Estamos volviendo a la “Ley de la Selva”
Panamá se ha ido convirtiendo poco a poco en un país anárquico. Todo el mundo, en especial los gremios organizados, hacen lo que quieren. Así hemos visto cómo constantemente tenemos, por distintas razones, a estudiantes sin clases; a enfermos sin atención médica; a muchos ciudadanos sin poder movilizarse libremente por los tranques que se dan. Estas acciones extremas, aunque en muchos casos pueden ser justificadas, causan graves perjuicios a un sinnúmero de ciudadanos que nada tienen que ver con las reclamaciones que se presentan.
La ley y las obligaciones parecen que no existen para nadie. La gran mayoría de los ciudadanos se cree con derechos, pero no con deberes. Por lo general han sido culpables los distintos gobiernos. Han actuado con pasividad en algunos casos y, en otros, con complicidad llevándonos a la situación que hoy tenemos. Somos un país con muchas leyes, pero muy pocas con aplicaciones efectivas. Estamos volviendo, aunque duele decirlo, a la “ley de la selva”, donde el más fuerte se impone a los demás. El “cierre” de las calles y los “paros” y huelgas son cosas ya cotidianas. Importa poco que la razón sea o no justificada. Por lo regular se va al “cierre” o “tranques” antes de agotar otros recursos que se tienen a mano. Esta situación de anarquía ha llegado a sus extremos y debe terminar.
El nuevo gobierno debe, apenas inicie sus labores, a pedir la cooperación de todos los medios de comunicación a fin de ir creando una conciencia colectiva de cómo deben actuar con sus acciones de presión quienes se sienten que están privados de sus derechos. También le recomendamos al nuevo Presidente, que tantas expectativas de cambio ha creado que a través de una Defensoría del Pueblo, que tenga la personalidad y la suficiente autoridad para que recoja las quejas que tienen la comunidad y aquellas justas sean atendidas y les den el curso correspondiente en las distintas dependencias del Estado. Así el ciudadano puede sentirse que sus peticiones, cuando ellas tienen justificación, son atendidas y resueltas prontamente antes de que los afectados tomen medidas extremas que a todos perjudican.
El ministro designado de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, ha dicho que “no habrá cierre de calles”; pero, agrego, que los problemas tienen que ser resueltos para que los afectados no lleguen a esos extremos. Eso es lo que la ciudadanía quiere y espera.