Esperanzas de una ciudadanía (I)
Observamos en nuestro Panamá muchos elementos positivos que nos hacen sentir orgullosos de ser panameños; sin embargo, la ciudadanía se siente frustrada por realidades que dificultan su diario vivir, lo cual vienen enfrentando de manera generacional.
La inefectividad gubernamental es parcialmente causante de situaciones que afectan a la sociedad, lamentablemente, a unos más que a otros.
El ser crítico de los partidos políticos no significa que esté opuesto a su existencia. Lo que preocupa es cómo administran la cosa pública, pues poco cambia en función del bienestar de los que poco o nada tienen.
Las elecciones en el 2009 ofrecen un momento coyuntural dirigido al verdadero y esperado cambio; en tal sentido, debemos ser tenaces en exigir aquello que le convenga a la mayoría, pues toda ella está afectada.
La competencia para ocupar el solio presidencial debe orientarse al contendiente que mayor posibilidad tenga de ser electo, desde el punto de vista de quien presente el mejor programa de gobierno, en función de ofrecer soluciones en las áreas que prioritariamente dificultan el desarrollo socio económico del país.
La proliferación de partidos políticos no es necesariamente un indicador de los niveles de democratización del país. Para que ello sea una realidad, debe darse el fenómeno de la coalición de partidos. Recalco, es de extrañar el que partidos de oposición no concluyan en el acordar quién será el candidato que enfrentará al oficialismo. Ello representa un cuadro de ganar/ganar, para los partidos y ciudadanía en general.
Ganan los partidos, pues de ambos lados, tendrán mayor tiempo para desarrollar un plan realista de campaña. Ganan los electores, por ser más fácil evaluar el contenido de sus programas. Gana el país, el voto de castigo deja de ser pertinente frente a opciones personalizadas. Creo que lo planteado representa la esperanza de una ciudadanía cansada de una confrontación, cada cinco años, que obliga a votar por el mal menor y a escuchar promesas sin análisis ni debates efectivos.
No todos los males que nos aquejan cuentan con soluciones de corto plazo. La posibilidad de corrección de algunos de ellos es factible y da pie a la continuidad, sea cual sea el partido que llegue al poder. Al final, todo depende del liderazgo de quienes le servirán, no sólo a sus partidos sino a la patria.