con el cabello como a ellos les gustaba usarlo, pues se consideró que ello en nada perturbaba el proceso de enseñanza-aprendizaje, el rendimiento escolar y la calidad de la enseñanza, por lo contrario. Se llegó a la conclusión de que los alumnos podrían sentirse más estimulados en asistir y permanecer más tiempo en la escuela.
Los adultos a veces pensamos que en nuestro afán de querer educar y formar a nuestros jóvenes podemos manipular sus valores estéticos, culturales y identidad, etc. Como adultos nos toca guiarlos, orientarlos, mas no manipularlos irrespetando su individualidad. No podemos olvidar cómo la moda juega un papel de gran peso en la adolescencia, lo que le proporciona a los jóvenes sentimientos de autoconfianza, autoestima y les facilita su integración y participación en el grupo que constituye su principal referencia. ¿Qué efecto negativo provoca el peinado de una joven, sobre todo en lo que se refiere al proceso de asimilación, interiorización de saberes, en saber estar y saber hacer?
Por otro lado, sería prudente reflexionar sobre el impacto que podría tener a nivel de la adolescente, directa o indirectamente y en la familia, la imposición por parte de la escuela de que la misma deberá hacerse un alisado. No son todas las personas que simpatizan con los alisados y pienso que están en su pleno derecho; no son todas las familias que poseen recursos suficientes para soportar los costos que el alisado y su mantenimiento exigen. El alisado, desde mi punto de vista, refleja otro concepto de belleza que tal vez no sea el de esta adolescente en cuestión, lo que puede llevarla a sentirse más o menos bella, más o menos fea.
A pesar que para algunas personas esta reflexión puede parecer sin importancia, pues muchos creen que el adolescente no tiene derecho a querer o gustar, pienso que además de estar muy lejos de la verdad, estas situaciones sí pueden contribuir al logro de resultados psicopedagógicos y sociales indeseables.
Hoy en día a nivel internacional se ha debatido sobre una nueva política educativa y formativa dirigida a los jóvenes, hacia el desarrollo integral del alumno/a, tomando en consideración su sentir y su pensar. Países como Brasil, Portugal y algunos de Africa ya entienden que el proceso de enseñanza y aprendizaje pasa en primer lugar por el estudiante, como principal actor en todo ese sistema.
En Panamá se habla de Derechos Humanos; no obstante, no se dice claramente cómo se pretenden formar esos valores que no se limitan exclusivamente a lo cívico, sino también a lo moral y lo ético, etc. Cuando se trata del estudiante, se debe considerar a éste, involucrárlo en la discusión, debate y solución de los problemas. Los estereotipos son ideas rígidas que no nos conducen a ningun lugar, muy por el contrario, nos estigmatizan y nos hacen seres menos humanizados, apuntando el dedo de forma generalizada a todo aquel que se encuadre dentro de un concepto pre-fabricado. Con esta posición llegamos a caer en actitudes injustas frente a nuestros propios conciudadanos. Procuremos el diálogo y respetemos las diferencias. "Todos iguales, todos diferentes."
No puedo creer que estas situaciones las estemos viviendo aquí, pues siempre confié que en nuestra tierra prevalecía el respeto a las diferencias, lo cual hace de Panamá uno de los países más pacíficos y acogedores del mundo. Todos sabemos las dramáticas historias vividas en naciones como Suráfrica, producto de la intolerancia y no saber convivir con base en las diferencias. En Panamá podemos decir con la boca llena y dar gracias a Dios que no hemos vivido situaciones como ésas y que sí sabemos respetarnos, por lo menos así lo pensaba. No obstante, las cosas han cambiado en los últimos tiempos.
Al leer aquel artículo, recordé mi vida en Africa, específicamente en la isla de Cabo Verde, donde viví por casi 14 años y tuve la oportunidad de trabajar en algunos colegios y de ocupar cargos de liderazgo, lo que me permitió conocer muy de cerca las conductas de los jóvenes.
En el año 200, por ejemplo, hubo la necesidad de ejecutar, a nivel del consejo de disciplina, un reglamento para el uso del uniforme. No fue difícil, pues se buscó envolver a los alumnos que, definitivamente, son y serán los principales protagonistas en la ejecución de cualquier proyecto que tenga relación con la vida escolar. Sin embargo, a lo largo de varias reflexiones, surgieron algunas actitudes más o menos flexibles y otras más o menos rígidas, pero todas ellas nos llevaban a una cuestión esencial: los derechos del alumno. El factor "cabello", el uso de aretes, sobre todo en los estudiantes del sexo masculino, etc., son algunos de los ejemplos que se presentaron en los debates.
El análisis de esas preocupaciones levantó varias propuestas y sugerencias llevando al grupo a optar por dejar a los estudiantes con el cabello como a ellos les gustaba usarlo, pues se consideró que ello en nada perturbaba el proceso de enseñanza-aprendizaje, el rendimiento escolar y la calidad de la enseñanza, por lo contrario. Se llegó a la conclusión de que los alumnos podrían sentirse más estimulados en asistir y permanecer más tiempo en la escuela.
Los adultos a veces pensamos que en nuestro afán de querer educar y formar a nuestros jóvenes podemos manipular sus valores estéticos, culturales y identidad, etc. Como adultos nos toca guiarlos, orientarlos, mas no manipularlos irrespetando su individualidad. No podemos olvidar cómo la moda juega un papel de gran peso en la adolescencia, lo que le proporciona a los jóvenes sentimientos de autoconfianza, autoestima y les facilita su integración y participación en el grupo que constituye su principal referencia. ¿Qué efecto negativo provoca el peinado de una joven, sobre todo en lo que se refiere al proceso de asimilación, interiorización de saberes, en saber estar y saber hacer?
Por otro lado, sería prudente reflexionar sobre el impacto que podría tener a nivel de la adolescente, directa o indirectamente y en la familia, la imposición por parte de la escuela de que la misma deberá hacerse un alisado. No son todas las personas que simpatizan con los alisados y pienso que están en su pleno derecho; no son todas las familias que poseen recursos suficientes para soportar los costos que el alisado y su mantenimiento exigen. El alisado, desde mi punto de vista, refleja otro concepto de belleza que tal vez no sea el de esta adolescente en cuestión, lo que puede llevarla a sentirse más o menos bella, más o menos fea.
A pesar que para algunas personas esta reflexión puede parecer sin importancia, pues muchos creen que el adolescente no tiene derecho a querer o gustar, pienso que además de estar muy lejos de la verdad, estas situaciones sí pueden contribuir al logro de resultados psicopedagógicos y sociales indeseables.
Hoy en día a nivel internacional se ha debatido sobre una nueva política educativa y formativa dirigida a los jóvenes, hacia el desarrollo integral del alumno/a, tomando en consideración su sentir y su pensar. Países como Brasil, Portugal y algunos de Africa ya entienden que el proceso de enseñanza y aprendizaje pasa en primer lugar por el estudiante, como principal actor en todo ese sistema.
En Panamá se habla de Derechos Humanos; no obstante, no se dice claramente cómo se pretenden formar esos valores que no se limitan exclusivamente a lo cívico, sino también a lo moral y lo ético, etc. Cuando se trata del estudiante, se debe considerar a éste, involucrárlo en la discusión, debate y solución de los problemas. Los estereotipos son ideas rígidas que no nos conducen a ningun lugar, muy por el contrario, nos estigmatizan y nos hacen seres menos humanizados, apuntando el dedo de forma generalizada a todo aquel que se encuadre dentro de un concepto pre-fabricado. Con esta posición llegamos a caer en actitudes injustas frente a nuestros propios conciudadanos. Procuremos el diálogo y respetemos las diferencias. "Todos iguales, todos diferentes."