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Escuchemos los mensajes esenciales de Monseñor


En su Homilía de toma de posesión como Arzobispo, Mons. José Domingo Ulloa envió varios mensajes esenciales. Habló alto y claro cuando expresó su caracterización de la realidad nacional:

“Somos conscientes, que vivimos tiempos difíciles que nos exigen actitudes definidas y comprometidas. La realidad que vive nuestro país está marcada por la pobreza y la exclusión social; una concentración desigual de los recursos, desempleo y precariedad del sistema laboral, sistemas inadecuados de salud y educación, inseguridad ciudadana y violencia, migración por la falta de oportunidades en las áreas rurales y un creciente deterioro del equilibrio ecológico.”

Luego nos invita a responder no con pasividad, temor y abatimiento sino con todo lo contrario, y señalando que no se trata solo de paliativos, pues la realidad nos convoca a construir otro modelo de sociedad y que otro Panamá es posible.

Plantea Monseñor Ulloa: “Frente a estos hechos sociales, no podemos quedarnos en la pasividad provocada por el miedo y el pesimismo, porque para quienes creemos en el Dios de la vida, que nos amó tanto que entregó a su único Hijo –Jesucristo Nuestro Señor- para liberarnos de toda opresión espiritual y material, venciendo a la muerte, estamos convencidos que con la fuerza del amor, y el compromiso de cada uno de nosotros podemos ayudar a transformar toda estructura de pecado en nuestra sociedad. Evidentemente que para ello necesitamos hombres y mujeres, en cada una de las esferas de la sociedad, capaces de hacer germinar y de suscitar un nuevo modelo económico, social y político, con un rostro más humano, más sostenible y solidario.”

Enfatiza en el cumplimiento de la promesa electoral gubernamental predicando la coherencia entre fines y medios, entre lo que se dice y se hace, pues los fines y los bienes generales deben ponerse sobre los fines y bienes particulares. Al mismo tiempo clama la necesidad de una real participación de la sociedad civil, que hoy se ve rechazada e incluso atacada por las esferas oficiales:

Dice el Arzobispo: “En consecuencia, esto solo será posible con autoridades comprometidas a deponer los intereses partidarios y particulares, para colocar como principal objetivo el solucionar de manera permanente las necesidades de la población, con una real participación ciudadana. En este sentido hacemos un llamado a nuestro laicado para que su fe se haga vida en estos escenarios, porque una fe sin acción no es fe. Es importante y necesaria su participación en las instituciones de la vida pública y actuar con eficacia dentro de ella”.

Creo que estos mensajes esenciales son claros y deben guiarnos al terreno de las verdaderas y necesarias transformaciones. Ojalá el gobierno sea receptivo al clamor del pastor y a las voces diversas que también plantean lo mismo.

Por eso firmaré la Declaración Ciudadana por el Fortalecimiento de la Democracia, que está en circulación que clama entre varios aspectos por el derecho a disentir; el respeto a la libertad de asociación alentando la participación ciudadana organizada sin presiones o coacción de ningún tipo; separación efectiva y real de los poderes del Estado; rechazo a toda práctica autoritaria y de ataques personales o persecución contra dirigentes sindicales, empresariales, sociales o políticos; por los espacios de diálogo y concertación como mecanismos necesarios para la búsqueda de soluciones a los problemas del país. (raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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