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Esfuerzo positivo del IPAT


Leo con satisfacción que se inicia el proceso de selección de la empresa que tendrá la responsabilidad de desarrollar la campaña de promoción de Panamá como país de destino turístico. Un esfuerzo que espero que todos los involucrados logren realizar dentro del marco más amplio de transparencia y evitar que el proceso se empantane con los consabidos reclamos y demandas de los perdedores, como es ya habitual en las licitaciones públicas, particularmente, de altos montos. No recuerdo otra ocasión de campaña de promoción turística de Panamá por monto tan significativo, B/.10 millones. No objeto el monto, por lo contrario, considero todo como una iniciativa positiva. El IPAT tradicionalmente ha gastado sus recursos financieros esencialmente en pago de planilla y menos a promoción de nuestro país. Los esfuerzos anteriores de vender la imagen de nuestro país como de destino turístico internacional han sido tímidos o inexistentes. Me complace el evidente cambio hacia el reconocimiento tangible de la necesidad de cambio de estrategia administrativa y emular países como Costa Rica, donde el grueso de sus recursos financieros se dedican menos al pago de planilla y más a promover las bondades turísticas de ese país, labor que han efectuado con notable éxito.
No creo que será muy difícil crear una campaña de promoción turística de nuestro país. Panamá ofrece múltiples ventajas como destino turístico. No requiere mayor esfuerzo publicitar las ventajas emanadas de nuestra privilegiada situación geográfica (¿en qué lugar del mundo se puede desayunar en el Pacífico, almorzar en el Atlántico y cenar en el Pacífico? ¿Y todo por automóvil?); nuestro Canal, nuestra cultura multietnica y cosmopolita; nuestra interesante historia y sus huellas físicas; nuestras playas, bosques, valles y montañas; nuestro rico, variado y alegre folclore. Añadámosle la variedad de climas, sistema monetario único, basado en el dólar; las zonas francas, y tendremos que convenir que tenemos mucho que ofrecer al visitante extranjero y estoy seguro que me quedo corto de ventajas como destino turístico que ofrecemos los panameños.
Lo que será un poco más difícil, pero no imposible lograr, es crear entre nosotros una cultura de servicio y protección al turista. De nada nos servirá "vender" una bella imagen de nuestro país para que al arribo el turista se encuentre con el desorden que impera en nuestros puertos de entrada, particularmente en Tocumen; luego al fenómeno de retenes policivos, lo cual no niego su buena razón de existir, pero nadie me discutirá que asustarán a los turistas, especialmente cuando ellos en su mente generalizan el fenómeno de la violencia en América, especialmente los europeos ( presumo que la campaña incluirá medidas para neutralizar esta generalización) y para colmos, enfrentarse con nuestra tradicional cultura del "voy por fuera" y el "juega vivo", desorden en el tráfico, amén de la carencia de cortesías y buenos modales en nuestro trato con semejantes. Estoy seguro que los que están participando en la licitación del IPAT conocen bien el tema que expongo e incluirán en sus propuestas estrategias didácticas y publicitarias de cómo manejar estos aspectos negativos de nuestra personalidad colectiva.
En síntesis, confío en que la campaña debe dedicar igual esfuerzo de " vender" nuestro país como buen destino turístico, como también a promover la creación de una cultura interna de servicio. De igual manera estoy seguro que los funcionarios responsables están conscientes de la importancia de garantizar la seguridad física de los visitantes, ya que no hay peor noticia negativa y de mayor rápida divulgación mundial que la de un incidente de violencia personal contra un turista. El objetivo debe ser que el visitante que llega se sienta inmediatamente bienvenido, bien protegido, bien atendido durante toda su estadía y salga del país con deseos de retornar y le cuente a sus vecinos y amigos lo bien que le fue en Panamá, recomendándoles visitarnos; cultura ésta que han logrado países con menos recursos financieros y menos atractivos turísticos que nosotros, siendo Aruba un ejemplo palpable.
Admito que hasta recientemente, y basado en mi experiencia personal, era escéptico a nuestra habilidad de lograr a corto plazo cambiar nuestra actitud de "juega vivo" y el desarrollo de cortesía y buenos modales; sin embargo he visto buenos resultados de esfuerzos de adiestramiento de empresas panameñas en ambiente turístico, lo cual me hace pensar que sí se pueden obtener logros a corto plazo a través de buena instrucción. Tomo como buen ejemplo, lo logrado por el recién abierto local en Coronado de una conocida cadena de supermercados donde la atención es excelente.
La campaña de promover nuestro país como destino turístico debe forzosamente incluir esfuerzos para cambiar nuestras actitudes culturales adversas a la cortesía y el buen trato. Es particularmente importante adoctrinar al funcionario público de los puertos de entrada, quien será el primer contacto del visitante extranjero y por ende responsable de la primera impresión que éste registrará sobre nuestro país y su gente. Recordemos que las primeras impresiones son las más duraderas.
En mis artículos anteriores he sido crítico y continuo siéndolo de la gestión de la actual administración pública; pero esto no me impide reconocer esfuerzos positivos como los del IPAT, a cuya institución y su dirección gerencial le auguro el mejor de los éxitos.

101 años de Panamá América

 
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