Espero no sea usted así... (II)
3. Su ideología es el pragmatismo. Todo vale en cuanto me sirva y lo usaré mientras convenga. Es una persona muy práctica, pero en el sentido negativo. “No haré nada que afecte mi ego y mis posesiones. Todo girará de acuerdo a mi conveniencia”. “En esto no me meto porque no gano nada material”. No se compromete en algo serio porque rehuye el sacrificio. Todo lo quiere fácil y al momento si es posible. Tiene una idea muy equivocada en cuanto al éxito, ya que está imbuido de la cultura del “café instantáneo” donde todo se consigue rápido y sin esfuerzo. “Hable inglés en dos meses”, “baje quince libras en dos semanas”, “conquiste a esa persona seduciéndola con su cuerpo o su dinero, y no amándola”, etc.
4. ¿Dónde está su verdad? En las encuestas, en la propaganda, en lo que “dice el periódico”, “en lo que me contaron”. Es incapaz de analizar las cosas, de investigar, de poner en tela de juicio una información mientras no se verifique. Dejó prácticamente de pensar para repetir “slogans”, frases hechas por otros, y no tiene un criterio personal de nada. Y por supuesto, sus modelos son los ídolos del momento, no las personas auténticas que se han hecho a base de trabajo y de ideales. En esa persona no es necesario ser auténtica sino moderna, y lo placentero sustituye a lo valedero, lo inmediato a lo que es definitivo. Y para complicar más las cosas, la religiosidad (ritos, prácticas, creencias secundarias) tomó el lugar de la fe. Hizo a Dios a su imagen y semejanza, y lo quiere manipular con novenas o el diezmo. ¿Qué le parece? Si este es el caso suyo y no hay manera de cambiar, mi mayor deseo, y perdone, es que le suceda algo que lo haga sufrir bastante, ya que el dolor agudamente vivido, es la medicina que aplica nuestro buen Dios para que maduremos, profundicemos en las más grandes verdades y cambiemos nuestra forma de vivir y así convertirnos en seres positivos que dejen una huella en la historia, cumpliendo la voluntad de Dios con el que seremos invencibles a toda superficialidad e infantilismo.