¡Estamos advertidos!
A la mayoría de los panameños, Torrijos y el PRD nunca nos engañaron. Siempre supimos que volverían a las andadas. En varias ocasiones hemos denunciado los actos del actual gobierno planificados y ejecutados para, gradualmente, volver a instalar en Panamá un gobierno totalitario de corte militarista. En artículos publicados en el Panamá América, bajo los títulos: ¡Actuemos ahora; después lo lamentaremos! (octubre de 2005); "Las facultades extraordinarias son un zarpazo a la democracia" (enero de 2006); ¡El lobo mostró las orejas! (abril de 2006); "La concentración de poderes es la semilla de la dictadura" (septiembre de 2006); ¡Orejas, colmillos y patas peludas! (abril de 2007); ¡Basta de escarceos militaristas! (septiembre de 2007), reiteradamente, he advertido sobre el peligro que se cierne sobre nuestra incipiente y maltrecha democracia.
Torrijos y el PRD han dado muchas muestras de sus intenciones. El rescate y encumbramiento de servidores incondicionales de la dictadura norieguista han sido hechos consciente y deliberadamente, para "irnos probando". En abierta violación del Artículo 310 de la Constitución, que ordena que los servicios de policía tengan "mando y escalafón separados" se toman medidas para volver a concentrarlos bajo un mando único, como en los tiempos de la dictadura. Hace sólo unos días, en flagrante violación de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, en una abierta burla a la inteligencia de la ciudadanía se nombró a un militar al frente de la institución, con el pretexto de que solamente se trata de "un director encargado".
Súmese a lo anterior, que la excusa de cabildear la aprobación del Tratado de Libre Comercio, cuando todos sabemos que no hay ninguna posibilidad de que sea considerado este año por el Congreso norteamericano, dada por el señor Torrijos para justificar su reciente viaje a los Estados Unidos, es una patraña de la peor clase para encubrir la negociación, desvelada por el Secretario de Defensa de ese país, Bill Gates, de ayudas militares, a cambio de la instalación en Panamá del Centro Multilateral Antidrogas, que habíamos dado por muerto.
Finalmente, y para completar el cuadro sobre las verdaderas intenciones del Torrijos y el PRD, agréguense las declaraciones hechas el sábado 17 de mayo, pasado, por su aparente candidata presidencial, durante una gira por Chiriquí, en las que, con inaudito descaro dijo, palabras más palabras menos, que los problemas de la delincuencia y de la administración de justicia que padecemos, se deben al "error que se cometió en 1990" al "desmembrar las fuerzas de defensa y destituir a 8 de los 9 magistrados la Corte Suprema de Justicia".
En otras palabras, según la precandidata PRD y reconocida norieguista, la Cruzada Civilista y toda la ciudadanía que la apoyó, y que promovió esos cambios y la caída de Noriega, es la responsable, y no el PRD, del desastre nacional en que se ha convertido el problema de seguridad. Y, también somos responsables, según ella, de los actuales problemas de la administración de justicia, por haber apoyado la sustitución de los magistrados que había escogido Noriega y reemplazarlos por la que, con connotación evidentemente peyorativa y sarcástica, dijo que se le había dado el título de "Corte Suprema de lujo".
Los mensajes que hemos recibido son claros. ¡Estamos advertidos!