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Esos son nuestros legisladores


Unos argüyen que el proyecto de ley presentado por la Sra. Presidenta para aumentar la pena de los menores, era incompleto y plagado de errores. Otros, que era conveniente su aprobación. En el caso de que fuera incompleto, también lo era el de la reforma constitucional; y sus defensores decían que por algo había que comenzar.
En esa forma justificaron el mamotreto que presentaron; no así el de la pena a los menores. Por una u otra razón, creo que es una lástima que algo tan importante y necesario haya sido tocado en forma sorpresiva y rápida a expensas de reuniones extraordinarias, sin muchas discusiones y con una Asamblea que no le importa con nada porque la mayoría se va.
Lo que sí es doloroso es la actuación de los legisladores de ambas facciones. Los del oficialismo porque ya no respetan el liderazgo de la Presidenta; los de oposición, que pronto serán gobierno, porque dieron su voto político, pensando que debían oponerse por haber sido presentado por la Sra. Mireya. No concibo la idea de que 28 legisladores del PRD piensen igual, sin disentir ni en una palabra, sin analizar si existe o no algo positivo o si puede cambiarse algo negativo. La realidad es que fueron todos de cabeza contra el proyecto. Pero, esos son la mayoría de nuestros legisladores; de una calidad humana baja y de una capacidad digna de poner en entredicho.
Resulta que es inútil enviar un proyecto de ley a la Asamblea porque ellos se creen los más sabios y lo cambian todo, aún sin conocimiento del tema. Lo viví cuando presentamos la creación del Colegio Médico, que lo cambiaron sin escuchar nuestra posición cuando éramos conocedores del tema. La nueva Ley del IDAAN, corrió la misma suerte. No sé por qué se consideran sabiondos si no les alcanza la cultura ni los conocimientos de los temas que allí se tratan y ni siquiera se ponen al día. Es una pena que actúen así, pues las leyes que hacen son casi permanentes.
Pareciera que si no cambian los proyectos, no demuestran su sapiencia; son poco humildes al no aceptar su ignorancia de vez en cuando. ¿Cómo es posible que sólo hayan escuchado a los que más gritaron, que fueron pequeñas organizaciones que sólo salen cuando les conviene? No los he escuchado en estos años dar soluciones para evitar la violencia y llevar a los jóvenes por mejor camino. ¿Qué han hecho? Nada. Ahora creen tener derechos en contra de la mayor parte de la ciudadanía que grita por protección. Pero, los legisladores no escucharon este grito. Que se necesita prevención, es cierto, pero ellos recortaron el presupuesto en la Asamblea que pudiera ayudar a esa situación y a evitar que aparezcan las pandillas y los menores homicidas. La responsabilidad que han tenido y tienen es grande; pero, prefirieron ausentarse o abstenerse como cobardes eludiendo la responsabilidad de legislar en estas circunstancias.
No importa quién presente el proyecto; si es bueno, hay que apoyarlo. Pero lo que aquí vemos es una división entre los capas del país y entre los políticos, que pareciera difícil desaparecer. Los grupos que forman hoy la sociedad no se comunican, no conversan y no están dispuestos a ceder su terreno para que el otro lo ocupe algunas veces. Estamos llevando al país por mal camino, si seguimos así; la capacidad de esta Asamblea deja mucho que decir; los políticos desapareceremos si continuamos como ahora y la sociedad civil pierde sus oportunidades por llevar la contraria, dependiendo de quién sea el autor de la idea. Si es cierto que los jóvenes merecen atención, las víctimas y sus familiares también deben ser escuchados. Pero los derechos humanos sólo defienden a los victimarios, que son los únicos que tienen derechos. Ya cansan con la cantaleta de los derechos humanos. ¿Por qué no defienden a los niños olvidados y a las mujeres violentadas? Eso no lo escucho, ni el que se defienda a los de la tercera edad que son violentados por sus propios hijos y nietos; que no se les da cariño ni atención; que los asilos no tienen presupuesto. Ojalá los nuevos legisladores estén mejor preparados y menos políticos cuando se necesiten y aprueben mejores leyes.

101 años de Panamá América

 
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