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Estas autonomías


El problema central de Latinoamérica es el subdesarrollo, caracterizado por la existencia de regiones dispares de bienestar material y cultural en un país. Es deber del Estado borrar las diferencias. Estas no son auténticas, sino inducidas desde el exterior. La colonia impuso la preeminencia de unas regiones. La independencia nos agarró con bases injustas que aún pesan.

Europa vivió desigualdades. Los croatas que tenían un industrialismo derivado de su inserción en el imperio austrohúngaro, rechazaban compartir su bienestar con montenegrinos "salvajes"; los checos, herederos del imperio germánico y su industria, negaban a eslovacos, de economía modesta, prefiriendo entregar sus fábricas Skoda a Alemania, antes que compartirla con los eslovacos.

Las autonomías tienen dos aspectos: El primero es la protección de una cultura, que no se siente justipreciada internacionalmente, como Cataluña, comunidad próspera aspirante a un reconocimiento universal; o el caso inverso de las culturas en auténtico peligro de desaparición físico-cultural, como las nacionalidades indígenas de América, que requieren protección. El segundo aspecto es el autonomismo de los egoístas, que no quieren compartir su bienestar con sectores sociales que se los disputan. Desde los seguidores de Hidalgo y Morelos, que a la muerte de sus líderes vieron como el patriciado criollo se apresuraba a independizarse para contener a las masas por un lado, y para evitar los influjos reformadores de la Constitución gaditana; llegando a Rhodesia (Zimbabwe) donde los colonos declararon su independencia, impidiendo su proclamación en el seno igualitario de una nación en común con los negros. Igual pasó en Sudáfrica.

El egoísmo avaricioso es desmemoriado. Así, los flamencos de Bélgica, entusiasmados por su rica economía, anidan sueños independentistas para no cargar con la alicaída economía valona, olvidando que antaño los valones se echaban a hombros toda Bélgica.

Un brasileño apellidado Marx (no Carlos) abogaba por un Brasil del Sur, y que el Noreste empobrecido se las arreglara como pudiera. El sostenedor de tal tesis olvidaba que durante la colonia los cultivos del norte, se insertaban en la economía mundial, sosteniendo al sur predominantemente ganadero. En Bolivia durante la colonia fue la plata del altiplano y Potosí, la que sostuvo al país y a España. En la república se añadió el estaño. El llano vivía una economía agraria, necesaria, pero complementaria. Ahora que el gas y el petróleo se sitúan fuera del altiplano, los egoístas de "Nación Camba" (en guaraní significa blanco) pretenden reclamar un "auto-uno-mismo" para que los recursos de esos territorios no sirvan para borrar la diferencias del desarrollo con sus hermanos del altiplano... Antes prefieren compartirlo con intereses estadounidenses.

En Panamá hubo una época en que los intereses egoístas privilegiaban la zona de tránsito. Escribía Luis Restrepo Rosas (q.e.p.d.) que previo a la separación circuló una idea de proclamar una "República del Istmo". La faja del tránsito solita para disfrutarla ellos, con menos problema para los gringos. No fue así, pero la ACP todavía lo parece.

101 años de Panamá América

 
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