¿Este es el Panamá que queremos?
Cuando vemos el Panamá que tenemos alrededor nuestro no podemos dejar de preguntarnos: ¿este es el país que queremos tener para nosotros y nuestros hijos o se hace necesario introducir cambios radicales en nuestra manera de actuar como personas, sociedad y nación civilizada?
Carecemos hoy día de todo concepto del bien o del mal. Pensamos que solo nos asisten derechos y que no tenemos ningún tipo de obligaciones.
Se ha perdido la confianza ciudadana en todo y en todos. No creemos en nada ni en nadie. Actuamos con un egoísmo increíble divorciándonos de todo lo que nos rodea. La impunidad se enseñorea en todos sus círculos sociales, políticos y gremiales.
Ya el diálogo a dado paso a la violencia. La piedra, los palos y las varillas son los argumentos corrientes, así como los tranques, huelgas y paros en lugar de la argumentación.
Si no hacemos un alto y reaccionamos enérgica y rápidamente como integrantes de una sociedad civilizada llegaremos indefectiblemente a caer en la anarquía e ingobernabilidad o vendrán cambios radicales en el sistema político que enmarcado en la democracia ha venido rigiendo nuestra sociedad desde 1998.
No sé si eso es lo que buscan unos grupos que solo la "verdad" de ellos es lo que cuenta. Nadie más, según ellos, puede pensar distinto. Debemos reflexionar sobre lo que viene aconteciendo en Panamá para poder hacer los cambios que en rumben al país por los senderos que buscamos.
El futuro de Panamá parece promisorio, pero se hace necesario que todos, gobierno, empresarios, políticos, independientes, sindicalistas, profesionales, educadores, estudiantes y religiosos nos enfrasquemos en la discusión de un "plan de desarrollo nacional" que cubra no solamente las políticas económicas a largo plazo, sino también que se diseñen los cambios en las actitudes de sus ciudadanos.
Es necesario modificar los conceptos que tenemos de que la ley no se ha hecho para mi, por lo tanto ella no me alcanza; que sintamos que no podemos colocarnos fuera del alcance de la ley. Que la impunidad para el que delinque, no importa su condición social, económica o política, no los siga protegiendo.
Necesitamos que el ciudadano comprenda que tiene que adaptarse a otra manera de conducirse y que debe hacer efectivas y real, que no sea una más, la frase de Benito Juárez: "la paz está en el respeto al derecho ajeno".
Para lograr los cambios de actitudes que queremos debemos comenzar ahora mismo, mañana será tarde, para inculcar en el hogar, en la escuela y en los distintos grupos que conforman nuestra sociedad la necesidad que tenemos de impulsar los valores morales que convertirán a Panamá en una patria grande, respetuosa y respetada.
Carecemos hoy día de todo concepto del bien o del mal. Pensamos que solo nos asisten derechos y que no tenemos ningún tipo de obligaciones.
Se ha perdido la confianza ciudadana en todo y en todos. No creemos en nada ni en nadie. Actuamos con un egoísmo increíble divorciándonos de todo lo que nos rodea. La impunidad se enseñorea en todos sus círculos sociales, políticos y gremiales.
Ya el diálogo a dado paso a la violencia. La piedra, los palos y las varillas son los argumentos corrientes, así como los tranques, huelgas y paros en lugar de la argumentación.
Si no hacemos un alto y reaccionamos enérgica y rápidamente como integrantes de una sociedad civilizada llegaremos indefectiblemente a caer en la anarquía e ingobernabilidad o vendrán cambios radicales en el sistema político que enmarcado en la democracia ha venido rigiendo nuestra sociedad desde 1998.
No sé si eso es lo que buscan unos grupos que solo la "verdad" de ellos es lo que cuenta. Nadie más, según ellos, puede pensar distinto. Debemos reflexionar sobre lo que viene aconteciendo en Panamá para poder hacer los cambios que en rumben al país por los senderos que buscamos.
El futuro de Panamá parece promisorio, pero se hace necesario que todos, gobierno, empresarios, políticos, independientes, sindicalistas, profesionales, educadores, estudiantes y religiosos nos enfrasquemos en la discusión de un "plan de desarrollo nacional" que cubra no solamente las políticas económicas a largo plazo, sino también que se diseñen los cambios en las actitudes de sus ciudadanos.
Es necesario modificar los conceptos que tenemos de que la ley no se ha hecho para mi, por lo tanto ella no me alcanza; que sintamos que no podemos colocarnos fuera del alcance de la ley. Que la impunidad para el que delinque, no importa su condición social, económica o política, no los siga protegiendo.
Necesitamos que el ciudadano comprenda que tiene que adaptarse a otra manera de conducirse y que debe hacer efectivas y real, que no sea una más, la frase de Benito Juárez: "la paz está en el respeto al derecho ajeno".
Para lograr los cambios de actitudes que queremos debemos comenzar ahora mismo, mañana será tarde, para inculcar en el hogar, en la escuela y en los distintos grupos que conforman nuestra sociedad la necesidad que tenemos de impulsar los valores morales que convertirán a Panamá en una patria grande, respetuosa y respetada.