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Escenarios futuros


"La crisis de gobernabilidad crea inestabilidad en América Latina, principalmente en Colombia, Cuba, México y Panamá, forzando a los Estados Unidos a concentrarse en la Región", asevera un análisis publicado recientemente por el Consejo Nacional de Inteligencia en Washington. Tuve acceso, a través del internet, al texto del documento circulado con el título "Global Trends 2015", bajo la autoridad del director de la CIA, George J. Tenet, y al leerlo, me pareció que me ocurría lo mismo que con la música popular y la comida rápida americana: lo entendería y lo consumiría mejor si yo fuera americano y viviera en los Estados Unidos.
En ese documento se refleja la conciencia del poder, de la superpotencia que desde la caída del muro de Berlín, el 12 de noviembre de 1989, hace que las élites, gubernamentales y no gubernamentales de los Estados Unidos, consideren que son los responsables globales. Resulta más apropiado, para resumir esta idea, parafrasear a Paul Hizard: "Son los más sabios porque son los más fuertes y porque son los más fuertes conservan el derecho de estar orgullosos de sí mismos."
En el documento "Global Trends 2015", encontramos las palabras sagradas: globalización, tecnología y revolución informática, gobernabilidad, liderazgo global, etc. Se trata de un análisis, de una prospección hacia el año 2015, realizado por la CIA, con la cooperación de instituciones no gubernamentales de los Estados Unidos, entre las cuales figuran grupos de profesores universitarios y personalidades académicas.
Creo que su texto debería ser conocido y estudiado en Panamá, no sólo por personal de la Cancillería y por personal de la presidencia de la República. También por las Universidades públicas y privadas y por todos los grupos organizados con vocación de prever el futuro de los Estados Unidos.
El documento tiene un apéndice en el que se describen cuatro escenarios alternativos. La categorización de los problemas en compartimientos calificados de escenarios, guardan directa relación con la terminología usada por los planificadores militares de los Estados Unidos desde los inicios de la década de los 60. El término se utilizó en la Casa Blanca, durante la discusión de la crisis cubana de los misiles en octubre de 1962. El término fue igualmente empleado durante la preparación de un escenario de acciones políticas y militares, que culminó posteriormente con el bombardeo masivo de Vietnam del Norte, en 1964. En la jerga bélico-política norteamericana, el término "escenario" es la designación escogida para darle a los Estados Unidos la opción en cualquier fase de una situación, para proceder o no, escalar o no y apurar o no el paso o su ritmo de acción.
En el Escenario 1, a que se hace referencia en el documento, se expresa una visión optimista del futuro global. De aquí al 2015 se desarrollaría un "circulo virtuoso" entre tecnología, crecimiento económico, factores demográficos, gobernabilidad, lo que capacitaría a la mayoría de los pueblos del mundo para beneficiarse de la globalización.
En el Escenario 2, se expresa pesimismo acerca de las consecuencias globales pero la mayoría de la población mundial no se beneficiaría en los próximos 15 años. El crecimiento demográfico, en muchos países en desarrollo, y la migración, se convierten en una fuente mayor de tensiones entre los Estados. Las tecnologías no sólo fracasarían en arreglar los problemas de los países en desarrollo, sino que también serían explotadas por redes negativas e ilícitas, e incorporadas en armas desestabilizadoras. La economía global se partiría en tres: crecimiento continuo en los países desarrollados, crecimiento per cápita bajo o negativo en muchos países en desarrollo, resultando en una creciente brecha frente al mundo desarrollado, y el crecimiento dramático de la economía ilícita. La gobernabilidad y el liderazgo político serían débiles, tanto en el ámbito nacional, como en el internacional. Aumentarían los conflictos internos, azuzados por expectativas frustradas, por inequidades, subiendo las tensiones comunales. Las armas de destrucción masiva proliferarían y serían usadas por lo menos en un conflicto interno.
El Escenario 3, está dedicado a la rivalidad regional. Alude a que las identidades regionales, se acentúan en Europa, Asia y las Américas, impulsadas por una creciente resistencia política en Europa y Asia Oriental ante la preponderancia global norteamericana y la globalización impulsada por los Estados Unidos, registrandose una creciente preocupación en cada región con sus propias prioridades políticas y económicas.
En la descripción de lo que sería el Escenario 4, está el párrafo al cual me referí incialmente, donde se lee: "La crisis de gobernabilidad nacional crea inestabilidad en America Latina, principalmente en Colombia, Cuba, México, y Panamá, forzando a Estados Unidos a concentrarse en la región."
Ignoro los antecedentes, los datos, las informaciones que llevaron a los autores del documento a construir este escenario, pero uno de los países mencionados es el nuestro, lo que invita a hacer algunos comentarios.
Qué le tocaría hacer a Panamá para evitar que ese escenario se proyecte en la realidad nacional de los próximos años? Creo que todos los panameños ambicionamos vivir en un ámbito de paz, en el marco de un desarrollo sostenible, en un espacio de valores solidariamente compartidos. Es una ambición legítima, aunque a algunos les pueda parecer sencilla. Para realizar esa ambición, debemos tener en cuenta que no constituye solución mirar hacia el futuro con miedos paralizantes y menos aún con actitudes de augures. En una palabra, creo que no se puede jugar con el futuro a ciegas.
Sería un error pensar que sólo los panameños tenemos interrogantes suscitados por la llegada a la Casa Blanca del Presidente George W. Bush. Pero no hay duda de que esas interrogantes las vivimos con un ánimo propio y con los reflejos que hemos ido adquiriendo a lo largo de una relación histórica con la superpotencia del norte. Esos reflejos debemos adaptarlos a las nuevas realidades. Por el momento, no tenemos claro si subsiste en su concepción del mundo, por parte de las élites de ese país, una mentalidad de gendarmería. No hay que descartar tal mentalidad, sobre todo porque el documento, que suscita tantas preocupaciones, está impregnado de la idea de que los Estados Unidos cumple en el mundo, y seguirá cumpliendo, una suerte de función providencial.
Creo que si el ánimo con el que los Estados Unidos enfrenta las "tendencias globales" de aquí al 2015 llegara a ser imperial, ello será resistido en diversas latitudes. Pero no debemos inscribir toda la conducta de los norteamericanos en una simplificación grosera.
Si llegamos a estar corroídos por el miedo, la debilidad o el resentimiento, no podríamos ni dar la mano, ni recibirla. Lo mismo vale en el sentido inverso aunque, el peligro latente en la acción de toda potencia, en ocasiones, consiste en creer que pueden dar la mano con demasiada fuerza. Los panameños necesitamos que los Estados Unidos nos den su cooperación para evitar que esa crisis de gobernabilidad descrita en el Escenario 4 se proyecte en la realidad de los próximos años. Los panameños necesitamos, lo repito, realizar nuestras aspiraciones, que son de paz, de desarrollo y de armonía interna y de relaciones amistosas y fructíferas con nuestros vecinos, con los países hermanos de la región, y con el resto del mundo.

101 años de Panamá América

 
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