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¿Es posible frenar la especulación financiera?


Soplan vientos de guerra. Guerra es sinónimo de muerte; digamos, es la vía rápida de morir. Hay otras guerras y otros modos de matar. La muerte por hambre es lenta. A veces caminamos muertos, con la desesperanza sobre nuestra piel y el infortunio y la angustia por dentro. De repente, pareciera que al 80% de la humanidad se le ha enviado al matadero y, sin consultarle, le escogen la vía rápida o la lenta, o lo dejan vivir atrapado en su propia incertidumbre. Guerra, dominio, expansión, mercados, agonía, miseria. Hay un nuevo dios y una cultura que lo idolatra. Es un dios tangible con un batallón de "apóstoles". Su doctrina es el metal. Su biblia no se puede resumir en un escrito; no obstante, me interesa presentar los versículos más sobresalientes que desnudan a la peor plaga contemporánea que arrasa descontroladamente con los seres humanos del planeta: el capital financiero especulativo.
Se habla de una cifra: este capital moviliza 75 mil millones de dólares cada hora. En ese mismo período se mueren en América Latina cien niños por hambre o por enfermedades prevenibles. Se le denomina "inversión a corto plazo", porque logran grandes utilidades en poco tiempo ( horas, días, semanas) o "capital golondrina", porque entra y sale de un país a su antojo o "capitalismo de casino", como lo acuñó la economista británica Susan Strangle, debido a que juegan a la bolsa, con las divisas, con la deuda pública, con los bonos, con el trabajo, con la vida.
Cuando George Soros ganó mil millones de dólares especulando con la libra esterlina, ¿quién perdió?; cuando los especuladores retiraron de México 50 mil millones de dólares (crisis del tequila), ¿quién perdió? Según Joseph Stigliz, quien fuera asesor del presidente Clinton, ex vicepresidente del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001, la crisis económica mundial se inició en Tailandia el 2 de julio de 1997. La atribuye a la presión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y otros organismos internacional para que los países de Asia Oriental liberaran sus mercados financieros y de capital, lo que provocó la invasión de la especulación financiera, principalmente en bienes raíces. Pero, este capital mordió y se fue. Según el autor "los países de Asia oriental salían de tres décadas milagrosas: los ingresos habían aumentado enormemente, la salud había mejorado, la pobreza había disminuido espectacularmente". Todo se fracturó de la noche a la mañana. La especulación y el respeto a la vida son incompatibles.
Peter Druker observaba que la extraordinaria movilidad del capital especulativo se deriva del hecho que "no cumple ninguna función económica, ni financia nada" Ahora bien, ¿es posible frenarlo? James Tobin, profesor de economía en la Universidad de Yale, presentó en 1978 una propuesta con el fin de "arrojar algo de arena en los engranajes de nuestros excesivamente eficientes mercados monetarios internacionales": establecer un impuesto uniforme y proporcional del 1% a las transacciones de corto plazo. Tobin ganó el Premio Nobel de Economía en 1981, pero la propuesta no trascendió de los marcos académicos.
En 1997, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique retoma la propuesta, pero orientando los fondos recaudados hacia la erradicación de la pobreza. El PNUD considera que con 40 mil millones de dólares al año destinados a mejorar las condiciones de vida de la población, en 10 años no habrá ningún pobre. Con los cálculos de Ramonet, con un impuesto mínimo de 0,1 % al capital especulativo, se deberán obtener 166 mil millones de dólares anuales. Es en torno a esta propuesta que surge el movimiento internacional ATTAC, Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras especulativas para Ayuda al Ciudadano.
La tasa Tobin ha sido aprobada en el Parlamento de Canadá y discutida en cámaras parlamentarias de Europa, Estados Unidos, Uruguay, Argentina, incluyendo el Parlamento Europeo. Recientemente, el señor Atal Behari Vajpayec, Primer Ministro de la India, propuso en la Cumbre de los 114 Países no Alineados, llevada a cabo en Malasia, establecer el Impuesto Tobin. Se está despertando un interés mundial. Se persigue frenar la especulación, estimular las inversiones productivas y activar el Circulo Virtuoso de Crecimiento Económico y Desarrollo Humano Sostenible. Abolir la pobreza para garantizar una Paz duradera.

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