ETA, otra vez
El asesinato reciente de un alto oficial de la policía de España por la banda terrorista ETA ha puesto de manifiesto dos cosas: la tozudez injustificada de una organización que sólo puede hacer presencia en esa sociedad mediante el crimen, y la incapacidad del gobierno socialista por terminar de una vez por todas con estos asesinos.
Intacto el comando que, según las autoridades españolas, realizó el homicidio, la acción debe considerarse como un nuevo intento de ETA por volver a los años en que cada mes realizaba un atentado. Después de las detenciones de dirigentes claves en Francia y España, ETA pasa por uno de sus momentos más difíciles, por lo cual el gobierno socialista debería incrementar sus acciones para liquidarla.
No es momento de contemplaciones, la sociedad española no puede seguir siendo víctima de una minoría violenta que pretende cambiar el curso de la historia a punta de bombazos. Claro que en esa empresa la propia sociedad tiene que armarse de valor en la lucha porque ETA desaparezca de una buena vez y para siempre. Denunciarla debe ser una constante, y sancionarla enérgicamente, un ejemplo. El terrorismo no puede convertir en rehén a millones de españoles, tampoco a la humanidad, pero combatirlo reclama mucho más que expresiones orales contundentes.