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Escuela, empresa y familia, por el cambio educativo


En los últimos días, hemos encontrado una significativa congruencia entre las declaraciones hechas tanto por funcionarios, como por empresarios y otros miembros de la sociedad civil. Todos convergen en que la escuela, la empresa y la familia deben fijar metas, dar cumplimiento a las mismas, exigir eficiencia y calidad en sus esfuerzos; realizar una constante planificación de sus actividades y dar el seguimiento que determine logros o limitaciones; ser persistente y autodisciplinado; compararse sólo con o normas mundiales de eficiencia y calidad, como una forma de alcanzar metas altas.
¿Cómo lo logramos? Es evidente que los ajustes que se realizan en el plano educativo contribuirán a formar personas mejor preparadas, tanto intelectual como moralmente, con mayor capacidad de manejo de información, mejor adaptación a nuevas situaciones y sólidas bases para enjuiciar críticamente su quehacer y su cultura. Además de estar mejor preparados para valorar la propia identidad y el deseo de seguir aprendiendo sin encontrar límites al conocimiento.
La modernización del sistema educativo pretende desarrollar en cada persona, una habilidad que le haga competente en niveles de exigencia personal y global: "la habilidad de aprender". A esta meta responde el perfil de ciudadano y ciudadana que el país requiere; un ser humano que alcance su aprendizaje y que se transforme a sí mismo. Para contribuir a este cambio educativo, todos y cada uno de las y los panameños, debemos tener tiempo para ofrecer a los demás la oportunidad de aprender cosas nuevas. Esta será la mayor riqueza que tendrá nuestra sociedad.
¿Será lo anterior la respuesta a nuestras necesidades socioeconómicas? Es seguro que si la educación forma a nuestros niñas, niños y jóvenes en los cuatro saberes, tendremos un nuevo ciudadano, una nueva y mejor sociedad, un mejor país y un mejor mundo. Pero, ¿de qué saberes hablamos? La respuesta es simple: Saber conocer, para obtener toda la información del pasado, presente y futuro de nuestro entorno. Saber hacer, porque así buscamos y encontramos los medios para hacer cosas que nos permiten dominar ese entorno. Saber ser, para que como persona humana tengamos valores sólidos que garanticen una mejor calidad de vida a todos y, saber convivir, para vivir en paz como un solo pueblo, una sola nación. Recordemos siempre que vivimos en una isla: ¡Nuestro planeta!.
Apoyemos desde cada una de nuestras acciones, el cambio educativo. El país lo necesita.

101 años de Panamá América

 
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