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Esclusas > miseria popular


NUNCA como hoy ha estado más claro el dilema y su significado, para Panamá. Las esclusas canaleras que con tan costosa propaganda quieren los ricos, algunos sedicentes mandones de la Autoridad del Canal y el Gobierno de Mr. Bush, significan la continuidad del hambre para un 40% de panameños miserables, es decir, más de medio millón de nacionales (775.000) niños, mujeres y hombres, que difícilmente comen una vez al día.
Si construyen las esclusas Post- Panamax, tres cuartos de un millón de panameños continuarán hambreados, en su trágica miseria. Las esclusas benefician sólo a los panameños que firmarán los contratos respectivos, a los ricos de Panamá, a los dueños de naves y a los norteamericanos, porque entonces podrán cruzar el Canal grandes naves militares y los portaviones de Estados Unidos. El SI en el Referéndum significa asegurar el hambre en el estómago de más de una tercera parte de la población nacional. El No en el Referéndum significa que se podrán utilizar los ingresos del Canal, para viviendas, medicinas, escuelas, más trabajo, como lo ha propuesto y defendido un grupo de panameños con visión de Patria.
No tengo la menor duda de que lo expuesto es hoy el dilema de toda nuestra población. Y les digo a mis compatriotas que si votan NO en el Referéndum, tendremos la oportunidad firme para reclamar más trabajos, mejores salarios, una salud que vencerá muchas enfermedades.
Desde cuando la Autoridad de Canal (ACP) advino al escenario canalero fue poniendo en práctica, silenciosa y sigilosamente, una política totalmente distanciada de sus necesarios vínculos con la economía nacional, y al fin de algunos años de ejercicio quedó convertida tal empresa en una especie de "pequeño Estado independiente" del resto de la República (excepto para montar su enorme propaganda de autoabsolución), y sirviendo principalmente los intereses norteamericanos, a los grandes navieros, al capital que llega desde el exterior.
¿Para qué tenemos un Canal a la orden de los negros intereses aludidos y de espalda plenamente a las conveniencias de nuestro país? Han pasado seis años a través de los cuales el Canal se ha dedicado al provecho exclusivo de fuerzas económicas retardatarias, ajenas por completo a los anhelos, esperanzas y necesidades nacionales. Ya es tiempo de que seamos conscientes de la necesidad de que el Canal sea un instrumento de beneficio para el panameño, para que esa grandiosa obra se convierta en el motor económico de nuestra vida, y con planes adecuados, el país comience a vivir por la senda de un real progreso, para solución de los problemas colectivos que hoy nos mantienen en la pobreza material y en la atonía intelectual, sin esperanza de cambio cierto, a pesar de todos los pesares, porque todavía ese Canal no se ha convertido, como debe serlo, en perspectiva de un emporio económico que nuestra posición geográfica bien nos puede garantizar.
Ahora, se presenta una oportunidad única, que no debemos desaprovechar. Aunque los impulsores del referéndum y el Sí quieren las nuevas esclusas que servirán a la potencia del Norte, a las empresas navieras que monopolizan el comercio marítimo mundial y al capital foráneo, esa dedicación del Canal a los intereses de una minoría extranjera, no seamos incautos y no nos dejemos engañar de los mezquinos intereses del extranjero, a quien no le importa que Panamá se mantenga con más y más problemas colectivos, sin solución alguna para los mismos. La gran mayoría de nuestro pueblo debe comprender que muy bien puede convertirse en personaje de su propio porvenir social, económico y cultural superado, con sólo votar No en el referéndum próximo. Si no lo hacemos así, continuaremos siendo víctimas de los engaños de los intereses minoritarios y egoístas. Comprendamos todos, o al menos la gran mayoría pobre de Panamá, que ha llegado la oportunidad de quién sabe cuándo podríamos tener nuevamente. Te basta, panameño, panameña, hombre, mujer, anciano, joven, adulto, habitante de ciudades o habitante del campo, tomar tu propio destino en tus propias manos.
¿Cómo y por qué vamos a permitir que la falsedad y la propaganda nos cierren los ojos y la mente, para llevarnos a votar que Sí, a las órdenes del exclusivo beneficio extranjero? ¿Cómo podemos votar que Sí para que aumente el ya alto cuarenta por ciento (40%) de pobres panameños, a fin de que siga aumentando el cordón de la miseria nacional? ¿Por qué vamos a vender nuestros votos por treinta dólares que están regalando con dinero del Gobierno del Canal?
Panameño, panameña, joven, anciano, anciana, adulto, adulta: No en el referéndum para nuestra misma salvación; votaremos No, que será el comienzo de un porvenir con el que siempre hemos soñado, y que ahora estamos en oportunidad de obtener. Ahora o nunca, No en el referéndum, que es el voto para nuestro mejor porvenir, hecho orgullosamente por nosotros mismos.

101 años de Panamá América

 
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