Espejismo y realidad
Después de incontables décadas de promesas incumplidas, agobiantes para las mayorías, en América Latina continuamos en el "atraso económico", nombre genérico al que se refiere Ugo Pipitone en su libro (1), en el que destaca ese fenómeno para denotar el rezago que padecemos con respecto a los países del primer mundo y otros no tan avanzados. Siendo muy complejo el problema del atraso en todos los órdenes, este breve espacio no constituye el sitio idóneo para hacer un análisis exhaustivo, sin embargo, sí me referiré a una de las causas básicas: el espejismo, real o simulado, en el que viven la mayoría de los gobernantes latinoamericanos.
Ilustraré el examen con la situación actual de México. Jeff Faux, miembro del Economic Policy Institute de Washington, expresa en la introducción de una obra interdisciplinaria, editada en el año 2003, por el Instituto de Estudios del Trabajo (IET): "Si el neoliberalismo no está siendo exitoso en México (por su cercanía con los Estados Unidos) es poco probable que tenga éxito en cualquier otra parte del mundo en desarrollo". Faux, se refiere a la situación del trabajo en México, en la que se describen las consecuencias del modelo de desarrollo económico aplicado desde la década del 80, incluida la "década negra" que sufrió el país, refiriéndose a la del 90, en materia de sueldos y prestaciones sociales; la capacidad de compra del salario mínimo cayó 75% en los pasados 20 años. Los salarios contractuales, de jurisdicción federal, equivalen actualmente a la mitad del valor real que tenían en 1980; y los sueldos pagados en las grandes plantas manufactureras han caído a menos del 40% del nivel que tenían en 1990. A su vez, el minisalario (el salario mínimo oficial), muestra una caída de poco más de 75% en las dos últimas décadas. El salario mínimo nacional es de 109 dólares mensuales, a la paridad actual de 11 pesos por dólar (febrero de 2003), esto es 1000% menos que en un país desarrollado. El 83% de la PEA (población económicamente activa) recibe entre 0 y 5 salarios mínimos; sólo el 3.6% de la población trabajadora recibe el ingreso mínimo o más de un país desarrollado.
El nivel de sindicación cayó de 92 a la fecha (2003), de 13.6% a 9.8% de la PEA, esto es, de 40 millones de personas en edad de trabajar, sólo 4 millones están inscritas en alguna organización gremial. El número de mexicanos sin regulación laboral se duplicó en el período de 95 a 99, con niveles sin precedentes en la micro y pequeña empresa, sector que agrupa a poco más del 40% de la mano de obra urbana.
Yeidckol Polevnsky, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, afirmó (La Jornada 5/II/03) que: "Vicente Fox se acerca a la mitad de su sexenio sin haber diseñado políticas de Estado para impulsar el desarrollo nacional y abatir la miseria y enseguida indica algunas cifras al respecto. En un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas, México ocupó el lugar 77 entre 80 países estudiados, sólo arriba de tres naciones, en cuanto a inversión pública. Ocupó el lugar 45 en materia de competitividad, (el año anterior estuvo en el sitio 42); en cuanto a desempeño microeconómico ocupó un lugar aún más bajo: el 55, cayendo tres sitios (52 el año anterior); en lo referente a tecnología en infraestructura, bajó del lugar 36 en el año anterior al 47 del año de estudio; en eficiencia del sector gubernamental, pasó del lugar 55 al 58 ; México es uno de los países que menos han invertido en infraestructura en los últimos 8 años; ocupa el lugar 55 por su desarrollo humano sostenible.
Por su parte el informe: "Panorama Social, indicadores sociales de la OCDE 2002", refleja el resultado de las políticas sociales en los 30 países que la componen; México fue admitido a finales del año de 1993, poco antes de la firma del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).
El informe revela que los indicadores del gasto social en México no mejoraron en la década del 90 respecto de los registros observados en los años 80 (a pesar del crecimiento entre 96 y 2000 del 6.5% en promedio anual; no se debe olvidar que desde hace dos años la economía mexicana ha estado en franco estancamiento, con apenas un crecimiento de 0.4% para el primer bienio del actual gobierno, con lo que ha habido decrecimiento sustantivo en términos per cápita, 1.5%, agravando aún más la situación); para dar un ejemplo de lo que significa este "devastador horizonte económico", para la política social actual, sirva citar lo siguiente: a pesar del retroceso habido en el sector salud, ávido de inversión en infraestructura, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), recibió en 2002 un volumen de inversión de 900 millones de pesos (100 millones de dólares), cuando en la década anterior este rubro recibió en promedio 4 mil 500 millones de pesos (500 millones de dólares).
Resulta de importancia señalar que la reducción de los salarios como la fuerte restricción que enfrenta el empleo, no sólo ha tenido efecto directo sobre el poder adquisitivo de los trabajadores en general, sino que además indirectamente ha disminuido el nivel de cotizaciones al IMSS, política que ha tenido un efecto de tal magnitud, que en los pasados 20 años por ejemplo, los ingresos de la Institución se han reducido 70%.
El gasto social efectuado por México representa el 8% respecto del PIB, en tanto que el promedio para los países de la OCDE es de 22%, siendo el más elevado el de Suecia con el 31% como porcentaje del PIB; el mismo informe cita por ejemplo, que México ocupa el último sitio en rendimiento educativo; en México sólo 0.7 de cada 100 alumnos de primaria y secundaria reciben algún tipo de educación adicional, cifra inferior al promedio de los países de la OCDE, que es de 2 por cada 100 y en EU 4.6 de cada 100.
En el terreno de la educación se podría agregar, por ejemplo, que en México el número de personas de más de 18 años que no habían concluido la secundaria (la primaria consta de 6 años y la secundaria de 3, no incluye el bachillerato que son otros tres años) en el año de 90 fue 28.3 millones, para el año 2000, el número ascendía a 30.2 millones.
Por su parte, el informe del Banco Mundial al calificar los resultados del TLCAN, para México, los califica como: "decepcionantes, con estancamiento del crecimiento, falta de competitividad externa, aumento de la pobreza en el medio rural". A propósito del campo, se puede señalar que 1 de cada 4 mexicanos vive en el sector rural, (25 millones de personas); el aporte al PIB por parte del sector primario de la economía apenas llegó en 2002 al 5%.
La pobreza rural, según el método de medición integrado de la pobreza (MMIP), el cual es avalado por los investigadores y las instituciones de educación superior del país, así como por el Comité Técnico para la medición de la pobreza y la SEDESO (Secretaría de desarrollo Social) alcanza al 93.5% de la población campesina. Frente al desastre nacional que vive el campo, se está exigiendo por parte de las principales organizaciones campesinas de México, una de las cuales aglutina a más de una docena, cuyo nombre resulta muy ilustrativo: "El campo no aguanta más", una nueva e integral política para el campo, incluida desde luego la revisión del TLCAN, en el capítulo correspondiente al agro.
La visión del país por parte del gobierno es diametralmente opuesta: México no está en las condiciones problemáticas del resto de América Latina, indicaba el Presidente en un foro europeo. Igualmente, en su discurso en Davos, Suiza, el 24 de enero de 2003, señaló: "No es tiempo de abandonar nuestro compromiso con la apertura de la economía, la desregulación de los mercados, el mantenimiento de las finanzas sanas, la política monetaria responsable y la mayor participación del sector privado en la economía".
El secretario de Agricultura, reclamó a los campesinos recientemente (el 6 de enero) diciéndoles: "Cuántas veces más habremos de escuchar lamentaciones"; "los campesinos tendrían que reconvertirse en trabajadores de industria o en verdaderos empresarios, particularmente los productores pobres de maíz y de frijol". O las declaraciones del ex secretario de economía ante el Parlamento Centroamericano, hoy canciller de la República, el Sr. Derbez: "La desventaja agropecuaria de México frente a Estados Unidos es un mito roto", negando la existencia de crisis en el agro mexicano, indicando que se trata de minorías de campesinos los que se movilizan por todo el país.
Para el Presidente Fox, "el IMSS goza de cabal salud porque da cobertura a cerca de 57 millones de mexicanos, y porque ya es autónomo y cuenta con un régimen presupuestario propio que lo hace más ágil".
En otra de sus alocuciones, esta en Nayarit el 8 de febrero, señaló: "Pero que quede claro, el problema del campo no es el libre comercio, sino que es un problema humano, de dignificación, de salud, de educación; si logramos que todos los niños del campo puedan ir a la universidad, ya verán que ¡otro gallo les va a cantar!".
Como podrá colegirse, porcentajes de más o de menos y la "ensoñación" en la que viven las altas burocracias en la mayoría de nuestros países, se puede generalizar a todo el ámbito latinoamericano, revisemos nuestra propia circunstancia.
(1)La salida del atraso económico: un estudio histórico comparativo FCE/CIDE 1994.
Ilustraré el examen con la situación actual de México. Jeff Faux, miembro del Economic Policy Institute de Washington, expresa en la introducción de una obra interdisciplinaria, editada en el año 2003, por el Instituto de Estudios del Trabajo (IET): "Si el neoliberalismo no está siendo exitoso en México (por su cercanía con los Estados Unidos) es poco probable que tenga éxito en cualquier otra parte del mundo en desarrollo". Faux, se refiere a la situación del trabajo en México, en la que se describen las consecuencias del modelo de desarrollo económico aplicado desde la década del 80, incluida la "década negra" que sufrió el país, refiriéndose a la del 90, en materia de sueldos y prestaciones sociales; la capacidad de compra del salario mínimo cayó 75% en los pasados 20 años. Los salarios contractuales, de jurisdicción federal, equivalen actualmente a la mitad del valor real que tenían en 1980; y los sueldos pagados en las grandes plantas manufactureras han caído a menos del 40% del nivel que tenían en 1990. A su vez, el minisalario (el salario mínimo oficial), muestra una caída de poco más de 75% en las dos últimas décadas. El salario mínimo nacional es de 109 dólares mensuales, a la paridad actual de 11 pesos por dólar (febrero de 2003), esto es 1000% menos que en un país desarrollado. El 83% de la PEA (población económicamente activa) recibe entre 0 y 5 salarios mínimos; sólo el 3.6% de la población trabajadora recibe el ingreso mínimo o más de un país desarrollado.
El nivel de sindicación cayó de 92 a la fecha (2003), de 13.6% a 9.8% de la PEA, esto es, de 40 millones de personas en edad de trabajar, sólo 4 millones están inscritas en alguna organización gremial. El número de mexicanos sin regulación laboral se duplicó en el período de 95 a 99, con niveles sin precedentes en la micro y pequeña empresa, sector que agrupa a poco más del 40% de la mano de obra urbana.
Yeidckol Polevnsky, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, afirmó (La Jornada 5/II/03) que: "Vicente Fox se acerca a la mitad de su sexenio sin haber diseñado políticas de Estado para impulsar el desarrollo nacional y abatir la miseria y enseguida indica algunas cifras al respecto. En un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas, México ocupó el lugar 77 entre 80 países estudiados, sólo arriba de tres naciones, en cuanto a inversión pública. Ocupó el lugar 45 en materia de competitividad, (el año anterior estuvo en el sitio 42); en cuanto a desempeño microeconómico ocupó un lugar aún más bajo: el 55, cayendo tres sitios (52 el año anterior); en lo referente a tecnología en infraestructura, bajó del lugar 36 en el año anterior al 47 del año de estudio; en eficiencia del sector gubernamental, pasó del lugar 55 al 58 ; México es uno de los países que menos han invertido en infraestructura en los últimos 8 años; ocupa el lugar 55 por su desarrollo humano sostenible.
Por su parte el informe: "Panorama Social, indicadores sociales de la OCDE 2002", refleja el resultado de las políticas sociales en los 30 países que la componen; México fue admitido a finales del año de 1993, poco antes de la firma del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).
El informe revela que los indicadores del gasto social en México no mejoraron en la década del 90 respecto de los registros observados en los años 80 (a pesar del crecimiento entre 96 y 2000 del 6.5% en promedio anual; no se debe olvidar que desde hace dos años la economía mexicana ha estado en franco estancamiento, con apenas un crecimiento de 0.4% para el primer bienio del actual gobierno, con lo que ha habido decrecimiento sustantivo en términos per cápita, 1.5%, agravando aún más la situación); para dar un ejemplo de lo que significa este "devastador horizonte económico", para la política social actual, sirva citar lo siguiente: a pesar del retroceso habido en el sector salud, ávido de inversión en infraestructura, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), recibió en 2002 un volumen de inversión de 900 millones de pesos (100 millones de dólares), cuando en la década anterior este rubro recibió en promedio 4 mil 500 millones de pesos (500 millones de dólares).
Resulta de importancia señalar que la reducción de los salarios como la fuerte restricción que enfrenta el empleo, no sólo ha tenido efecto directo sobre el poder adquisitivo de los trabajadores en general, sino que además indirectamente ha disminuido el nivel de cotizaciones al IMSS, política que ha tenido un efecto de tal magnitud, que en los pasados 20 años por ejemplo, los ingresos de la Institución se han reducido 70%.
El gasto social efectuado por México representa el 8% respecto del PIB, en tanto que el promedio para los países de la OCDE es de 22%, siendo el más elevado el de Suecia con el 31% como porcentaje del PIB; el mismo informe cita por ejemplo, que México ocupa el último sitio en rendimiento educativo; en México sólo 0.7 de cada 100 alumnos de primaria y secundaria reciben algún tipo de educación adicional, cifra inferior al promedio de los países de la OCDE, que es de 2 por cada 100 y en EU 4.6 de cada 100.
En el terreno de la educación se podría agregar, por ejemplo, que en México el número de personas de más de 18 años que no habían concluido la secundaria (la primaria consta de 6 años y la secundaria de 3, no incluye el bachillerato que son otros tres años) en el año de 90 fue 28.3 millones, para el año 2000, el número ascendía a 30.2 millones.
Por su parte, el informe del Banco Mundial al calificar los resultados del TLCAN, para México, los califica como: "decepcionantes, con estancamiento del crecimiento, falta de competitividad externa, aumento de la pobreza en el medio rural". A propósito del campo, se puede señalar que 1 de cada 4 mexicanos vive en el sector rural, (25 millones de personas); el aporte al PIB por parte del sector primario de la economía apenas llegó en 2002 al 5%.
La pobreza rural, según el método de medición integrado de la pobreza (MMIP), el cual es avalado por los investigadores y las instituciones de educación superior del país, así como por el Comité Técnico para la medición de la pobreza y la SEDESO (Secretaría de desarrollo Social) alcanza al 93.5% de la población campesina. Frente al desastre nacional que vive el campo, se está exigiendo por parte de las principales organizaciones campesinas de México, una de las cuales aglutina a más de una docena, cuyo nombre resulta muy ilustrativo: "El campo no aguanta más", una nueva e integral política para el campo, incluida desde luego la revisión del TLCAN, en el capítulo correspondiente al agro.
La visión del país por parte del gobierno es diametralmente opuesta: México no está en las condiciones problemáticas del resto de América Latina, indicaba el Presidente en un foro europeo. Igualmente, en su discurso en Davos, Suiza, el 24 de enero de 2003, señaló: "No es tiempo de abandonar nuestro compromiso con la apertura de la economía, la desregulación de los mercados, el mantenimiento de las finanzas sanas, la política monetaria responsable y la mayor participación del sector privado en la economía".
El secretario de Agricultura, reclamó a los campesinos recientemente (el 6 de enero) diciéndoles: "Cuántas veces más habremos de escuchar lamentaciones"; "los campesinos tendrían que reconvertirse en trabajadores de industria o en verdaderos empresarios, particularmente los productores pobres de maíz y de frijol". O las declaraciones del ex secretario de economía ante el Parlamento Centroamericano, hoy canciller de la República, el Sr. Derbez: "La desventaja agropecuaria de México frente a Estados Unidos es un mito roto", negando la existencia de crisis en el agro mexicano, indicando que se trata de minorías de campesinos los que se movilizan por todo el país.
Para el Presidente Fox, "el IMSS goza de cabal salud porque da cobertura a cerca de 57 millones de mexicanos, y porque ya es autónomo y cuenta con un régimen presupuestario propio que lo hace más ágil".
En otra de sus alocuciones, esta en Nayarit el 8 de febrero, señaló: "Pero que quede claro, el problema del campo no es el libre comercio, sino que es un problema humano, de dignificación, de salud, de educación; si logramos que todos los niños del campo puedan ir a la universidad, ya verán que ¡otro gallo les va a cantar!".
Como podrá colegirse, porcentajes de más o de menos y la "ensoñación" en la que viven las altas burocracias en la mayoría de nuestros países, se puede generalizar a todo el ámbito latinoamericano, revisemos nuestra propia circunstancia.
(1)La salida del atraso económico: un estudio histórico comparativo FCE/CIDE 1994.