Escuela de Carrera Judicial o de la ineptitud judicial
Recientemente se realizaron los concursos internos y mixtos de puestos en el Organo Judicial, para aspirar a las vacantes de los futuros Juzgados de Adolescencia, como es sabido por aquellas personas que se desenvuelven en el ámbito jurídico. La Escuela Judicial anuncia en los murales de la instalaciones de la Corte Suprema de Justicia, ubicadas en Ancón, las vacantes y los requisitos de los diferentes puestos en concurso, otorgando unos días para entregar las solicitudes y otros para recibir la documentación de cada aspirante. A prima facie se observa un proceso ecuánime, funcional y transparente.
Lastimosamente todas aquellas personas que participaron en este proceso de escogencia saben que no fue así. En cuanto a los requisitos estipulados para entregar los documentos del historial académico existen limitantes, al establecer que sólo podrán presentar certificados de seminarios o congresos a partir del año 1997 hacia delante, es decir, 5 años atrás. Muchos se preguntaron, y qué hago con toda aquella capacitación que recibí antes de esta fecha, de qué me sirvió. Sumado a ello, los certificados que se presenten en su reverso, deben contener el temario del seminario o congreso; es bien conocido por todos los profesionales de nuestro país que la mayoría de las veces que se realizan estos eventos, se les brinda a los participantes un folleto donde se detallan el temario y nombre del conferencista, y no precisamente lo especifican en el reverso de los certificados. Otras de las restricciones es que al aspirante no le son admitidos los escritos o artículos que le hayan sido publicados en diarios nacionales, revistas o sitios web, por lo que al aspirante, al momento de evaluársele, se le desconocerá los aportes que haya hecho en el campo jurídico.
Luego de haber esbozados aspectos restrictivos, que se denotan en detrimento de los aspirantes en estos concursos, debemos describir la ineptitud e inoperabilidad con que los funcionarios de recursos humanos del Organo Judicial realizan el proceso de recibir la documentación de los aspirantes de los diferentes concursos. Aunque les parezca absurdo, quiero informarles que los funcionarios de recursos humanos llegaron a atender y recibir la documentación hasta las once de la noche; ustedes se imaginan cuántas personas aguardaron desde las ocho de la mañana, con cansancio, muchas de ellas personas humildes que aguantaron hambre, para poder entregar sus documentos. Todo este cuadro dantesco pudo evitarse con una organización adecuada y operacional oportuna, designar más personal para atender dicha situación, utilizar unas instalaciones más adecuadas cónsonas a la cantidad de personas que esperaban atender y de no poder los días estipulados, prolongar el período que asignaron para recibir los mismos. Pero parece que el Organo Judicial carece de profesionales que conozcan de materia logística.
Ahora se preguntarán: ¿por qué sucede todo esto? ¿Será por ineptitud de la Escuela de la Carrera Judicial del Órgano Judicial o por algún otro objetivo en particular? Es mi parecer que una actuación como ésta contiene un poco de ambas. Por un lado, ineptitud de los funcionarios del Organo Judicial, porque no creo que el personal de recursos humanos estuviese a gusto trabajando dos días seguidos pasadas las diez de la noche, y por otro lado, estos procesos de reclutamiento se dan para propiciar el desistimiento o abandono de los aspirantes dentro del proceso de selección. Cabe señalar que todo este penoso proceso que he detallado sólo es para ser elegido como aspirante al puesto; posteriormente, debe realizar un examen de conocimiento, donde el que obtenga las notas más altas será escogido para que luego se le realice una entrevista personal; después el funcionario de una manera subjetiva evaluará los puntos obtenidos de su historial académico y laboral, del examen de conocimiento y de la entrevista personal. Esto quiere decir que no precisamente el que más puntos haya sacado será el elegido.
Como observarán, no sólo la escogencia de nuestros magistrados se realiza de manera muy subjetiva y sobre la base del criterio de nuestra folclórica Asamblea Legislativa, que responde a intereses políticos y no a criterios de idoneidad, basados en la experiencia jurídica comprobada, sino también en todo el ámbito judicial, es decir, el notificador, escribiente, oficial mayor, secretario judicial y el juez. Siendo ello así, cuando nos preguntemos por qué existe poca credibilidad en nuestra justicia y en el Organo Judicial, sepamos la respuesta.
(orcasa20@hotmail.com)
Lastimosamente todas aquellas personas que participaron en este proceso de escogencia saben que no fue así. En cuanto a los requisitos estipulados para entregar los documentos del historial académico existen limitantes, al establecer que sólo podrán presentar certificados de seminarios o congresos a partir del año 1997 hacia delante, es decir, 5 años atrás. Muchos se preguntaron, y qué hago con toda aquella capacitación que recibí antes de esta fecha, de qué me sirvió. Sumado a ello, los certificados que se presenten en su reverso, deben contener el temario del seminario o congreso; es bien conocido por todos los profesionales de nuestro país que la mayoría de las veces que se realizan estos eventos, se les brinda a los participantes un folleto donde se detallan el temario y nombre del conferencista, y no precisamente lo especifican en el reverso de los certificados. Otras de las restricciones es que al aspirante no le son admitidos los escritos o artículos que le hayan sido publicados en diarios nacionales, revistas o sitios web, por lo que al aspirante, al momento de evaluársele, se le desconocerá los aportes que haya hecho en el campo jurídico.
Luego de haber esbozados aspectos restrictivos, que se denotan en detrimento de los aspirantes en estos concursos, debemos describir la ineptitud e inoperabilidad con que los funcionarios de recursos humanos del Organo Judicial realizan el proceso de recibir la documentación de los aspirantes de los diferentes concursos. Aunque les parezca absurdo, quiero informarles que los funcionarios de recursos humanos llegaron a atender y recibir la documentación hasta las once de la noche; ustedes se imaginan cuántas personas aguardaron desde las ocho de la mañana, con cansancio, muchas de ellas personas humildes que aguantaron hambre, para poder entregar sus documentos. Todo este cuadro dantesco pudo evitarse con una organización adecuada y operacional oportuna, designar más personal para atender dicha situación, utilizar unas instalaciones más adecuadas cónsonas a la cantidad de personas que esperaban atender y de no poder los días estipulados, prolongar el período que asignaron para recibir los mismos. Pero parece que el Organo Judicial carece de profesionales que conozcan de materia logística.
Ahora se preguntarán: ¿por qué sucede todo esto? ¿Será por ineptitud de la Escuela de la Carrera Judicial del Órgano Judicial o por algún otro objetivo en particular? Es mi parecer que una actuación como ésta contiene un poco de ambas. Por un lado, ineptitud de los funcionarios del Organo Judicial, porque no creo que el personal de recursos humanos estuviese a gusto trabajando dos días seguidos pasadas las diez de la noche, y por otro lado, estos procesos de reclutamiento se dan para propiciar el desistimiento o abandono de los aspirantes dentro del proceso de selección. Cabe señalar que todo este penoso proceso que he detallado sólo es para ser elegido como aspirante al puesto; posteriormente, debe realizar un examen de conocimiento, donde el que obtenga las notas más altas será escogido para que luego se le realice una entrevista personal; después el funcionario de una manera subjetiva evaluará los puntos obtenidos de su historial académico y laboral, del examen de conocimiento y de la entrevista personal. Esto quiere decir que no precisamente el que más puntos haya sacado será el elegido.
Como observarán, no sólo la escogencia de nuestros magistrados se realiza de manera muy subjetiva y sobre la base del criterio de nuestra folclórica Asamblea Legislativa, que responde a intereses políticos y no a criterios de idoneidad, basados en la experiencia jurídica comprobada, sino también en todo el ámbito judicial, es decir, el notificador, escribiente, oficial mayor, secretario judicial y el juez. Siendo ello así, cuando nos preguntemos por qué existe poca credibilidad en nuestra justicia y en el Organo Judicial, sepamos la respuesta.
(orcasa20@hotmail.com)