Estudio oficial de políticas de empleo
El reciente documento oficial titulado "Análisis y Revisión de Políticas de Empleo (ARPE)" contiene información valiosa que merece ser comentada. Hay datos que son de público conocimiento. El desempleo actual, cercano al 17%, puede crecer (pensamos que en menos de cinco años) a 20% si no hacemos como nación algo dramático. Hablamos de 225 mil desocupados, que es una cifra pavorosa. Pero esa tragedia viene acompañada por otro mal de nuestro tiempo, el aumento de la informalidad (trabajo callejero) y la pobreza, de alrededor del 40%.
El documento tiene el mérito de no circunscribirse a un relato de males, para aventurarse a la propuesta de soluciones. Estas nos merecen especial atención y reconocimiento. Se ubican en los dos grandes sectores de la vida nacional, el público y el privado, comprendiendo recomendaciones concretas que debe considerar cualquier gobierno. Y a eso es lo que debemos aspirar como país, a la institucionalización de una estrategia nacional para superar el problema. Los gobiernos pasan y el país se queda. Se plantea como visión general, disminuir con cifras definidas el desempleo y la informalidad.
Al referirse a la política pública, el documento dice en forma autocrítica, que tal no debe circunscribirse al balance de ingresos y gastos y al control fiscal, sino que debe apuntar además "al aprovechamiento de los recursos productivos y humanos". Por el primero, entendemos nuestras fortalezas comparativas (Canal, Zona Libre, puertos, comunicaciones, bancos, servicios corporativos), que debemos explotar mejor. Pero en cuanto al segundo, los recursos humanos, tal aprovechamiento no es posible sin una revolución educativa, y esa, hemos dicho, debe empezar por la escuela primaria y el nivel pre escolar. Pero lo venimos haciendo al revés.
La política pública debe también centrarse en el objetivo de que la economía crezca a no menos de 6% anual. Pero en los últimos cuatro años no llegamos ni a la mitad. Con tal objetivo se debe procurar que la inversión pública y privada en conjunto lleguen al 35% en el 2004 contra el 29% actual. Lo malo, pensamos, es que el 70% del presupuesto nacional es para la deuda, lo cual supone que por el lado del gobierno no está la solución, sino obviamente por el privado. Hay pues que proveer los estímulos para que ello tenga lugar. De todos modos, dice el documento, el gasto público debe centrarse en más inversión (obras) y menos gasto corriente (planillas), procurando una mejor programación, su "descentralización" y mejorar la ejecución (iniciándola "a más tardar el primero de enero de cada año"). Con la descentralización, hay que tener mucho control, dada la desastrosa experiencia argentina.
Para el sector privado, se recomienda apoyar los sectores agropecuarios e industrial, entrelazándolos (¿agroindustria?), mejorando su productividad (anhelado sueño de los industriales) y competitividad (sin lo cual la apertura y globalización las borrarían del mapa), particularmente a nivel de la micro, pequeña y mediana empresa, además de "la economía campesina e indígena" (¿industria casera artesanal de alimentos?)..
En términos generales, el informe advierte que hay que tener cuidado con los ajustes estructurales (¿como la reforma tributaria por ejemplo?) porque "la economía y la sociedad panameña ya no soportan nuevos ajustes empobrecedores". Si es así, ¿qué esperamos para sentar a la mesa a todos los sectores que movemos este país?
La acusaron de haberles violado sus derechos cuando ellos son los que han violado la integridad de la señora. "Ustedes son unos delincuentes", les respondió la doctora esa mañana en su despacho. La esposa del señor le dio las gracias a ella y al ministerio porque le habían quitado una carga, iba a tener bienestar porque la señora era un estorbo.
Los vecinos denunciaron la situación porque un día la señora se escapó y el hijo la fue a buscar en su auto. La llevó amarrada en plena lluvia, él en el auto y la señora amarrada. Según los vecinos, la bañaban desnuda, amarrada en el patio. Ahora está feliz y recuperada... Le afecta escuchar el nombre de su hijo.
La situación del adulto mayor "es difícil, es compleja", no sólo por la pobreza, sino por la falta de valores familiares, del respeto a los padres y a los abuelos. Se necesita una campaña de valores. Es un problema complejo, recalcó la fuente.
"Creo que es la crisis de valores que está viviendo la sociedad", porque hay hijos que pueden y no ayudan a sus padres; en cambio hay hogares pobres que son modelo y vienen aquí a solicitar algún tipo de ayuda que ellos no pueden suplir, afirmó.
Entre esas peticiones están leche, silla de ruedas, medicamentos, camas, pañales desechables, entre otros. También se reciben denuncias de maltrato de parte de uno de los hermanos que acusa al otro de maltratar a sus padres. En esta situación se investiga y se comprueba la denuncia.
La mayoría de las veces, el denunciante no quiere hacerse cargo de sus padres. La doctora Sucre considera que el presupuesto asignado es muy pobre para los problemas que se atienden, y aunque tratan de divulgar más los servicios que prestan para beneficio de los adultos mayores, se tropiezan con la carencia de fondos para ello.
El documento tiene el mérito de no circunscribirse a un relato de males, para aventurarse a la propuesta de soluciones. Estas nos merecen especial atención y reconocimiento. Se ubican en los dos grandes sectores de la vida nacional, el público y el privado, comprendiendo recomendaciones concretas que debe considerar cualquier gobierno. Y a eso es lo que debemos aspirar como país, a la institucionalización de una estrategia nacional para superar el problema. Los gobiernos pasan y el país se queda. Se plantea como visión general, disminuir con cifras definidas el desempleo y la informalidad.
Al referirse a la política pública, el documento dice en forma autocrítica, que tal no debe circunscribirse al balance de ingresos y gastos y al control fiscal, sino que debe apuntar además "al aprovechamiento de los recursos productivos y humanos". Por el primero, entendemos nuestras fortalezas comparativas (Canal, Zona Libre, puertos, comunicaciones, bancos, servicios corporativos), que debemos explotar mejor. Pero en cuanto al segundo, los recursos humanos, tal aprovechamiento no es posible sin una revolución educativa, y esa, hemos dicho, debe empezar por la escuela primaria y el nivel pre escolar. Pero lo venimos haciendo al revés.
La política pública debe también centrarse en el objetivo de que la economía crezca a no menos de 6% anual. Pero en los últimos cuatro años no llegamos ni a la mitad. Con tal objetivo se debe procurar que la inversión pública y privada en conjunto lleguen al 35% en el 2004 contra el 29% actual. Lo malo, pensamos, es que el 70% del presupuesto nacional es para la deuda, lo cual supone que por el lado del gobierno no está la solución, sino obviamente por el privado. Hay pues que proveer los estímulos para que ello tenga lugar. De todos modos, dice el documento, el gasto público debe centrarse en más inversión (obras) y menos gasto corriente (planillas), procurando una mejor programación, su "descentralización" y mejorar la ejecución (iniciándola "a más tardar el primero de enero de cada año"). Con la descentralización, hay que tener mucho control, dada la desastrosa experiencia argentina.
Para el sector privado, se recomienda apoyar los sectores agropecuarios e industrial, entrelazándolos (¿agroindustria?), mejorando su productividad (anhelado sueño de los industriales) y competitividad (sin lo cual la apertura y globalización las borrarían del mapa), particularmente a nivel de la micro, pequeña y mediana empresa, además de "la economía campesina e indígena" (¿industria casera artesanal de alimentos?)..
En términos generales, el informe advierte que hay que tener cuidado con los ajustes estructurales (¿como la reforma tributaria por ejemplo?) porque "la economía y la sociedad panameña ya no soportan nuevos ajustes empobrecedores". Si es así, ¿qué esperamos para sentar a la mesa a todos los sectores que movemos este país?
La acusaron de haberles violado sus derechos cuando ellos son los que han violado la integridad de la señora. "Ustedes son unos delincuentes", les respondió la doctora esa mañana en su despacho. La esposa del señor le dio las gracias a ella y al ministerio porque le habían quitado una carga, iba a tener bienestar porque la señora era un estorbo.
Los vecinos denunciaron la situación porque un día la señora se escapó y el hijo la fue a buscar en su auto. La llevó amarrada en plena lluvia, él en el auto y la señora amarrada. Según los vecinos, la bañaban desnuda, amarrada en el patio. Ahora está feliz y recuperada... Le afecta escuchar el nombre de su hijo.
La situación del adulto mayor "es difícil, es compleja", no sólo por la pobreza, sino por la falta de valores familiares, del respeto a los padres y a los abuelos. Se necesita una campaña de valores. Es un problema complejo, recalcó la fuente.
"Creo que es la crisis de valores que está viviendo la sociedad", porque hay hijos que pueden y no ayudan a sus padres; en cambio hay hogares pobres que son modelo y vienen aquí a solicitar algún tipo de ayuda que ellos no pueden suplir, afirmó.
Entre esas peticiones están leche, silla de ruedas, medicamentos, camas, pañales desechables, entre otros. También se reciben denuncias de maltrato de parte de uno de los hermanos que acusa al otro de maltratar a sus padres. En esta situación se investiga y se comprueba la denuncia.
La mayoría de las veces, el denunciante no quiere hacerse cargo de sus padres. La doctora Sucre considera que el presupuesto asignado es muy pobre para los problemas que se atienden, y aunque tratan de divulgar más los servicios que prestan para beneficio de los adultos mayores, se tropiezan con la carencia de fondos para ello.