¿Estrategia de la zozobra?
Cualquier propuesta de cambio supone la alteración del orden habitual. Los cambios son fluidos y mejor recibidos, si los anteceden situaciones críticas, si se explican y si se difunden las propuestas destinadas a corregirlas. El actual gobierno llegó a la presidencia montado en la crítica a su antecesor, ofertando la esperanza de mejorar aspectos donde, evidencia sin dudas, el gobierno pasado fue pusilánime. Diez meses después la pregunta obligada es ¿qué se ha mejorado, qué se ha resuelto? Un informe reciente no habla bien de las recaudaciones fiscales, comparadas con el periodo anterior, el tema educativo, sigue sin horizonte preciso, y en la salud se perciben más cuestionamientos que soluciones. El propio presidente ha censurado la falta de ejecución presupuestaria. La seguridad ciudadana, bandera central de la actual administración, se sigue agravando. Es posible que proporcionar respuestas requiera de mayor espacio de tiempo, una apreciación hasta cierto punto justa considerando que los problemas que enfrenta la administración Martinelli estaban antes que llegara. Lo que no resulta del todo excusable es esa especie de zozobra cotidiana a la que se enfrentan los panameños con un nuevo escándalo cada día. Cuando no es la Alcaldía y su incapacidad manifiesta, son cambios inexplicables en el Ministerio Público o tiroteos en la cinta costera. Pareciera que la zozobra es parte integral de una estrategia que mantiene a la sociedad en el temor constante para que no advierta sobre otros temas.