Estamos a la defensiva
Las expectativas creadas en torno al ascenso de doña Mireya Moscoso a la Presidencia de la República, encuentran a su paso los escollos, aparentemente insalvables, que anulan todo intento de darle contenido a las promesas de campaña. El pueblo empieza a frustrarse y eso es muy preocupante. Ciertamente, la falta de recursos económicos impiden la ejecutoria de importantes proyectos que debieron cobrar realidad en los primeros cien días.
Es inocultable que en cada iniciativa gubernamental, surgen las acciones antagónicas que con redoblado esfuerzo minimizan su importancia o desconocen los méritos, cuando no emprenden una campaña desde los más altos niveles del partido adversario, para documentar al pueblo según los intereses de su partido. Por su parte, los personeros gubernamentales, algunos cuando los involucran, en una maltrecha defensa de los actos de gobierno, dejan un sabor de inexperiencia, desconocimiento y hasta de timidez.
Cuando se ejerce cargo público no se puede estar a la defensiva, sino que debe mostrarse capacidad, agresividad en la ejecución, manejo adecuado y, sobre todo, autoridad. Eso espera el pueblo de cada uno de los colaboradores inmediatos de la Presidenta. Ella no puede hacer todo, aun cuando deba estar informada del funcionamiento de cada entidad pública. Para eso son los Consejos de Gabinete, para intercambiar opinión sobre los asuntos de Estado, sugerir soluciones y adoptar medidas.
La desesperanza de miles de arnulfistas, cobra amplitud cuando observan a los adversarios políticos que los persiguieron durante la campaña, ostentando posiciones destacadas en la burocracia oficial. Mayor es el desencanto cuando propios arnulfistas llaman a ministros y directores de entidades públicas, para que mantengan en cargos privilegiados a militantes y reconocidos miembros del PRD. Están negando con semejante conducta, que dentro de las filas del partido haya unidades profesionales con capacidad para desempeñarse en esas posiciones.
Con las conversaciones sobre el llamado Plan de Seguridad, los grupos antagónicos, muchos de los cuales forman parte del gobierno en lo individual, han trazado su línea de combate y cuentan con una organización que no cesará de repudiar ese Plan, por didáctica que sea la defensa que se hace del mismo. Manteniendo a los adversarios en las posiciones gubernamentales e incorporando a otros también enemigos políticos, estamos no sólo a la defensiva, sino trabajando arduamente para que el PRD regrese al poder, con la ayuda gubernamental. Ya ese partido inició su campaña para el 2004, y sus acciones tratan de demostrar incapacidad en nuestras filas. Quien no quiera ver esto, está ciego, es incapaz de analizar la situación política que lo mantiene en algún cargo público.
El Partido Arnulfista necesita una reunión a su más alto nivel, para abrir una canalización de los problemas de su membresía y que se les busque alguna solución. No todos descansan en el desempleo, pero para evitar la petición de un trabajo la mejor política adoptada, ha sido el aislamiento, que los hace inaccesibles. Todos debemos saber que nuestra Presidenta no podrá ser candidata en los próximos comicios, no obstante, no se perfile una figura que se proyecte como su sucesor. Un candidato presidencial no se improvisa, ni se impone en estos momentos.
No tengamos el temor de labrar esa figura con la ayuda de todos, y hagamos causa común con los asuntos del Partido. Dejemos de estas a la defensiva y salgamos a rescatar el prestigio del partido como tal. Renovemos los cuadros y organicemos en todo el país, a la juventud que se ganó y tiene derecho a un espacio en la dirección de la organización. Me refiero a la juventud que representa votos, no a las figuritas que han sido puestas en el mostrario y que nadie conocía. Seamos reales arnulfistas y hagamos algo por el partido. Dejemos el no se puede a un lado y empecemos a crecer con verdaderos militantes. No estemos a la defensiva, seamos creativos y verdaderos dirigentes.
Es inocultable que en cada iniciativa gubernamental, surgen las acciones antagónicas que con redoblado esfuerzo minimizan su importancia o desconocen los méritos, cuando no emprenden una campaña desde los más altos niveles del partido adversario, para documentar al pueblo según los intereses de su partido. Por su parte, los personeros gubernamentales, algunos cuando los involucran, en una maltrecha defensa de los actos de gobierno, dejan un sabor de inexperiencia, desconocimiento y hasta de timidez.
Cuando se ejerce cargo público no se puede estar a la defensiva, sino que debe mostrarse capacidad, agresividad en la ejecución, manejo adecuado y, sobre todo, autoridad. Eso espera el pueblo de cada uno de los colaboradores inmediatos de la Presidenta. Ella no puede hacer todo, aun cuando deba estar informada del funcionamiento de cada entidad pública. Para eso son los Consejos de Gabinete, para intercambiar opinión sobre los asuntos de Estado, sugerir soluciones y adoptar medidas.
La desesperanza de miles de arnulfistas, cobra amplitud cuando observan a los adversarios políticos que los persiguieron durante la campaña, ostentando posiciones destacadas en la burocracia oficial. Mayor es el desencanto cuando propios arnulfistas llaman a ministros y directores de entidades públicas, para que mantengan en cargos privilegiados a militantes y reconocidos miembros del PRD. Están negando con semejante conducta, que dentro de las filas del partido haya unidades profesionales con capacidad para desempeñarse en esas posiciones.
Con las conversaciones sobre el llamado Plan de Seguridad, los grupos antagónicos, muchos de los cuales forman parte del gobierno en lo individual, han trazado su línea de combate y cuentan con una organización que no cesará de repudiar ese Plan, por didáctica que sea la defensa que se hace del mismo. Manteniendo a los adversarios en las posiciones gubernamentales e incorporando a otros también enemigos políticos, estamos no sólo a la defensiva, sino trabajando arduamente para que el PRD regrese al poder, con la ayuda gubernamental. Ya ese partido inició su campaña para el 2004, y sus acciones tratan de demostrar incapacidad en nuestras filas. Quien no quiera ver esto, está ciego, es incapaz de analizar la situación política que lo mantiene en algún cargo público.
El Partido Arnulfista necesita una reunión a su más alto nivel, para abrir una canalización de los problemas de su membresía y que se les busque alguna solución. No todos descansan en el desempleo, pero para evitar la petición de un trabajo la mejor política adoptada, ha sido el aislamiento, que los hace inaccesibles. Todos debemos saber que nuestra Presidenta no podrá ser candidata en los próximos comicios, no obstante, no se perfile una figura que se proyecte como su sucesor. Un candidato presidencial no se improvisa, ni se impone en estos momentos.
No tengamos el temor de labrar esa figura con la ayuda de todos, y hagamos causa común con los asuntos del Partido. Dejemos de estas a la defensiva y salgamos a rescatar el prestigio del partido como tal. Renovemos los cuadros y organicemos en todo el país, a la juventud que se ganó y tiene derecho a un espacio en la dirección de la organización. Me refiero a la juventud que representa votos, no a las figuritas que han sido puestas en el mostrario y que nadie conocía. Seamos reales arnulfistas y hagamos algo por el partido. Dejemos el no se puede a un lado y empecemos a crecer con verdaderos militantes. No estemos a la defensiva, seamos creativos y verdaderos dirigentes.