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Estos polvos y aquellos lodos


Es cierto que después de la invasión estadounidense de 1989, que propició la caída del régimen militar y el retorno de los civiles al poder político, se hicieron práctica común en el ejercicio democrático los vicios que hacen de las naciones tercermundistas sociedades estancadas y enanas. Con la democracia, pues, llegaron los corruptos, la promesa sin sustento, el juega vivo y la mentira.

Corregir este rumbo no es fácil, pero sí necesario. Seguir por esos derroteros llevará al país a un despeñadero del que no hay retorno. Ahora bien, tratar de hacerlo a la brava, sin consulta, imponiendo criterios y torciendo el sentido común, tampoco es la solución. Peor aún, hacerlo sin calcular los daños, creyendo tener la razón y que todos los demás están equivocados, podrían causar tales tormentas y caos que es muy seguro que ninguno de los actores, pasivos y activos, quedará en pie. Así también se pierde un país.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América