Escogencia de Magistrados-II
La próxima escogencia de Magistrados a la Corte Suprema y la creación –sin discusión ni participación ciudadana- de una denominada Sala de Garantías Fundamentales, no parece a la fecha despertar mayor interés ciudadano. La mayoría de las asociaciones de abogados u otras profesiones hacen gala de una anomia que despierta, en algunos, inquietudes, ya no solo por el pasado o el presente de la Justicia, sino por su futuro inmediato.
Lejos de sorprendernos la actitud de la sociedad antes estos temas y situaciones, lo propio es que quienes podamos hacerlo, busquemos los mecanismos que contribuyan a motivar a los ciudadanos a luchar por un verdadero Estado de Derecho Constitucional, del cual nos alejamos cada día más.
Los requisitos establecidos en la Constitución militarista aun vigente, para la escogencia y designación de los Magistrados son tan obsoletos como la propia constitución. Los progresos alcanzados por la sociedad internacional en materia de Estado de Derecho son numerosos y nosotros, en Panamá, no hemos sabido, querido o podido beneficiarnos de ellos. Continuamos de espaldas al progreso jurídico y seguimos aferrados a comportamientos clientelistas y electoreros propios de una sociedad que se niega a valorar los Derechos Humanos y las libertades democráticas.
Desde hace más de una década se viene subrayando que los candidatos o candidatas a los cargos de Magistrados deben contar, entre otros atributos, con el siguiente perfil:
“Independencia de criterio: Debe ser una persona independiente de los intereses de los partidos políticos. Los Magistrados designados deben sentir que su designación obedece a su capacidad y ejecutorías como juristas y no a su vinculación política.
Integridad: Debe conocer, ser consciente y respetuoso de los derechos y libertades fundamentales de todos los ciudadanos y, en el ejercicio de funciones públicas y privadas, debe haber actuado en estricto cumplimiento de la Constitución y la Ley.
Éticos: Debe ser una persona con probada conducta ética en su vida pública y privada y estar dispuesto al escrutinio de la misma.
Profesionales: Haber ejercido el Derecho con experiencia y éxito demostrado a través de su actividad profesional como jurista, educador o funcionario judicial.
Académicos: Su formación académica debe ser excelente, y contar con una demostrada habilidad en la investigación jurídica.”
El Órgano Judicial está llamado hoy, más que en ninguna otra época, a garantizar la seguridad y certeza jurídica que requiere la sociedad en todos sus dominios: garantías fundamentales, libertades democráticas, seguridad jurídica, protección de la vida, honra y bienes.
Soy también de opinión que la selección que haga el Ejecutivo de los candidatos nos permitirá determinar si, como se nos dice, “Ahora le toca al pueblo”, y se habrá comprendido que el pueblo hace tiempo que viene clamando no por millones ni limosnas. Que el pueblo, simplemente y aunque no le crean, quiere Justicia!!!