Este gobierno... ¡Una locura!
Desde mi ventana veo cómo llueve copiosamente, pero no me preocupo porque estoy bajo techo y me regocija observar tres niños de la vecindad bañándose con alegría bajo el fuerte chorro del correagua. En lontananza observo que las nubes se van disipando y de repente un sol resplandeciente cubra el panorama. La avenida queda seca. No hubo estancamiento del agua, porque estamos en una parte alta y los árboles permanecen altaneros saludando a los transeúntes.
Porque soy romántica, y mis lectores lo saben, puedo empezar este artículo con una vivencia que contagia. Como analítica, sin embargo, mi estilo cambia ateniéndome a los hechos que me mortifican.
Es una locura que este gobierno después que destronó a los que "el Toro" inscribió en la Carrera Administrativa, al principio o al final de su período, después de cuatro años, quiere empezar a activarla con un grupito de 15 mil funcionarios; y la encargada de esta tarea expresa que no es cuestión ni motivo para cuestionarla. ¿Quiénes componen esta administración? Los amigos, los familiares de la Sra. Presidenta formando un nepotismo extravagante. Hay, entonces, quince mil motivos para cuestionarlos.
Es una locura la construcción, contra viento y marea, del llamado camino ecológico, cuando de esto los expertos reniegan. El profesor alemán Aloys P. Hutterman, cuyo fuerte es la enseñanza de botánica forestal, sostiene que en el Antiguo Testamento la Ley de Moisés es un compendio de principios para proteger el ambiente y que el mundo ha tardado más de 2000 años para descubrir el mandamiento del desarrollo sostenible "No dejarás tierras arrasadas a tu paso metiendo en ella el hacha y destruyendo la arboleda".
¡Es una locura este gobierno! Es casi imposible convivir con escándalo tras escándalo. Son tan seguiditos que no terminamos de recapacitar de uno cuando nos viene el otro encima. A la ligera, retrospectivamente, tenemos el misterio del HP-1430; un tiro lo hundió, un maletín se salvó de la inundación, pero aquí no ha pasado nada. De la misma especie surgieron "los durodólares". Unos 40 mil dólares en un congelador, porque su dueña no confiaba en los bancos locales. La autora de este "dolarcidio" sigue con puesto y salario alto en la Presidencia de la República.
Es una locura la de este gobierno haber perdonado más de 1000 millones de dólares a Panama Ports. En esa agenda sabemos que sólo uno de los ministros estuvo cuerdo: "Don. Ricardo Martinelli". El caso CEMIS fue acompañado de los nombramientos dudosos de dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Este gobierno es una locura, pero sabe guardar silencio. Casi no se le oye hablar sobre los millones de dólares (dos y algo) que se robaron entre el Banco Nacional de Panamá y la Lotería Nacional (cada uno, separadamente, un millón). Esta locura se ha convertido en un escándalo alarmante cuando desde Estados Unidos se nos muestra un vídeo de Charles Joumet, accionista de Ports Engineers, compañía que está siendo investigada por la Contraloría. Se resalta lo que PECC ha, supuestamente, contribuido para la campaña de la Sra. Presidenta, aunque ella no lo recuerde.
Mientras todo eso sucede, los viajecitos de la Sra. Presidenta al exterior han sido costosos y numerosos, sobre todo el de Mónaco, que hasta comparsa llevó. Estas locuritas, en tanto el desempleo aumenta, los indigentes andan por todos lados y un porcentaje altísimo de la población vive en extrema pobreza.
La locura, el desenfreno, ha sido tan grande que me permito repetir lo que las Garzas de Welfi Jiménez expusieron: "No hay mal que dure cien años ni Arco Chato que lo resista".
Porque soy romántica, y mis lectores lo saben, puedo empezar este artículo con una vivencia que contagia. Como analítica, sin embargo, mi estilo cambia ateniéndome a los hechos que me mortifican.
Es una locura que este gobierno después que destronó a los que "el Toro" inscribió en la Carrera Administrativa, al principio o al final de su período, después de cuatro años, quiere empezar a activarla con un grupito de 15 mil funcionarios; y la encargada de esta tarea expresa que no es cuestión ni motivo para cuestionarla. ¿Quiénes componen esta administración? Los amigos, los familiares de la Sra. Presidenta formando un nepotismo extravagante. Hay, entonces, quince mil motivos para cuestionarlos.
Es una locura la construcción, contra viento y marea, del llamado camino ecológico, cuando de esto los expertos reniegan. El profesor alemán Aloys P. Hutterman, cuyo fuerte es la enseñanza de botánica forestal, sostiene que en el Antiguo Testamento la Ley de Moisés es un compendio de principios para proteger el ambiente y que el mundo ha tardado más de 2000 años para descubrir el mandamiento del desarrollo sostenible "No dejarás tierras arrasadas a tu paso metiendo en ella el hacha y destruyendo la arboleda".
¡Es una locura este gobierno! Es casi imposible convivir con escándalo tras escándalo. Son tan seguiditos que no terminamos de recapacitar de uno cuando nos viene el otro encima. A la ligera, retrospectivamente, tenemos el misterio del HP-1430; un tiro lo hundió, un maletín se salvó de la inundación, pero aquí no ha pasado nada. De la misma especie surgieron "los durodólares". Unos 40 mil dólares en un congelador, porque su dueña no confiaba en los bancos locales. La autora de este "dolarcidio" sigue con puesto y salario alto en la Presidencia de la República.
Es una locura la de este gobierno haber perdonado más de 1000 millones de dólares a Panama Ports. En esa agenda sabemos que sólo uno de los ministros estuvo cuerdo: "Don. Ricardo Martinelli". El caso CEMIS fue acompañado de los nombramientos dudosos de dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Este gobierno es una locura, pero sabe guardar silencio. Casi no se le oye hablar sobre los millones de dólares (dos y algo) que se robaron entre el Banco Nacional de Panamá y la Lotería Nacional (cada uno, separadamente, un millón). Esta locura se ha convertido en un escándalo alarmante cuando desde Estados Unidos se nos muestra un vídeo de Charles Joumet, accionista de Ports Engineers, compañía que está siendo investigada por la Contraloría. Se resalta lo que PECC ha, supuestamente, contribuido para la campaña de la Sra. Presidenta, aunque ella no lo recuerde.
Mientras todo eso sucede, los viajecitos de la Sra. Presidenta al exterior han sido costosos y numerosos, sobre todo el de Mónaco, que hasta comparsa llevó. Estas locuritas, en tanto el desempleo aumenta, los indigentes andan por todos lados y un porcentaje altísimo de la población vive en extrema pobreza.
La locura, el desenfreno, ha sido tan grande que me permito repetir lo que las Garzas de Welfi Jiménez expusieron: "No hay mal que dure cien años ni Arco Chato que lo resista".