Espero no sea usted así…
Yo sé que usted está en crecimiento, pero si prevalecen en usted estas señales, su proceso de superación está bloqueado por el síndrome del “hombre antena”. 1. A este hombre le encanta mantenerse informado, no importa de donde venga la fuente y el contenido, pero no digiere tantos datos y su visión del mundo es deficiente, pobre y es incapaz de opinar con fundamento sobre guerras, poder, sexo, pobreza, hambre, valores, política, religión, etc. Simplemente dice: “creo, me parece, no sé, no conozco…”y no hay seguridad en nada de lo que dice. Su opinión sobre cualquier tema puede cambiar fácilmente, dejándose llevar por el pensamiento que impere en el momento. Podríamos decir que todo le interesa a nivel superficial. Es incapaz de hacer una síntesis vivencial de aquello que conoce. Su pensamiento es débil, sin reales convicciones. Por eso fácilmente es manipulado y la publicidad lo convierte en un consumidor que no sabe distinguir entre lo esencial y lo superfluo e inútil. Por otro lado, es curioso y amante de toda murmuración y chisme, repitiendo lo que no le consta y hablando sin pensar lo que dice. 2. Por adolecer de criterios sólidos, tiene un compromiso muy débil en cuanto a la realidad de dolor, de marginación y de degradación que existe. No se puede contar con esa persona en nada que implique responsabilidades a largo plazo, porque dependerá todo de “cómo se sienta, si le gusta hacer aquello, si tiene ganas, si no hay otra cosa que hacer…” y por eso en los grandes proyectos históricos su perfil es incompatible con las tareas, ya que su actuación podría hacer caer cualquier proyecto que la humanidad necesite. Y esto desde estar en una directiva de padres de familia, a ser dirigente de un gremio, a participar en alguna asociación que lucha contra el hambre, contra el sida, o trabajar activamente en la política o en la Iglesia. No se puede confiar en esa persona en nada que implique perseverancia, objetivos a largo plazo, etc.
(Sigue el próximo sábado).