default

Este sufrido pueblo


Cuando el Toro vendió el INTEL y el IRHE, la inmensa mayoría de los panameños nos manifestamos en contra de tal acción, por considerarla lesiva a los intereses colectivos y de la nación panameña. El tiempo nos ha dado la razón; además de constituir uno de los despojos más flagrantes de la época, ha contribuido a estrechar la economía de la familia panameña, golpeada por el desempleo y el alto costo de la vida. Los término en que se redactaron esos contratos, dicen actualmente, son tan desventajosos que permiten que Elektra, por ejemplo, aumente el costo de la tarifa eléctrica cuando sube el precio del petróleo, aunque la generación de energía sea hidráulica.
Cable and Wireless y Elektra, anunciaron aumento tarifarios y a solicitud de la Presidenta, el primero optó por posponerlo, el segundo, que yo sepa, no dio marcha atrás, pese a las críticas y protestas suscitadas, lo que no es de extrañar, pues el único objetivo de dichas empresas es el lucro y la ganancia. Ahora bien, ellas están en su derecho, por la naturaleza de sus funciones, del mismo modo, que los consumidores debemos aunar fuerzas y voluntades para oponernos a tamaña arbitrariedad. Si los servicios públicos, ahora privatizados, no cumplen con un mínimo de consideración, los panameños debemos luchar por ello. De la misma manera que se rebelan por la suspensión de los carnavales, deberían rebelarse por la aplicación de medidas económicamente leoninas.
Como si fuera poco, la pérdida ocasionada por la venta de las empresas antes señaladas, el actual Ministro de Economía y Finanzas, propone la venta del 49% de las acciones del gobierno en la compañía telefónica, dizque porque carecen de poder de decisión, olvidando que si efectúan alianza con el 2% perteneciente a los trabajadores podrían equilibrar la dinámica de la empresa, o sea que tras bastidores existen acuerdo que el común y corriente de los panameños ignoramos. Si esto se realiza, pediremos que Dios nos coja confesados, porque entonces el teléfono se convertirá en una mercancía suntuaria, prohibitiva para el ciudadano común.
Otra medida realmente peligrosa nos parece la enajenación del Fondo Fiduciario, en otras palabras, echar mano de los ahorros colectivos con la desventurada intención de pagar deuda a los acreedores internacionales. Pagar deuda para qué. , ¿Para seguir endeudándonos...? ¿Para seguir hipotecando el futuro de las subsiguientes generaciones...? Argumentan que si no lo hacen, tendrían que bajarles los sueldos a los pobrecitos ministros, hecho que fue tan criticado por los que actualmente gobiernan el país, pero una cosa es con violín y otra con guitarra, "cosas verdes Sancho".
Esperamos, por la salud de este pueblo, que no se vendan las acciones de Cable and Wireless porque sino, ¿quién podrá defendernos? Del mismo modo, acudimos al buen juicio de la mandataria para que se comprometan los dineros del Fondo Fiduciario, que no están allí para malgastarlos; búsquese alternativas más creativas, organícese un consejo de economistas y financistas, que los hay muy buenos; ajusten el gasto público, rebajen sueldos a ministros, legisladores y otros, en fin, incorpórense otras estrategias, que eximan al pueblo de sufrir la peor parte.
No es difícil llevar a cabo algunas de las sugerencias señaladas, la actual situación de Panamá no puede ser peor que lo que padecimos después de la invasión y el gobierno de entonces supo salir a flote, dejando saneada las finanzas; otra cosa es el endeudamiento que con ahínco efectuó el Toro y sus adláteres, por ese camino no queremos continuar. ¡Basta ya, para este sufrido pueblo!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América