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Escultismo Scout


El hombre de éxito no surge del azar, ni de los tumbos y vueltas que las circunstancias de la vida le deparan. El hombre de bien, como lo describen las Sagradas Escrituras es aquel que se rige por las normas y principios de conductas establecidas por Dios, y que se fija metas en la vida trabajando con esfuerzo y valentía, aprovechando bien las oportunidades que se les presenten.
Lord Baden-Powell de Gilwell, entendió estos principios desde muy temprana edad. Su padre un pastor anglicano y profesor de geometría en Oxford, murió cuando Robert Stepheson Smyth Baden-Powell, tenía tres años de edad, dejando a su madre con siete hijos, el mayor con menos de catorce años de edad. Con frecuencia sufrieron penalidades, pero el mutuo amor de la madre por los hijos y de éstos por su madre, los sacó siempre adelante. La vida de este hombre, influenciada por la inspiración de la fe en su padre, la dedicación y cuidado oportuno de su madre, lo llevaron a coronarse como el Fundador del Movimiento Scout Mundial.
Recientemente participé de la V Cena Anual de Reconocimiento Scout, dedicada este año a Juan B. Cameron Roe, el último Scout activo que estuvo cerca del fundador del Escultismo, cuando visitó nuestro país en 1934. Juan B. Cameron Roe, recibió la Insignia de Balboa, como tributo al cumplimiento de los principios y fundamentos del Movimiento Scout, cosas que aprendió muy bien desde los siete años, y en el giro regular de sus funciones dentro de la Asociación ha ido más allá de su deber, después de más de 70 años de haberse promesado.
Cameron, al igual que Baden Powell, dos hombres distintos, de épocas diferentes entrecruzaron sus caminos para compartir los mismos valores del Escultimos Scout en beneficio de la niñez y la juventud. Esos valores definen a los Scout como un movimiento educativo, no político, de carácter voluntario, para jóvenes, abierto a todos sin distinción de clase, raza o credo, de acuerdo con el propósito, los principios y el método concebidos por su fundador. En este movimiento, la educación comprende el desarrollo de la capacidad de pensar, "aprender a conocer", y el desarrollo de actitudes, "aprender a ser", mientras que el proceso de adquisición de conocimientos o habilidades especificas es un medio para contribuir a un fin, siendo éste, la educación. Y en este orden de valores que se resumen en principios sobre la base de deberes para con Dios, para con los demás y para consigo mismo, el Scout se adhiere a una promesa y una ley, que forjan en el carácter del niño, las bases para un camino de éxito en la vida.
A manera de comentario, le reproduzco el texto de la misiva enviada al Director Ejecutivo de la Asociación Scout, lic. Julio Arosemena, por el Obispo Vicario Apostólico de Darién, monseñor Rómulo Emiliani, quien también fue reconocido durante la V Cena Anual Scout con el "Premio Juventud" por su labor incesante en beneficio de los niños, jóvenes y de aquellos que no tienen quién los defienda: "Que nuestro Padre Dios Todopoderoso siga iluminando a usted y a todos aquellos que tienen en sus manos guiar a tantos jóvenes panameños, de quienes depende la "Construcción de un mundo mejor", como reza el lema de la Asociación Scout de Panamá"
"Quiero expresarle que de pequeño, mis padres, consciente de la formación que brinda el Movimiento Scout en los jóvenes, me inscribieron en el mismo. Hoy día, mi madre me cuenta lo orgullosos que se sentían cuando me veían uniformado, y que siempre tomé muy en serio mi papel de niño Scout." "A la edad de quince años participé en los grupos de rescate de heridos en los sucesos del 9 de enero de 1964. Como Scout me uní al Cuerpo de Bomberos e íbamos en las ambulancias buscando, sobre todo en la Avenida Bolívar, personas afectadas por el conflicto. Mis hermanas también pertenecieron a las niña Scout" "Como pueden ver, toda mi familia conoce bien el Movimiento Scout y reconocemos que es una excelente agrupación, con mística y disciplina, que reúne a niños y jóvenes y los llena de motivaciones para crecer sanos y solidarios."
Monseñor Emiliani concluye su misiva diciendo: "Con el tradicional saludo de mano izquierda, me despido de ustedes, recordando aquella promesa hecha de "hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes para con Dios y la Patria y ayudar al prójimo en toda circunstancia"
Durante esta cen, pude entender que para ser noble y expresar mi gratitud a Dios, mi deber con el prójimo sólo debo aprovechar las oportunidades que el Señor nos brinda, como fue el caso de el joven de 16 años d edad Scout Bobby K Blugh, quien también recibió aquella noche la Medalla San Jorge en el Grado de "Listón Azul" en reconocimiento por su acto de heroísmo con riesgo moderado en un incendio ocurrido en Río Abajo, dónde él expuso su vida para que el fuego no se expandiera.

101 años de Panamá América

 
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