Ética y razón de los derechos humanos
A menudo la ética suele ser malentendida. Se cree que es un asunto meramente personal y que, por ello, depende totalmente de cada individuo. En este sentido, se suele decir que es simplemente subjetiva o relativa. En ello, no obstante, existe algo de verdad. Lo que consideramos bueno o malo es, hasta cierto punto, relativo a nuestras perspectivas individuales. Sin embargo, si la ética fuera algo enteramente individual, si el bien y el mal fueran cosas absolutamente subjetivas, no tendríamos ninguna razón en reclamar nada a nadie. Si alguien nos roba o nos mata, no sería razonable decir que el ladrón o el asesino ha hecho algo malo, pues lo bueno y lo malo dependería enteramente de cada quien. Así pues, si la ética es un asunto puramente subjetivo, violar y matar no constituye objetivamente nada malo. Simplemente, todo dependería del punto de vista del observador.
Por fortuna, son muy pocas las personas que realmente piensan así. La gran mayoría, al considerar que alguna acción es mala o injusta, siempre lo hace apelando a la razón. Por ello, cuando denunciamos ser víctimas de algún mal o injusticia, esperamos demostrar que la razón nos asiste. Esto es así porque nuestra habilidad para razonar no es una facultad meramente individual "aislada y absoluta", sino una realidad interpersonal, de la cual todos participamos cuando dialogamos y convivimos con los demás.
Lo anterior se relaciona con los derechos humanos en cierto modo. Muchos piensan que los derechos humanos son simplemente -por ejemplo- ‘una concepción particular de las democracias modernas y liberales’. Así pues, se piensa que estos derechos son simplemente relativos a nuestras sociedades, pero no a otras. Sin dejar de ser cierto que los derechos humanos surgen en nuestras sociedades, en un determinado contexto histórico, estos derechos no son simplemente tal cosa. Ellos son, entre otras concepciones, ideales éticos, legales, y políticos que todos aspiramos a realizar.
Los derechos humanos, como ‘aspiración común de la humanidad’, formalmente reconocida, promovida y protegida a nivel mundial han sido producto de una rigurosa y prolongada reflexión sobre lo qué somos, queremos y debemos ser. Los derechos humanos presuponen que nuestra racionalidad ??"la capacidad humana de razonar y entendernos??" no es algo puramente subjetivo a la conciencia de cada quien, o relativo a unas cuantas sociedades o culturas. Asimismo, los derechos humanos descansan sobre la base de que la ética tiene una dimensión que transciende la mera subjetividad individualista.
Así, la ética y la razón son elementos inseparables a los derechos humanos. Ningún favor hacemos a los derechos humanos cuando los intentamos separar de ellas, considerándolos simplemente como una ‘opción preferencial’ de unos cuantos individuos y/o relativa al mundo occidental moderno. El sentido y validez de los derechos humanos se fundamenta en que ciertos bienes y males, junto a la racionalidad, no son asuntos puramente subjetivos o culturales. La ética y la razón (o mejor, la ética de la razón) nos vincula a todos en el contexto de los derechos humanos.