Ese es el sistema
Muy pronto se iniciarán las clases y muchos niños de escuela primaria, como golondrinas en bandadas, acudirán a sus respectivos centros de enseñanza, sus emociones ya alteradas, desde la noche anterior, debido a que saldrán del nido familiar, en busca de nuevas experiencias y conocimientos que le servirán para ser ciudadanos productivos y de provecho a la sociedad.
Sus padres, con mucho sacrificio, comprarán los uniformes y los útiles escolares que su salario les permita. Algunos acudirán a financieras, otros se empeñarán hasta el cuello, pero el sacrificio lo vale, llenos de esperanzas, sueñan que sus hijos la cima alcanzarán. Pero no muy lejos en el tiempo, se iniciarán los problemas de bajo rendimiento en algunos estudiantes, ya que ellos son muy buenos analizando situaciones o casos, pero no les agrada para nada el tener que memorizar una larga poesía o pilar hasta poder meterse en la cabeza, literalmente hablando, un cuestionario de memoria, para un ejercicio, aunque después del mismo no le quede nada en la azotea. Pero ese es el sistema.
Lo más triste del caso es que tanto maestros como padres de familias, piensan que un estudiante con memoria fotográfica es un niño inteligente y que un niño con memoria analítica y que no le gusta memorizar es un bruto. Esto último es falso. Es falso, porque ambos estudiantes son inteligentes, pero el sistema favorece más al primero que al segundo.
Para el niño de memoria analítica, su problema será mayor, si por desgracia para él y para el bolsillo de sus padres le toca, en mala hora, un maestro que no tiene el tiempo para motivar a estos alumnos, porque un programa que tiene que cumplir no se lo permite... y para rematar los asesinan, diciéndole frases, como: "no sirves para nada, eres un bruto, un torpe"; se lo dice tantas veces que él se lo cree y lo acepta. La probabilidad de que abandone el colegio son grandes, como grandes serán las posibilidades de que pase a la fila de los niños sin provecho ni beneficio, que pululan por las calles de Panamá.
Sus padres, con mucho sacrificio, comprarán los uniformes y los útiles escolares que su salario les permita. Algunos acudirán a financieras, otros se empeñarán hasta el cuello, pero el sacrificio lo vale, llenos de esperanzas, sueñan que sus hijos la cima alcanzarán. Pero no muy lejos en el tiempo, se iniciarán los problemas de bajo rendimiento en algunos estudiantes, ya que ellos son muy buenos analizando situaciones o casos, pero no les agrada para nada el tener que memorizar una larga poesía o pilar hasta poder meterse en la cabeza, literalmente hablando, un cuestionario de memoria, para un ejercicio, aunque después del mismo no le quede nada en la azotea. Pero ese es el sistema.
Lo más triste del caso es que tanto maestros como padres de familias, piensan que un estudiante con memoria fotográfica es un niño inteligente y que un niño con memoria analítica y que no le gusta memorizar es un bruto. Esto último es falso. Es falso, porque ambos estudiantes son inteligentes, pero el sistema favorece más al primero que al segundo.
Para el niño de memoria analítica, su problema será mayor, si por desgracia para él y para el bolsillo de sus padres le toca, en mala hora, un maestro que no tiene el tiempo para motivar a estos alumnos, porque un programa que tiene que cumplir no se lo permite... y para rematar los asesinan, diciéndole frases, como: "no sirves para nada, eres un bruto, un torpe"; se lo dice tantas veces que él se lo cree y lo acepta. La probabilidad de que abandone el colegio son grandes, como grandes serán las posibilidades de que pase a la fila de los niños sin provecho ni beneficio, que pululan por las calles de Panamá.