default

Esclusas: Más importantes que el Seguro


LA POBLACIÓN DE nuestro país, que muy difícilmente está alcanzando los tres millones de habitantes, no ha podido percatarse de que el tema del tercer juego de esclusas tiene mucha mayor importancia general, comparativamente, que el problema de la Caja de Seguro Social. Es verdad que el Seguro atañe a un volumen considerable de panameños, individual y directamente en lo económico y en lo referente al bien de la salud pública, menos importante que lo relativo al beneficio económico directo que deberán tener y que ahora tienen las nuevas esclusas canaleras.
Reiteramos que el significado de estas esclusas es de mayor importancia global, incluso económicamente, para toda la población del país, como conglomerado humano, en lo relacionado con las esclusas, como anexo de Canal. Pero esta ceguera en torno al Canal y sus nuevas esclusas nos impide advertir la significación macroeconómica mucho mayor que tienen dichas esclusas canaleras, para nosotros, como pueblo, que el significado de la Caja de Seguro, como servicio individual para cada uno de los asegurados y cada uno de los jubilados, incluso en su perspectiva de tiempo. En tanto que el Seguro Social atañe a un millón de asegurados y jubilados o pensionados, individualmente beneficiados o afectados, el Canal tiene una importancia enorme desde el ángulo de la economía nacional, gran importancia que no vemos, en su perspectiva económica, y que puede convertirse en benefactor económico global para toda la población panameña.
Sin embargo, embrujados por la incuria, por la dejadez, por el gran egoísmo y por la corrupción de los gobiernos nacionales, el Canal no ha significado gran cosa para la economía del país, pese a la enorme propaganda que paga la Autoridad del Canal de Panamá, y no muchos panameños tienen la clara idea de la potencialidad enorme, en la economía panameña, que pudieron tener y que pueden todavía tener el Canal y las esclusas, para todo el país, para los tres millones de habitantes actuales y para los millones próximos, que vivirán en el territorio nacional. Empero, hemos permitido, hemos tolerado que nuestros gobiernos sólo vieran en el Canal una obra que, globalmente, sólo iba a permitir apoderamientos económicos muy limitados para las arcas nacionales y provechos millonarios para el capital extranjero concecionado aquí, por obra y gracia de la oligarquía nativa y de ese capital extraño, sólo interesados en la conocida explotación estilo made in USA del Canal, que lleva casi un siglo (1918), y que nuestros gobiernos permitieron que continuara de igual forma esencial que la del pasado estilo de la administración norteamericana, a tal punto de que, a más de la pobre realidad económica, viniera el Ministro de Relaciones Exteriores norteamericano, Sr. Collin Powell, a expresar, halagadora y demagógicamente que los panameños han administrado el Canal mejor que los norteamericanos, zalamería tan poco inteligente que la Administración panameña del Canal tomó el dicho para su estancada, perniciosa y ultrarrepetida propaganda para lo casi rutinario que ha hecho en los últimos cinco años, con base lógica en el aumento de los peajes.
El Canal y los demás bienes revertidos debieron ser objeto de un pensamiento en grande, como fuente de nuevos negocios sabiamente concebidos, mas ingnorantemente todos permitimos que dividieran el Canal y los demás bienes recibidos en dos secciones (la ARI y la Administración del Canal), patrimonio calculado en el valor de 65 mil millones de dólares (incluyendo las tierras vírgenes), y permitimos también que todo ese capital fuera puesto en manos de los trogloditas Gobiernos panameños, y esperamos el recibo del Canal, para 1999, con el mismo fin. La Administración de la Región Interoceánica fue creada para que subastara esos inmuebles al mejor postor, con una actuación de expertos coimeros, y paralelamente se aprobaron Leyes para el manejo continuador del Canal, aisladamente, como lo hacía Norteamérica, sin inteligentes planes ni perspectivas futuras de ninguna clase, a lo grande. El resultado final ha sido el remate privado de los inmuebles y el manejo casi mecánico del Canal, frente a la miseria generalizada en el país.
Tal es la perspectiva a la cual ingresará el próximo tercer juego de esclusas, que no tendrá casi que ninguna significación global, ni enormemente productora para beneficio de todo el país. Tal es el egoísta y poco inteligente plan de unas esclusas que los mismos administradores actuales todavía no saben cuánto costarán, ni cuántos clientes tendrán el número suficiente para su rentabilidad y otros aspectos que próximamente trataremos, porque ya estamos llenando la cuota hebdomadaria con que por necesidad periodística les imponemos a nuestros artículos, que seguirán presentando ángulos diversos de lo que está en causa para con el llamado tercer juego de esclusas.
El que siembra vientos, cosecha tempestades; y las ideas se combaten con ideas, no con la fuerza.
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América