Estrategias para la enseñanza
Todo educador conoce las estrategias propias para enseñar las diferentes asignaturas. Generalmente, él puede adecuarlas o modificarlas a través de las actividades que se realizan y va determinando su método de enseñar, que siempre deberá ser dinámico, atractivo y participativo. Los métodos son múltiples y un buen educador buscará siempre nuevos e innovadoras formas para lograr el aprendizaje.
En español, por ejemplo, la exposición, la demostración, las preguntas y respuestas, análisis gramaticales y literarios, así como el trabajo grupal, entre otros, son muy eficaces. También se entenderá por método, además de la actitud del educador, la filosofía u orientación académica para asignaturas específicas. La denominación de los métodos ha variado un poco a través de los tiempos, porque deberán responder a las necesidades del educando en consonancia con las exigencias de la sociedad y el tiempo en que se vive.
Hoy, toda estrategia de enseñanza-aprendizaje demanda mayor dinámica por parte de profesores y alumnos, porque esa es la actitud que debe promoverse dada la competitividad y eficiencia que se exige en el trabajador. Se procura que el producto humano sea óptimo, lo que garantiza el éxito de la labor que se realiza.
En educación se enseña a aprender a vivir y se estimula la creatividad y la iniciativa del alumno, por eso es aconsejable que el alumno produzca, que demuestre su ingenio, sus talentos naturales.
Las actividades deben orientarse a lograr estos objetivos, ofreciendo a los educandos todas las oportunidades para que puedan demostrar lo que aprenden, lo que saben y lo que piensan. No los inhibimos. Las investigaciones son buenas porque permiten que el estudiante sea inquisitivo, pero éstas deben ser discutidas, corregidas y enriquecidas por el profesor al igual que las clases.
Antes que el alumno dicte una charla en Español, debe haber aprendido a elaborar un plan de orientación, fichas que pueda consultar brevemente, aún en público y, en nivel superior, aprender a elaborar diapositivas, presentar gráficos. Acaso, ¿no es eso lo que observamos y se nos explica en las conferencias a nivel profesional? La comprensión del tema, por ejemplo, "Importancia de la literatura" y todos sus demás aspectos, será lo importante. Presionar la memorización, la recitación de un tema no es efectivo porque no debemos evaluar la capacidad de memorización sino de comprensión y transmisión de lo que se aprende.
Un período posterior de preguntas y respuestas apoyados por el docente, críticas constructivas completan la actividad que ha logrado objetivos como: organizar ideas, investigar aspectos relevantes, obtener seguridad frente al público, lograr destreza en el uso de material didáctico moderno, resumir las ideas más importantes, hacer comparaciones, responder con acierto a preguntas o inquietudes de sus compañeros. Las charlas no tienen que ser extensas, pero sí interesantes e instructivas y, de hecho, debe ser trabajo que el alumno, debidamente orientado realice, ya que éste es sólo uno de los muchos recursos que pueden utilizarse. El profesor sabe que no puede dejar en manos del alumno, lo que es su responsabilidad, la enseñanza de la asignatura en dónde él es la autoridad.
En español, por ejemplo, la exposición, la demostración, las preguntas y respuestas, análisis gramaticales y literarios, así como el trabajo grupal, entre otros, son muy eficaces. También se entenderá por método, además de la actitud del educador, la filosofía u orientación académica para asignaturas específicas. La denominación de los métodos ha variado un poco a través de los tiempos, porque deberán responder a las necesidades del educando en consonancia con las exigencias de la sociedad y el tiempo en que se vive.
Hoy, toda estrategia de enseñanza-aprendizaje demanda mayor dinámica por parte de profesores y alumnos, porque esa es la actitud que debe promoverse dada la competitividad y eficiencia que se exige en el trabajador. Se procura que el producto humano sea óptimo, lo que garantiza el éxito de la labor que se realiza.
En educación se enseña a aprender a vivir y se estimula la creatividad y la iniciativa del alumno, por eso es aconsejable que el alumno produzca, que demuestre su ingenio, sus talentos naturales.
Las actividades deben orientarse a lograr estos objetivos, ofreciendo a los educandos todas las oportunidades para que puedan demostrar lo que aprenden, lo que saben y lo que piensan. No los inhibimos. Las investigaciones son buenas porque permiten que el estudiante sea inquisitivo, pero éstas deben ser discutidas, corregidas y enriquecidas por el profesor al igual que las clases.
Antes que el alumno dicte una charla en Español, debe haber aprendido a elaborar un plan de orientación, fichas que pueda consultar brevemente, aún en público y, en nivel superior, aprender a elaborar diapositivas, presentar gráficos. Acaso, ¿no es eso lo que observamos y se nos explica en las conferencias a nivel profesional? La comprensión del tema, por ejemplo, "Importancia de la literatura" y todos sus demás aspectos, será lo importante. Presionar la memorización, la recitación de un tema no es efectivo porque no debemos evaluar la capacidad de memorización sino de comprensión y transmisión de lo que se aprende.
Un período posterior de preguntas y respuestas apoyados por el docente, críticas constructivas completan la actividad que ha logrado objetivos como: organizar ideas, investigar aspectos relevantes, obtener seguridad frente al público, lograr destreza en el uso de material didáctico moderno, resumir las ideas más importantes, hacer comparaciones, responder con acierto a preguntas o inquietudes de sus compañeros. Las charlas no tienen que ser extensas, pero sí interesantes e instructivas y, de hecho, debe ser trabajo que el alumno, debidamente orientado realice, ya que éste es sólo uno de los muchos recursos que pueden utilizarse. El profesor sabe que no puede dejar en manos del alumno, lo que es su responsabilidad, la enseñanza de la asignatura en dónde él es la autoridad.