Esclusas: costos y vaguedades
Tan defectuosa y antijurídica es la reforma del inciso 3o. del artículo 319 de la Constitución, que tal enmienda no se satisface con erigir a la Autoridad del Canal en negociadora y proponente de "cualquier propuesta de construcción de un tercer juego de esclusas o de un canal a nivel del mar por la ruta existente", eliminando con ello al Órgano Ejecutivo y al Órgano Legislativo de su condición de exclusivos representantes de la Nación panameña, del Estado panameño, de la República de Panamá (tal es la terminología utilizada en los artículos 309, 1o. y 2o. de la Carta Magna), y de la persona jurídica propietaria del Canal; repetimos que esa última reforma constitucional no se satisface con lo anterior, sino que en el nuevo inciso 3o. de dicho Art. 319 de la reforma termina incluyendo en la facultad el proponer "la construcción de un nuevo canal".
Esta final oración carece de todo sentido, por su vaguedad total, monda y lironda, puesto que si en las primeras frases del inciso 3o. se hace referencia expresa a "un nuevo canal a nivel del mar" o un tercer juego de esclusas, "por la ruta existente", la susodicha "propuesta sobre la construcción de un nuevo Canal", no se precisa en cuanto a su estructura (de esclusas o a nivel del mar), ni en cuanto al lugar por el que se construirá tan majestuoso "nuevo canal", que por ahora está en el aire. Parece que esta última frase del inciso 3o. (artículo 319) se hubiera redactado en una madrugada soñolienta, porque de otra manera sería inexplicable que se hubiera cerrado tan mayestáticamente esa norma.
¿Qué es esa "ruta existente"? ¿Qué puede ser si en el Canal no hay tal ruta, sino un Canal de esclusas? Nosotros no sabemos cómo denominar este "emplasto constitucionalista de último minuto", es decir, el célebre "nuevo canal", conque termina la reforma del inciso 3o. del artículo 319 constitucional.
Parece que alguien en la Autoridad del Canal descubrió a última hora que había manera de costear las nuevas esclusas sin otro financiamiento que el proveniente de los peajes y demás ingresos del Canal existente, cosa que antes del último "descubrimiento" jamás se planteó. Nosotros tenemos la leve sospecha que en materia de los peajes del Canal, principalmente en su contabilidad, algo particularísimo vino sucediendo, pues en la época del Canal norteamericano resulto que, por lo abstruso de la "contabilidad de peajes", "del cuero salían la correas" y hasta hubo la versión de que un Ministro de "illo tempore" devengaba dos sueldos, y sobraba dinero para las olvidadas especialidades nocturnales de los zonians, sin que a esta última palabra se le pudiera agregar algún símbolo (/las, /los), más o menos representativo del género hemafrodita (los y las).
Hay muchas cosas que no están claras sobre el financiamiento del tercer juego de esclusas, sobre el valor calculado de estas obras, sobre si habrá o no inundación de áreas pobladas, como ocurrió en el Lago Gatún, cuando el primer Canal. Hace unas pocas semanas, el Director de Planificación Corporativa y Mercadeo del Canal, Sr. Rodolfo Sabonge, ha expresado de manera pública que "los estudios apuntan a que no será necesario buscar financiamiento internacional, ya que el Canal tendría la capacidad de pagar su ampliación".
Sin embargo, el Sr. Ministro Vásquez, de la cartera de Hacienda y de la carterita canalera, declaró en debate dual con la periodista Dorita de Reyna, que "se va a requerir algún tipo de financiamiento en el momento que se acelere el proceso de construcción, pero no necesariamente estamos pensando que la totalidad de la inversión que vaya a ser el Canal de Panamá (reproducimos el texto periodístico, sin cambio) va a ser financiada... porque el Canal está generando reservas y utilidades para poder ir acometiendo lo que sea necesario para ir haciendo esa expansión".
La forma dubitativa y de largo plazo que utilizó el Sr. Ministro Vásquez hace suponer legítimamente que la obra durará un lapso considerable y que ahora mismo no existe, de parte de la Autoridad del Canal, un programa debidamente calculado y planificado para tan importante obra, que puede echar sobre el Canal el peso de una gran deuda, un enorme perjuicio irreparable para toda la República y todos los panameños, si tenemos en cuenta lo entrecomillado últimamente, en líneas anteriores.
Esta final oración carece de todo sentido, por su vaguedad total, monda y lironda, puesto que si en las primeras frases del inciso 3o. se hace referencia expresa a "un nuevo canal a nivel del mar" o un tercer juego de esclusas, "por la ruta existente", la susodicha "propuesta sobre la construcción de un nuevo Canal", no se precisa en cuanto a su estructura (de esclusas o a nivel del mar), ni en cuanto al lugar por el que se construirá tan majestuoso "nuevo canal", que por ahora está en el aire. Parece que esta última frase del inciso 3o. (artículo 319) se hubiera redactado en una madrugada soñolienta, porque de otra manera sería inexplicable que se hubiera cerrado tan mayestáticamente esa norma.
¿Qué es esa "ruta existente"? ¿Qué puede ser si en el Canal no hay tal ruta, sino un Canal de esclusas? Nosotros no sabemos cómo denominar este "emplasto constitucionalista de último minuto", es decir, el célebre "nuevo canal", conque termina la reforma del inciso 3o. del artículo 319 constitucional.
Parece que alguien en la Autoridad del Canal descubrió a última hora que había manera de costear las nuevas esclusas sin otro financiamiento que el proveniente de los peajes y demás ingresos del Canal existente, cosa que antes del último "descubrimiento" jamás se planteó. Nosotros tenemos la leve sospecha que en materia de los peajes del Canal, principalmente en su contabilidad, algo particularísimo vino sucediendo, pues en la época del Canal norteamericano resulto que, por lo abstruso de la "contabilidad de peajes", "del cuero salían la correas" y hasta hubo la versión de que un Ministro de "illo tempore" devengaba dos sueldos, y sobraba dinero para las olvidadas especialidades nocturnales de los zonians, sin que a esta última palabra se le pudiera agregar algún símbolo (/las, /los), más o menos representativo del género hemafrodita (los y las).
Hay muchas cosas que no están claras sobre el financiamiento del tercer juego de esclusas, sobre el valor calculado de estas obras, sobre si habrá o no inundación de áreas pobladas, como ocurrió en el Lago Gatún, cuando el primer Canal. Hace unas pocas semanas, el Director de Planificación Corporativa y Mercadeo del Canal, Sr. Rodolfo Sabonge, ha expresado de manera pública que "los estudios apuntan a que no será necesario buscar financiamiento internacional, ya que el Canal tendría la capacidad de pagar su ampliación".
Sin embargo, el Sr. Ministro Vásquez, de la cartera de Hacienda y de la carterita canalera, declaró en debate dual con la periodista Dorita de Reyna, que "se va a requerir algún tipo de financiamiento en el momento que se acelere el proceso de construcción, pero no necesariamente estamos pensando que la totalidad de la inversión que vaya a ser el Canal de Panamá (reproducimos el texto periodístico, sin cambio) va a ser financiada... porque el Canal está generando reservas y utilidades para poder ir acometiendo lo que sea necesario para ir haciendo esa expansión".
La forma dubitativa y de largo plazo que utilizó el Sr. Ministro Vásquez hace suponer legítimamente que la obra durará un lapso considerable y que ahora mismo no existe, de parte de la Autoridad del Canal, un programa debidamente calculado y planificado para tan importante obra, que puede echar sobre el Canal el peso de una gran deuda, un enorme perjuicio irreparable para toda la República y todos los panameños, si tenemos en cuenta lo entrecomillado últimamente, en líneas anteriores.