Estándares y metas
Siguiendo de cerca el optimismo con que se proyecta la nueva nomenclatura administrativa: Secretaría de Metas, y enterándonos de sus propósitos, no podíamos ignorar las inquietudes que el tema despierta a quienes en algún momento hemos participado en la formulación de proceso administrativos.
El hecho mismo de ubicar su funcionalidad en el despacho de la Presidencia rubrica la importancia que tiene para el nuevo equipo de gobierno, la ejecución y cumplimiento de proyectos prioritarios para el desarrollo nacional.
Es una iniciativa loable. Toda vez que trasluce el celo con que el Presidente fiscalizará los proyectos y políticas públicas comprometidas, para sentar las bases de la Patria Nueva. Su cercanía y control de la información on line serán garantías para que se agilicen los procesos institucionales, y se salven los escollos burocráticos.
Sería oportuno que sometiéramos los contenidos de las normas y procesos de todo el engranaje gubernamental a la nueva matriz de conceptos y valores que el plan de gobierno ofertado a la ciudadanía en la campaña, y que ya el Presidente ha difundido en distintos encuentros y en su toma de posesión, contiene.
En la medida que todos los funcionarios conozcan las nuevas reglas del juego y sepan de las nuevas conductas y comportamientos que deben distinguir a la gestión pública, los rendimientos y la productividad del servidor público será consecuente con las exigencias de la sociedad y la necesaria competitividad internacional del país.
Habrá que entrarle de lleno al reforzamiento de la administración pública, simplificando procesos y estructuras, recuperando recursos mal invertidos reclasificando cargos y funciones, fijando con claridad metas intermedias que nos puedan servir de fronteras o parámetros para indicarnos si los resultados que estamos produciendo están bien o mal, de acuerdo a la meta u objetivo final.
Los estándares de rendimiento en cada institución serán los marcos de referencia de lo que se busca o desea a mediano o largo plazo. Determinarán las actitudes y comportamientos de los servidores y funcionarios, ya que constituyen el primer elemento del ciclo de control.
La Secretaría de Metas busca la adecuación de los servicios especializados del Estado para garantizar respuestas eficientes que conduzcan a la satisfacción de los ciudadanos por los tributos que están pagando; donde la conformidad no sea el denominador común, ni la mediocridad timbre de orgullo.
Si nuestros estándares son bajos, el costo de nuestros servicios serán altos e incompetentes.
El hecho mismo de ubicar su funcionalidad en el despacho de la Presidencia rubrica la importancia que tiene para el nuevo equipo de gobierno, la ejecución y cumplimiento de proyectos prioritarios para el desarrollo nacional.
Es una iniciativa loable. Toda vez que trasluce el celo con que el Presidente fiscalizará los proyectos y políticas públicas comprometidas, para sentar las bases de la Patria Nueva. Su cercanía y control de la información on line serán garantías para que se agilicen los procesos institucionales, y se salven los escollos burocráticos.
Sería oportuno que sometiéramos los contenidos de las normas y procesos de todo el engranaje gubernamental a la nueva matriz de conceptos y valores que el plan de gobierno ofertado a la ciudadanía en la campaña, y que ya el Presidente ha difundido en distintos encuentros y en su toma de posesión, contiene.
En la medida que todos los funcionarios conozcan las nuevas reglas del juego y sepan de las nuevas conductas y comportamientos que deben distinguir a la gestión pública, los rendimientos y la productividad del servidor público será consecuente con las exigencias de la sociedad y la necesaria competitividad internacional del país.
Habrá que entrarle de lleno al reforzamiento de la administración pública, simplificando procesos y estructuras, recuperando recursos mal invertidos reclasificando cargos y funciones, fijando con claridad metas intermedias que nos puedan servir de fronteras o parámetros para indicarnos si los resultados que estamos produciendo están bien o mal, de acuerdo a la meta u objetivo final.
Los estándares de rendimiento en cada institución serán los marcos de referencia de lo que se busca o desea a mediano o largo plazo. Determinarán las actitudes y comportamientos de los servidores y funcionarios, ya que constituyen el primer elemento del ciclo de control.
La Secretaría de Metas busca la adecuación de los servicios especializados del Estado para garantizar respuestas eficientes que conduzcan a la satisfacción de los ciudadanos por los tributos que están pagando; donde la conformidad no sea el denominador común, ni la mediocridad timbre de orgullo.
Si nuestros estándares son bajos, el costo de nuestros servicios serán altos e incompetentes.